SE ARMA EL MURO




VOXPRESS.CL.- No le resultará fácil -por su inconclusa preparación académica y limitados recursos cognitivos- a Gabriel Boric seguir jugando al “paso palabra” en los foros a que sea invitado. Un rápido estudio público hecho por una universidad privada para medir a ganadores y perdedores del primer debate televisivo presidencial, dio como resultado que el candidato del FA/PC poco menos que triunfó por paliza, siendo que se dedicó a eludir los duros emplazamientos a que lo sometió el republicano José Antonio Kast.

La entrevistadora del debate le preguntó acaso prefería no responder, y él asintió. Su reacción es reflejo de lo que es el Frente Amplio, una cueva oscura llena de gatos negros, en la cual se escucha un sonido común: maullidos.

El Frente fue concebido, casi de la noche a la mañana, por individuos relativamente jóvenes que se auto alentaron como caudillos en el movimiento estudiantil de 2011. Muchos de ellos, decepcionados, emigraron hacía él desde las JJ.CC. y una buena cantidad provino de los movimientos de universitarios y escolares del arco iris de grupos circulantes en el mundo de la AES y de la FECh. Desde que el binomio Giorgio Jackson/Gabriel Boric, el Frente Amplio no ha logrado una estructura orgánica y unánimemente programática. Así como muchos de sus adherentes han entrado, otros han salido, y ello porque sus miradas y sensibilidades se contraponen y no han encontrado un rumbo común. Sólo tienen la más básicas de las similitudes: si es necesario por la fuerza, establecer en el país un modelo que llaman “transformador”, aunque no es más que montar un dominio de esclavitud social, al más puro estilo de cómo lo está haciendo la Convención Constituyente.

El FA carece de historia, de relato y de un solo programa; está dotado de un puro e inamovible objetivo: a cualquier precio generar las condiciones para crear lo “prometido al pueblo”, un nuevo Chile, hacerlo entero de nuevo, refundarlo. Todo lo desarrollado por generaciones desde la Independencia, no sirve.

Es esta peculiaridad del Frente Amplio, ser una montonera, lo que le está abriendo espacios al Partido Comunista, su socio en este pacto electoral. Por su conocida, disciplinada y vertical organización, el PC posee una estructura muy sólida dada por su antigüedad; pese a su voraz apetito anti democrático, tiene la orgánica necesaria para ponerle paños tibios a la fiebre anárquica de sus socios.

Para el comunismo, el haber perdido la candidatura de Daniel Jadue no pasó de ser un simple hecho de la causa. Su As está puesto en el casillero que no pudo llenar al interior de la Nueva Mayoría: la conquista del poder. Ahora, aliado de un dislocado socio, se halla a bordo de una retroexcavadora que si bien no la conduce, le aporta el motor y el rumbo.

Cuando Boric, el candidato, responde “paso”, su silencio es el espejo de una ausencia doctrinaria, y ello es, precisamente, porque responde a una montonera panfletariamente revolucionaria, y punto.

No debe extrañar, entonces, que el PC esté llenando la falta de contenidos del FA, al elegir con mucha visión y pragmatismo a sus dirigentes que se integran al comando de un inmaduro Gabriel Boric. Para ello han escogido, y seguirán haciéndolo, a militantes doctrinariamente instruidos con los fines del partido, pero a tono con la nueva imagen que deben irradiar los líderes movilizadores de masas.

En el comando boricista ya se encuentra instalada desde hace un tiempo la matrona Karol Cariola, la misma que supervigiló día y noche los pasos de Alejandro Guillier en las elecciones del 2017. Tiene, pues, experiencia en materia de candidaturas presidenciales, pero como su condición de diputada la ha “contaminado” con el mal concepto de político que tienen los “luchadores sociales”, se le agregó un refuerzo como vocera y encargada programática del magallánico: Irací Hassler.

Alcaldesa de Santiago a sus 30 años, economista y empresaria agrícola, diseñó un plan de protección del dominio territorial de la capital para las violentas protestas callejeras, y ello astutamente instrumentalizando a vendedores ambulantes.

Los 1.500 permisos municipales que otorgará a comerciantes ilegales callejeros serán para que utilicen vías de transición y de guarida para las “movilizaciones sociales” que siguen muy activas todos los viernes. Con sus concesiones a exponentes de la ilegalidad afines a su campaña municipal, Hassler “conquistará” territorios nuevos para ponerlos a disposición de los “combatientes”, como el barrio Lastarria y el cerro Santa Lucía, bastiones claves en los desplazamientos entre la Plaza Baquedano y el Palacio de La Moneda.

Además de vocera, será la coordinadora de los conversatorios y diálogos vecinales, que tendrán autonomía para auto convocarse y dirigidos telemáticamente. También se incorporará al equipo de campaña la presidenta de Ukamau, Doris González. Ella dirige un movimiento muy activo en diferentes comunas del Gran Santiago que agrupa a pobladores que exigen el derecho a la vivienda, para lo cual presionan colgándose de pasarelas sobre vías de alta circulación vehicular.

El gran interlocutor del comando del pacto FA/PC con la Convención Constituyente es el militante comunista Marcos Barraza, dirigente de gran influencia. Titulado de bachiller en Ciencias y Humanidades en dos años en la USACh, desde un segundo plano mueve los hilos para cristalizar las metas más duras planeadas por al extremismo para la nueva Constitución. Fue él quien frenó una eventual condena corporativa ética al ex vicepresidente Rodrigo Rojas y, también, hizo prevalecer su continuidad -aunque en ausencia- en el cargo, y percibiendo dieta, hasta que no se modifiquen los reglamentos de la Asamblea. Algo sin fecha.

Queda claro quién está poniendo la música en el comando de Gabriel Boric. Resguardado bajo la sombra de un partido alocado y aún verde, el PC, silenciosa y discretamente, coloca a los suyos en la cabina de mando de la campaña boricista, haciendo valer que su doctrina está debidamente acuñada por años y domina al dedillo todo cuanto tiene que ver con la organización de los planes más siniestros jamás conocidos.