UNA SEÑAL NEFASTA


VOXPRESS.CL.- Era hora de que la sinceridad, y, también, la honestidad, tuvieran -aunque fugaz- aparición en los turbios pensamientos de quienes inventaron, y siguen haciéndolo, el concepto de “Estallido Social” para maquillar lo que realmente ocurrió el 18/O un Golpe político de la extrema izquierda. Por primera vez, desde aquella fecha, un periódico online del terrorismo urbano reconoció que lo que hubo, y hay, es “un acto revolucionario” destinado a conquistar el poder.


El hecho de que políticos y periodistas continúen utilizando esa ficticia definición, es una estrategia intencional para causar confusión en la ciudadanía. Hay quienes lo usan como sinónimo de “crisis social”, lo que resulta más erróneo y engatusador aún.


Se subentiende que esta perversa maniobra, tan histórica como recurrente en la izquierda, es parte de su manual. Ninguna tierra en la que clavó sus sangrientas banderas, se salvó de esta trampa: esclavizar y someter a poblaciones enteras, tras hacerles creer mentiras, inocentemente digeridas por un pueblo que clama por días mejores.


Un breve vistazo a la situación del país, permite comprobar que para imponer su ancestral ley del garrote, simultáneamente la izquierda la acompaña de un instantáneo combate a las buenas ideas de su adversario político. Por estos días, la ciudadanía se halla empapada del convencimiento de que puede llegar pronto el día en que el país retome su normalidad plena, exclusivamente en la medida en que la población se vacune contra el corona virus. Por los ritmos de inoculaciones y los niveles de vacunados, la gente está percibiendo una esperanza que, hasta hace muy poco, no existía.


Este auténtico impacto nacional le resultó muy dañino a la izquierda, la que, cómodamente sentada, se dedicaba a contra el número de nuevos adherentes desencantados de la promesa piñerista de "días mejores”.


La compra oportuna del antídoto y su rápida y masiva llegada al país, le permitieron al Presidente saltar de un escuálido 7% de adhesión a un 19% sólo en cuestión de días, lo que obligó al extremismo a reactivar todos sus brazos armados, urbanos y rurales, y comprometer a sus aliados naturales, los periodistas, para, primero, desplazar del primer plano el proceso de vacunación y, segundo, ponerlo en entredicho a través del protagonismo de quienes le restan importancia, como alcaldes de su sector y algunos gremios, en especial el de los profesores. Por su habitual estilo de vivir corrigiendo y aclarando lo que anuncia, el Gobierno le da, diariamente, caramelos a comunicadores y adversarios para que lo pongan contra la pared.


Mientras la autoridad sanitaria se empeña, realmente, en afianzar la solución a una grave, y real, crisis social como lo es la epidemia, el extremismo reactiva con inusitada fuerza su “Estallido Social”, a través de una virulencia sin límites en provincias de La Araucanía y mediantes las programadas acciones vandálicas en el centro de Santiago.


Como si no fuera suficiente delito respaldar y avivar tan desenfrenada violencia, el PC y el frenteamplismo se encargan de estimular la inmigración ilegal, la que, también, alcanzó a llegar a límites inaceptables con la ‘toma’ de un tranquilo pueblo de aymaras crianceros.


Se presenta hoy, más que nunca, la gran oportunidad para que, al menos por primera vez, la autoridad haga sentir una autoridad, hasta ahora sellada por el temor al qué dirán, el miedo a las entidades de derechos humanos y el pavor a la oposición, ante la cual, cada vez que puede, el Presidente continúa poniéndose de rodillas.


No puede ser, porque simplemente merecía la exoneración automática, que en medio de un clima de absoluta belicosidad y casi desbordada, aparezca la ministra del Desarrollo, Karla Rubilar, afirmando que “ha llegado la hora de refundar Carabineros”. En instancias en que se requiere del mayor respaldo humano a la gestión policial para instar a su personal a resistir los embates de los terroristas rurales y urbanos sin las herramientas indispensables para hacerlo, como, por ejemplo, carros blindados, una Secretaria de Estado, extremadamente cercana al Presidente, y sin siquiera tener injerencia en área, lanza su propia bomba al interior de la institución, ayudando, así, a la izquierda, justo cuando a ‘su’ Gobierno le está yendo un poquito mejor.


Desde octubre de 2019 quien solitariamente ha sostenido el Estado de Derecho es Carabineros y son sus funcionarios quienes han hecho posible que el Presidente continúe en su oficina de La Moneda.


Con exabruptos de esta envergadura, hasta se puede despilfarrar este veranito de la vacunación record a la ciudadanía.