VOTAR POR NADA



VOXPRESS.CL.- No es más que un reflejo de lo que ha llegado a ser la ex Concertación: la consulta popular programada por la Unidad Constituyente para este fin de semana, no ha originado mayor expectación ni motivado interés por participar en ella. Es más, el hecho de que sólo habrá un local de votación por cada comuna revela que los tres partidos participantes no esperan algo muy relevante.


Paula Narváez y Yasna Provoste, ambas socialistas, aunque esta última con chapa DC, se disputarán el derecho a estar presente en la papeleta de la primera vuelta presidencial del 17 de noviembre. El tercer aspirante, Carlos Maldonado, se presenta para darse sólo un gusto personal, dada la reducida existencia del radicalismo, y, más encima, fraccionado. Consciente de su pequeña representatividad, ha sido el aspirante más templado del trío, con propuestas ubicables en un “centrismo” del cual han intentado apropiarse sus dos oponentes.


Los tres fueron ministros de los Gobiernos socialistas de Michelle Bachelet, Provoste (Educación) y Maldonado (Justicia) en el primero, y Narváez (SEGGOB), en el segundo. Durante sus opacas y poco difundidas campañas, las dos mujeres han puesto su acento en que son exponentes netas de la “centroizquierda”, siendo que, en rigor, ésta dejó de existir hace tiempo, al menos, en Chile, y en el caso particular de la militantes socialista impuesta como precandidata por Bachelet, se declara “social democrática”, un concepto que por su natural contraposición, simplemente no existe.


Esta consulta popular tuvo serias dificultades de concepción, pues un terremoto estremeció a la Unidad Constituyente en momentos en que, a cualquier precio, se intentaba la unidad total de la izquierda, algo imposible por la postura irreversible del frenteamplismo y del PC de dejar fuera a la DC y al PPD. En una maniobra desesperada de última hora, ordenada desde Ginebra por Bachelet, Heraldo Muñoz -entonces, presidente del PPD- bajó su postulación para permitir que Narváez se integrase al pacto para la primaria de Boric/Jadue, pero el comunista lo condicionó exclusivamente al PS, haciendo fracasar el intento.


Estos antecedentes permiten concluir que esta consulta del sábado 21 se tuvo que hacer sólo por hacerse, porque ambas candidatas, saben, y muy bien, que sus aspiraciones llegarán tan sólo a primera vuelta, pues el escenario que ofrece la izquierda -así, a secas, sin centro- no parece ofrecer cupos para la representante de una Unidad Constituyente decadente, cuyo poderío electoral empezó a desvanecerse definitivamente en el segundo Gobierno de Bachelet, cuando debió recurrir al salvataje del PC para mantenerse en la línea de flotación.


No constituirá un hecho trascendental que una o la otra gane, porque ello quedará reducido a una medición de fuerzas entre la DC y el PS. El desenlace sí podrá resultar de utilidad como plataforma y estadística para la lucha parlamentaria que se viene simultáneamente con la presidencial.


De acuerdo al panorama actual de la izquierda, a Gabriel Boric (FA) le preocupa más la irrupción de cualquier candidato de la Vocería del Pueblo/Etnias que una victoria de Narváez o de Provoste.


No son los de la Unidad Constituyente quienes podrán mover las manecillas del reloj en el sentido que quieran y cuando quieran, sino serán los ahora legalizados protagonistas de la violencia. La Convención Constitucional ha sido una muestra cabal de la fiera voluntad de esta dislocada alianza revoltosa de la Vocería del Pueblo con los representantes de los terroristas de La Araucanía. Son éstos los que hacen temblar todos los pronósticos y cálculos de la izquierda. Se teme, incluso, que sus adherentes –líricamente llamados luchadores sociales- ni siquiera se tomen la molestia de votar en segunda vuelta.


Esta consulta popular de la Unidad Constituyente, en consecuencia, no es más que un “téngase presente” de su existencia y una pugna entre el PS y la DC, que se creen, y se sienten, con el mejor derecho histórico a estar en una papeleta presidencial. Ello, claro está, al margen de que una de sus candidatas, Provoste, ni siquiera dice representar a su partido, pese a los progresivos esfuerzos de éste por correr cada vez más el cerco hacia la izquierda.