¡SIN VERGUENZAS!


VOXPRESS.CL.- La población tendrá un respiro, por algunas semanas, del implacable bombardeo de eslóganes y propagandas políticas, luego de que las híper elecciones programadas para este 10 y 11 de abril se aplazaran para el 15 y 16 de mayo. En esos días, si la situación sanitaria lo permite –no hay certeza de que ello ocurra- debieran realizarse las votaciones para alcaldes, concejales, gobernadores y convencionales constituyentes.

La propaganda electoral se hallaba desatada en las calles, en los medios, en la entrega de panfletos, en programas de TV, en las ‘palomas’ y especialmente en una agobiante Franja obligatoria televisiva con los ‘versos’ ideologizados de siempre.


Al postergarse las elecciones, por ley debieron congelarse las campañas políticas hasta el 29 de abril. A excepción de la inaguantable Franja, que es gratuita, el resto de la publicidad la debe financiar cada candidato. Un grupo de diputados no tuvo mejor idea que aprobar que no corrieran los intereses por los créditos contraídos para financiar sus campañas, ello mientras dure este intermedio forzado por el aplazamiento.

La Cámara aprobó la iniciativa destinada a que las entidades bancarias no cobrasen intereses por los créditos solicitados por candidatos a alcaldes, concejales, gobernadores y constituyentes por el tiempo que se dilaten las campañas. La idea fue impulsada por diputados del Frente Amplio, encabezados por Catalina Pérez y Giorgio Jackson (RD), el mismo colectivo que rasga vestidura “por los pobres” y que impulsa la desobediencia civil. La iniciativa fue aprobada por 99 votos a favor –la izquierda en bloque- , 28 en contra y 18 abstenciones.

Este descaro -porque no se le puede calificar de otro modo- fue frenado horas más tarde por el Senado, que lo eliminó del acuerdo final sobre las normas acerca de la postergación de las elecciones. Al menos, los legisladores de la Cámara Alta tuvieron en consideración el abuso y burla que significaban que los candidatos a cargos políticos sí pueden congelar sus deudas, lo que ningún otro ciudadano puede hacer así de simple, ni menos ahora con la descomunal crisis socioeconómica originada por el virus chino.

Según datos de Chiledeudas.cl, en el país existen cinco millones de morosos financieros, cifra que, según el director de la entidad, Guillermo Figueroa, “continuará creciendo” en los próximos meses a causa de la pandemia. El solicitante, al no poder amortizar su crédito, genera un aumento en los intereses. Una encuesta del termómetro social DESOC, ratificó la percepción de que en los próximos meses, los ingresos de los hogares disminuirán y las deudas aumentarán.


Una investigación de la Cámara Nacional de Comercio de Chile, concluyó que del total del pago del 10% por retiros desde las AFP’s, un 20% se destinó a la cancelación o abonos a créditos impagos, ya sea con la banca o con el retail.


El panorama existente en el país respecto al endeudamiento privado llega a ser pavoroso, y, por lo mismo, resulta inadmisible la inmoralidad de los diputados de sacar ventajas tan pequeñas, como el acuerdo aprobado, y desbaratado, luego, por el Senado. Particularmente entre 2019 y 2020, se registró un aumento sostenido de la deuda privada, llegando al 311% del PIB, muy superior a la del sector público, ésta con solo un 33% del PIB. Por ello, es la primera la que puede generar una tendencia a la desestabilización de la economía, cuyos impactos serán este año. De los 2 millones de trabajadores que quedaron cesantes entre 2019 y 2020 se han recuperado, a la fecha, poco más de 500 mil empleos y un 2.3 millones de personas salieron de la clase media y descendieron al rango de “vulnerables”.


Entre 2003 y 2019, la deuda de los hogares aumentó al 6,2% anual hasta llegar al 74,9% en el trimestre enero/marzo del 2021, ello en virtud de una abrupta caída de los ingresos de las familias.

En este contexto, los préstamos y las reprogramaciones de éstos solo elevarán el stock de deuda de los hogares, el que bien podría superar el 100% de sus ingresos. Visto así, el escenario de las apreturas financieras de las familias y la impotencia de responder a sus acreedores agravan todavía más la conducta frívolamente oportunista de los diputados, que piensan primero en ellos antes que en los electores a quienes les piden sus votos.


Éste, el del congelamiento de sus deudas electorales, debe ser el engaño más vil de todos en cuantos han incurrido los legisladores, y buenísimo sería que quienes no están comprometidos ideológicamente con ellos se encarguen de difundir sus nombres entre los ciudadanos para que en las venideras elecciones, se abstengan de darles sus preferencias.


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