UNA SOLA INCERTIDUMBRE


VOXPRESS.CL.- La incertidumbre no es más que la imposibilidad de predecir un resultado, y desde esta perspectiva, lo que ocurrirá electoralmente en el país es todo un enigma en cuanto a su desenlace, y en forma específica de parte de los dos únicos candidatos pro democracia. Existen pistas y hay señales respecto a cuál podría ser el resultado más aproximado a la realidad de esta primera vuelta, pero, simultáneamente, la evolución de las candidaturas ha sido mutante, y todo ello independiente de la engañosa incidencia de encuestas de pacotillas que sólo contribuyeron a desordenar aún más el naipe de lo que está.


En las semanas previas a esta elección, surgieron como callampas y con una influencia inusual, los “estudios de opinión pública” que no son más que llamados, telefónicos supuestamente anónimos a móviles, para que el receptor, apretando una tecla, marque el apellido de su candidato predilecto. Es tan básico, simplista e incomprobable el método, que, por lo mismo lo hace totalmente desconfiable. Un sistema así no aproxima certeza alguna.


Se ha dicho, y con razón, que la única encuesta de confianza es la realizada semestralmente por el CEP, ya que a los investigadores les toma meses, su trabajo de campo es extenso y se efectúa cara a cara con el entrevistado, al que se insta a que explique su propia respuesta.


La última CEP dio como resultado que la primera opción para esta primera vuelta la tenía (se conoció hace más de un mes) Gabriel Boric, seguido de Sebastián Sichel con una diferencia, entre ambos, de sólo dos puntos.


El mayor porcentaje se lo llevó, como siempre, la abstención, el gran dolor de cabeza de los candidatos. Es la eventual movilización de quienes no saben o no quieren votar, la que terminará decretando el destino del país.

Si se cumplirá o no la predicción del CEP, se sabrá el domingo por la noche. Por existir una atemporalidad relativa desde su realización a la fecha, se calcula que pueden haber variaciones, pero muy menores.


Hay otros pronósticos, de consultas telefónicas, que ubican en el primer lugar a José Antonio Kast y sólo en el segundo, a Boric. No obstante, más allá de lo predecible y aventurable, todo es una incertidumbre en cuanto a quienes serán los dos que pasen a la decisiva segunda ronda, que es, en rigor, el día D de esta batalla entre libertad y socialismo, entre democracia y totalitarismo.


Partiendo de esta premisa, más allá de la importancia de vida o muerte de la segunda vuelta, hay que remitirse exclusivamente al desenlace de la primera, porque su resultado marcará dramáticamente el desarrollo de la de diciembre.


De todos los candidatos en competencia, es de público conocimiento que varios de ellos carecen de la más mínima posibilidad de acceder a la segunda ronda, ya que sus postulaciones no pasaron de ser meramente testimoniales. Pero, ojo, resultarán de incidencia en la segunda vuelta.


Candidatos descartados, porque así lo han dado a entender ellos mismos, hay dos, el pro soviético Eduardo Artes y Marco Enríquez; un tercero, Franco Parisi, posee un clientelismo que no le ha fallado ni siquiera en ausencia, y una cuarta, Yasna Provoste, inflada’ hasta más no poder, pero a quien se le cayó la ilusa lealtad de su pacto (ex Concertación), ello por el anunciado vaciamiento de los votos socialistas hacia Boric.


Muy poco feliz resultó el último y público desencuentro del PS con su supuesta candidata. Tras la popularidad lograda por el diputado Jaime Naranjo, luego de su maratónica verborrea en el marco de la acusación constitucional presidencial, Provoste lo anunció como su nuevo vocero “de aquí y hasta la segunda vuelta”, pero él le respondió que no tenía idea de ello ni tiempo para desempeñar ese rol.


Prácticamente con el soporte exclusivo de sus camaradas DC, tal como ocurrió en la consulta popular de la ex Concertación, todo apunta a que se quedará con los crespos hechos.


Frente a este panorama, arriba de la mesa quedan sólo tres cartas, una de la izquierda en su conjunto y representante comunista, Gabriel Boric; otro, el fundador del Partido Republicano y que va apoyado solitariamente por su colectividad, y el tercero, el independiente Sebastián Sichel, patrocinado por RN, EVOPOLI, UDI y el PRI.


Estos dos, con marcados matices, representan la permanencia de un modelo socioeconómico liberal, sustentado en las libertades individuales, en tanto el diputado magallánico frenteamplista es el estereotipo del socialismo totalitario empobrecedor.


Es un hecho indesmentible que Boric pasará a la segunda vuelta, y para ello le serán suficientes los votos del Frente Amplio y del PC. Por identidad ideológica y por solidaridad, en segunda vuelta recibirá, además, los votos de Artés, Enríquez y de una porción importante, si no toda, de Provoste.


De ahí que la batalla de las batallas será la segunda vuelta, porque ya sean Kast o Sichel quien supere la primera barrera, el desempeño de ambos en diciembre no será el mismo, porque ambos sustentan conceptos disímiles que, si bien sin alterar su visión democrática, son contrapuestos. Por lo mismo, su poder de captación de votos ajenos en segunda vuelta no es el mismo.


Ésta es la gran incertidumbre de la votación de este domingo, porque no dará lo mismo quien de los dos pase a la crucial segunda vuelta. Este enigma, además, lo han agudizado ambos candidatos con un poco feliz juego de ataques y contraataques que los sacó de su foco natural en cuanto al real y verdadero enemigo: el comunismo y sus amigotes. La izquierda, como siempre, terminará uniéndose como siempre, en cambio los defensores de la democracia pueden quedar heridos y, lo que sería fatal para Chile, hasta podrían desembocar en una división.