SISMO GRADO 1


VOXPRESS.CL.- Por tratarse de un país sísmico y con muchas desventuras al respecto, el habitante de este territorio se ha transformado casi en un maestro en vaticinar los grados de los movimientos telúricos antes, incluso, de que los confirme la autoridad correspondiente. Algo similar ocurrió el sábado 21, con la Consulta Ciudadana a que convocó la desteñida Unidad Constituyente -vestigios de la vieja Concertación-, la que fijó para ese día su proceso para elegir a su candidato presidencial para la primera vuelta del 17 de noviembre: casi nadie se enteró de lo ocurrido, porque no generó más conmoción que la que puede originar un sismo grado 1. Imperceptible.


El resultado para la antigua coalición de los Gobiernos bacheletista, ahora reforzada con un par de mini partidos, fue muy menor al esperado por sus organizadores. Calculaban una participación de 200 mil votantes y se movilizaron, en todas las comunas de Chile, apenas algo más de 150 mil, esto es, el 1% del padrón electoral.


Los comicios senatoriales suelen tener, en promedio, 160 mil electores, y pensando en que esta Consulta era una clasificación presidencial, el balance para los partidos que la animaron no puede ser más desalentador, decepcionante y colmado de interrogantes respecto a sus respectivas capacidades de convocatorias.

El menos perjudicado resultó ser la DC, porque, además de tener en la papeleta presidencial por segunda vez consecutiva a una de las suyas, dejó de ser el vagón de cola de esta alianza de incierto porvenir.


El que haya ganado la diaguita vallenarina Yasna Provoste, es sólo un hecho de la causa, porque al igual que su antecesora el 2017, Carolina Goic, su aventura llegará sólo hasta la primera vuelta. La aspirante DC proyectaba que su sola imagen sería suficiente para capturar la adhesión de gente de centro e independientes, pero la suma de votos emitidos calza con el número de militantes de los partidos adscritos a la Consulta. Los propios que le dieron la mayoría corresponden a los suyos, más los de un un sector del PPD y los de los partidos Liberal y Ciudadano.


Pese a que, tras su victoria, Provoste agradeció a los “independientes”, en su votación no se consignan éstos, porque, simplemente, contribuyeron a aumentar la altísima abstención.


Durante la campaña, fue notorio el distanciamiento que la candidata tomó de su partido para ‘vender’ una representatividad global, y desde esta perspectiva puede considerarse de gran lealtad el gesto DC de darle su respaldo unánime y masivo, pese a su intencionada “independencia”.


El único plus de la senadora por Atacama, además de ser histórica dueña de los votos de esa Región, es que será la única mujer en la papeleta del 17 de noviembre, aunque bien se sabe que el fuerte del nuevo feminismo chileno se halla en el extremismo de izquierda.


En cuanto a Paula Narváez, la suya fue una derrota muy previsible y anunciada, desde el mismo momento en que, desde Ginebra, Michelle Bachelet presionó al PS para que fuese ella la opción del partido, desplazando a una larga lista de interesados. La gran falencia de la psicóloga -funcionaria online de la ONU desde su casa de Puerto Varas-, fue ser una total desconocida, incluso para los adherentes de su propia colectividad. Sin training político, alejada de la coyuntura, su única incursión en terreno fue un fracaso, cuando su amiga, hoy Alta Comisionada, la designó Delegada Presidencial para trasladar al pueblo de Chaitén, tras la erupción del volcán del mismo nombre en Chiloé continental: no lo logró y los pobladores la echaron. Después de ello, sólo había tenido un paso temporal por la vocería de La Moneda, período en el cual se echó a todo el periodismo encima por su prepotencia.


La situación del PS es muy inconfortable, porque será segunda elección presidencial consecutiva en que no figurará en la papeleta y sus adherentes parecieron, y parecen, más proclives a votar por Gabriel Boric. En los pocos y deslavados debates del trío de candidatos en esta Consulta, Provoste encaró a su rival socialista, inquiriéndola sobre su certeza acaso los suyos votarían por ella, consciente, también, que llegado el momento de la primera vuelta tampoco lo harán por ella.


Este saludo a la bandera que hizo la Unidad Constituyente a última hora, cuando se quedó fuera de las primarias legales, le sirvió para comprobar que éste acto puede ser el último de la venida a menos alianza, y así como el PPD entró en una modernización y readecuación de la mano de su nueva presidenta, es casi seguro que el PS, porta estandarte del ‘heróico allendismo’ y aún sacudido por el vínculo narco en que lo metió su dirigente y ex alcalde de San Ramón, parece destinado a no seguir haciendo politiquería a la antigua.


Sin duda, pese a tratarse sólo de un grado uno, el PS fue el que sintió más fuerte este sacudón, el cual, para el resto, pasó inadvertido.