SIN NOVEDAD EL FRENTE


VOXPRESS.CL.- Nada tiene que ver el título con la emblemática novela (1930) de Erich María Remarque, relacionada con la Gran Guerra, como llamaron los aterrados europeos a la conflagración de 1914, y cuya rendición alemana marcó el juramento de venganza del soldado Adolf Hitler, quien la haría sentir a partir de 1939 con su invasión a Polonia.


Aunque igual tiene olor a pólvora y un atemorizante espíritu bélico, el título de este artículo no hace alusión al frente de batalla de aquellas trincheras europeas, sino a los ‘soldados’ de nuestro muy criollo Frente Amplio, que acaba de salir airoso de su primer terremoto desde que, casi espontáneamente, se armó para amargarle la vida, quizás para siempre, a la imperial (ex) Concertación, la que reinó en el país desde 1990 al 2009.


Tras las elecciones parlamentarias de octubre de 2017, con impensados 20 diputados y un senador, el Frente marca las pautas de la izquierda, maneja a las turbas extremistas que hostigan a la ciudadanía y continúa firme en su propósito de desbancar al Presidente y dirigir el rumbo de una nueva Constitución revolucionaria, y, por ende, totalitaria.

El frenteamplismo, copiado su nombre de un conglomerado uruguayo que llevó a la Presidencia a un ícono de la guerrilla tupamara, no se constituyó, ni funciona, para transar ni negociar: nació para cambiarlo todo de raíz y, si es necesario, por la fuerza.


Ante la comprobable realidad de que sin unidad global, la izquierda no recuperará el poder, al interior del Frente hicieron sentido las consecuencias de tal escenario, y surgieron quiebres y fraccionamientos respecto al camino por tomar. Se marcharon dos diputados de Revolución Democrática y se marchó el Partido Liberal, encabezado por su fundador y presidente Wlado Mirosevic. Los viejos estandartes de la desteñida (ex) Concertación creyeron ver en dichas grietas la oportunidad de un aglutinamiento general, pero los caudillos frenteamplistas respondieron con un enérgico descarte de diálogo con los “conservadores”.


Hay quienes atribuyen el cisma frentista en la baja participación de sus adherentes en las primarias municipales y de gobernadores. Ello es incorrecto: los extremistas no madrugan para votar por cargos, pero sí lo hacen por causas, por su causa.

Los ‘soldados’ frenteamplistas, esto es, los protagonistas de la subversión del 18/O, no se tomaron la molestia de levantarse para apoyar al candidato del clientelismo izquierdista Alejandro Guillier, permitiendo que su sector perdiese el poder. Sí madrugaron para sufragar por una desconocida Beatriz Sánchez en primera vuelta, ubicándola, sorpresivamente, a escasos dos puntos del representante concertacionista. Fueron los mismos que no se pegaron a las sábanas para darle una gran mayoría a una nueva Constitución, mediante la cual aspiran a instalar en el país el socialismo totalitario.


“Hasta pronto, compañeros, nos volveremos a encontrar” fue la despedida que le hicieron a los liberales, en el convencimiento de que, estén donde estén, los de la calle seguirán unidos en pos de su objetivo final. Gabriel Boric tranquilizó a sus huestes, garantizándoles que “se mantiene intacto el espíritu del 18 de octubre, y con más rebeldía y audacia que nunca”.


El renunciado Mirosevic declaró que “ todos y cada uno de los partidos y movimientos del Frente Amplio fueron testigos de que el Partido Liberal hizo todo lo que estuvo en sus manos para evitar este desenlace", sin hacer alusión alguna a la causa de su salida: “el Frente Amplio se está yendo al extremo de la izquierda”. Es allí donde está, y donde ha estado siempre, esta montonera.


Atomizando lo sucedido, la presidenta de Revolución Democrática, Catalina Pérez, dijo que “seguiremos avanzando juntos cambiándole la cara a la política y ofreciendo una alternativa frente a los mismos de siempre". Jorge Ramírez, que encabeza Comunes, sensibilidad que ahora ‘la lleva’ luego de las primarias internas, aseguró que "los protagonistas del proceso de cambios son los actores sociales y la ciudadanía, no los partidos políticos del pasado, y eso, evidentemente, ha generado legítimas diferencias".


Alondra Arellano, presidenta de Convergencia Social, comentó que "desde el Frente Amplio vamos a seguir articulando mayorías transformadoras para que Chile cambie, como lo hemos hecho desde nuestros inicios, pero ese camino no puede ser bajo el alero de los mismos que privatizaron nuestros derechos”.


A su vez, el ex PS Marcelo Díaz, líder de UNIR, opinó que “cada uno tiene que reflexionar sobre donde siente que tiene más espacio para construir y avanzar en su propio proyecto. Esto no significa una fractura. Estoy convencido de que ellos forman parte de un proyecto de transformación de Chile y desde esa perspectiva espero, que así como han decidido legítimamente tomar un camino distinto, nosotros tengamos la madurez y la fuerza para fortalecer el Frente”.


Queda claro que el cismo frentista resultó ser un mal sueño para los afligidos líderes de la (ex) Concertación, que ahora se afirman en las pretinas de Claudio Orrego (DC) por su éxito en la primaria para candidatos a gobernadores, como si ello fuese un signo de resurrección. Por su parte, y recuperando el oxígeno perdido, Heraldo Muñoz (PPD) recibió un masivo respaldo de sus dirigentes –en perjuicio del auto proclamado presidenciable Francisco Vidal- y Alberto Undurraga (DC) de inmediato le pidió primaria interna a su partido en el convencimiento de que el extremismo poco menos que se está esfumando.


Pero el frenteamplismo sigue inmutable en la suya, y ahora ya con un decidido espíritu colaborativo del PC, cuyo candidato Daniel Jadue se halla, de hecho, negociando con la montonera todo lo que tenga que ver con acciones conjuntas, y su presidente, Guillermo Teiller, anunció que “hay que acordonar con protestas sociales la elección constituyente”. O sea, el temblor ni lo sintieron los extremistas.

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