ROJOS Y AMARILLOS


VOXPRESS.CL.- Hallándonos, ya, en el año que marcará el destino de Chile, primero por la elección de los convencionales constituyentes, y, después, por las dos vueltas presidenciales para escoger al futuro Mandatario, podría decirse que lo que se está viviendo es casi digno de otro planeta.

En igual período estival pero del 2017, en aquel horizonte de primera vuelta presidencial, por la derecha eran visibles sólo tres aspirantes: Sebastián Piñera, Manuel José Ossandón y el independiente José Antonio Kast, éste, ajeno a la primaria de Chile Vamos.


En la otra vereda, Alejandro Guillier, Beatriz Sánchez, Alberto Mayol y Ricardo Lagos pugnaban por ser la carta de la izquierda. También demostraban su personal interés José Miguel Insulza y Fernando Atria, pero ambos se borraron, al constatar que la (ex) Nueva Mayoría no haría primarias, y el ex Presidente retiró su postulación, ante una sostenida campaña denostadora del PC. Carolina Goic corría sola por el carril DC, hasta la primera vuelta.


Hoy, a casi un año de la elección presidencial, se están batiendo todos los record en cuanto al interés personal por llegar a La Moneda, como si ésta fuese un centro termal para olvidar las preocupaciones rutinarias.


Que cada uno juzgue cuáles pueden ser las motivaciones personales para sentirse, y asumir, la condición de precandidato a la Jefatura de Estado, pero, curiosa y hasta sospechosamente, hay muchos más interesados en la (centro) izquierda que en la derecha, y ello está dado por el mimetizaje ideológico de algunos postulantes.


Una empresa encuestadora, la única ansiosa por imponer ciertos criterios e influencias -no compartidos por la generalidad-, no cesa de referirse a “los candidatos de Chile Vamos”, siendo que esta coalición no ha escogido a ninguno, ni para la primaria. Hay dirigentes y militancias que dudan de la genuina representatividad de algunos.


Para una mejor comprensión y claridad, identificaremos con tintas definidas y medias tintas a quienes, hasta hoy, han oficializado su voluntad de ser precandidatos en primarias, sea dentro de sus partidos o de los bloques donde se hallan insertos.


Rojos/rojos: Daniel Jadue (PC), Beatriz Sánchez (FA), Marcelo Díaz (UNIR) y Pamela Jiles (PH). Están dispuestos a ir a primarias en el pacto entre Chile Digno -PC/MVS/Unidad Social- y el Frente Amplio.


Rojos: Álvaro Elizalde o Paula Narváez (PS) y Francisco Vidal, Heraldo Muñoz y Jorge Tarud (PPD), Carlos Maldonado (PR), irían a primarias internas de la (ex) Concertación, luego de pasar por el cedazo electoral de sus propios partidos.


Rojizos: Ximena Rincón y Alberto Undurraga (DC) competirán entre ellos para determinar cuál va a la primaria de la (ex) Concertación.


Amarillos: Joaquín Lavín (UDI) y Mario Desbordes (RN) han anunciado competir en una primaria amplia de Chile Vamos, pero antes deberán sortear la barrera de sus propios partidos. Ninguno de ellos ha dado pruebas de su compromiso doctrinario con sus colectividades.


El primero se declaró “enemigo” de la derecha y de la izquierda y, luego, confesó ser “socialdemócrata”, en tanto el segundo ha hecho del discurso progresista su arma de lucha. De acuerdo a sus propias propuestas, su visión nada tiene que ver con la derecha, por lo cual ninguno es de confiar para un sector que aspira, y anhela, a un representante con los pantalones bien puestos.


Blanco: Sebastián Sichel (independiente), con una trayectoria en la DC y en Ciudadanos, fue adoptado por Chile Vamos donde se ganó el respeto y el afecto general por sus desempeños en la CORFO, Ministerio de Desarrollo Social y la presidencia del Banco Estado.


Celestes: Felipe Kast y Francisco Undurraga (EVOPOLI), sin alinearse con la derecha, tienen raíces profundas en ella por haber pertenecido, antes, a la UDI, como ocurre con la mayoría de sus militantes.


Azules: Evelyn Matthei (UDI) y José Antonio Kast son los únicos exponentes naturales de la derecha tradicional, firmes defensores del Estado de Derecho, de la propiedad privada y de las libertades individuales.


Matthei, quien ya fue candidata presidencial aunque de última hora (2005), saltó al ruedo luego de que Lavín se declarase socialdemócrata. Ella, enfáticamente, manifestó que lo hacía para enfrentar a quien “no representa los valores del sector”.

Así como en el conjunto de la izquierda, Daniel Jadue (PC) es quien más preferencias marca entre el grupo de precandidatos de toda la izquierda, en la derecha se da un fenómeno tan contradictorio como sospechoso, al plantear la encuesta que el primer lugar de las preferencias se lo pelean, dependiendo de las circunstancias, Lavín y Matthei, obviando que la propia alcaldesa de Providencia lo objeta como representante de su coalición. Su popularidad va en caída, perdió el afecto de los habitantes de su comuna y hace poco ‘apadrinó’ a un candidato a alcalde que salió coleado.


Hoy, la generalidad de los chilenos se conduce por las redes sociales, y la información, al día, que dan éstas, no tienen proporcionalidad con las conclusiones, sin explicaciones, que da la empresa encuestadora. Ésta asegura que la pugna de la derecha…se da sólo entre Lavín y Matthei, lo que omite una cifra relevante de la web, como es la cantidad de seguidores que tiene cada cual.


En instagram, Kast, que no detenta cargo público alguno donde sobreexponerse no cuenta con receptividad en la TV, tiene 150 mil seguidores por sobre los 120 mil de Lavín y muy arriba de los 78 mil de Matthei. Para sacar cuentas, hay que considerar que el adulto mayor no se maneja en las redes sociales.


Lagos Escobar muy tarde se percató del manejo de algunas encuestadoras funcionales a ciertos intereses. Lo trascendental para el país es que sus habitantes se despabilen y no se dejen guiar por cuentos chinos que, en el caso de la derecha, simplemente no calzan. Se sienten, se creen y actúan como sus exponentes dos personajes que, perfectamente, podrían estar en la vereda de enfrente.