UN VIAJE DE FANTASÍA


VOXPRESS.CL.- Fue uno de los testigos ‘privilegiados’ que lo acompañaban a la entrevista televisiva en la cual el propietario de MEGA en ese entonces, Ricardo Claro, mediante una grabación en una radio portátil, reveló ante las cámaras la conversación del actual Presidente con otro de sus amigos del alma, hoy embajador, pidiéndole gestionar la bajada de Evelyn Matthei de su candidatura.


Ese testigo se llama Alberto ‘Choclo’ Délano, del grupo Penta, una de las primeras, y pocas víctimas, del financiamiento irregular de la política, motivo por el cual estuvo en el anexo cárcel “Capitán Yáber” y debió asistir a clases obligatorias de ética. Cuando, finalmente, su entrañable amigo llegó a La Moneda, no ahorró en elogios, al extremo de afirmar que “es tan inteligente que parece tener dos cabezas”…


Tratándose del ciudadano chileno en el número 6 de las personas más ricas del país, no caben dudas de la aseveración de Délano, pero éste no especificó, ni aquella vez ni después, que tal supuesta híper brillantez cerebral sólo era para los negocios, los suyos en especial. Ello, porque el Presidente, a estas alturas, continúa demostrando que carece de olfato político, que se halla a años luz de ser un estadista y tiene menos tino que un elefante en una vidriería. Insiste en actuaciones y conductas fuera de lugar e inoportunas, cuando todo le indica que debe sentarse tranquilo a esperar que pase el tiempo hasta el 11 de marzo de 2022.


Su último ‘numerito’ lo protagonizó en La Araucanía, hasta donde viajó para inaugurar un viaducto para el tren Temuco/Victoria y anunciar una ayuda de $ 2 mil millones “a las víctimas de la violencia en la zona”, la instalación de fibra óptica “para poner a la Región a tono con la modernidad” y la mejora de tecnología en el cuartel general de Carabineros, en Pailahueque, centro operativo del combate al terrorismo, en particular, en la provincia de Malleco.


El solemne anuncio lo hizo en una parafernálica ceremonia hasta con fuegos artificiales, al estilo de los narcos cuando anuncian la llegada de la droga. El nuevo puente ferroviario lleva el nombre de una historia mitológica mapuche –Treng Treng Kay Kay-, que el Presidente dijo que su madre se la narraba cuando era niño…


Semanas atrás, el Mandatario hizo recomendaciones públicas a los convencionales constituyentes electos en cuanto a los temas que debían priorizar, lo que se hubiera evitado de no haber entregado la Constitución en bandeja de oro a la oposición izquierdista; después, reunió a los parlamentarios de su coalición para pedirles que “apuren el paso” en su trabajo legislativo, pese a tener conciencia de que él, por propia decisión, decidió cogobernar con el Congreso opositor, transformando el presidencialismo en un parlamentarismo de facto, y, ahora, da sus fórmulas, siempre ilusorias, para que “la paz vuelva a reinar” en La Araucanía “y no haya más violencia ni terrorismo”.


Su anterior presencia en la zona -hay que recordarlo- resultó brevísima, pues fue invitado a abandonar el velatorio de un sargento de Carabineros asesinado por los extremistas comunistas, con las armas, se asegura, cuyo robo originaron el asesinato y descuartizamiento de un mecánico automotriz por parte de miembros de una comunidad subversiva.


El 12 de marzo de 2018, al día siguiente de asumir, el Presidente anunció en La Moneda que uno de los pilares de su Gobierno sería “solucionar definitivamente” el imperio de la violencia en La Araucanía: lo hizo, reforzando una promesa de campaña en que criticó a su antecesora socialista “por su falta de coraje para combatir el terrorismo”…


No cumplió con ninguno de esos ‘pilares’ y, en el caso de La Araucanía, careció de valor para escuchar a los miles de damnificados por ataques, saqueos, incendios, robos, despojos y asesinatos a agricultores y policías. Cada vez que el terrorismo se anotaba un nuevo triunfo, ahora en alianza con el narcotráfico, prometía que “la justicia hará su trabajo”, omitiendo, casi automáticamente, su promesa, como Ejecutivo, de extinguir de raíz la violencia.


No la pudo cumplir, como tantas otras, porque, dado su deterioro como gobernante: privilegió sólo su propia imagen estropeada, injustamente a su juicio, por la oposición. Todas sus negociaciones y “diálogos” a los que convocó estuvieron, siempre, marcados por su salvataje personal, tanto presente como futuro, ya que tiembla sólo de escuchar que la izquierda lo perseguirá judicialmente, nacional e internacionalmente, como se lo anunciaron Guillermo Teillier, Gabriel Boric y Yasna Provoste.


Es probable que el Presidente esté tan enredado con su interminable enjambre de fracasos, que, tal vez, se confundió de fechas. Las promesas que fue a hacer a la zona más roja del país eran aceptables el primer día de su mandato, pero no ahora en que cuenta los minutos para salir, aunque aún nadie sabe cómo, desde La Moneda.