PRIMARIAS SÍSMICAS


VOXPRESS.CL.- El locuaz, auto empoderado y politiquero presidente del Consejo del SERVEL, Patricio Santa María (ex DC), reclamó que “no pueden apuntar con el dedo a una sola institución como culpable de la bajísima participación ciudadana”.


En las primarias internas para gobernadores regionales y para alcaldes, votaron 148 mil personas en las primeras y 419 mil, en las segundas.


Este enanismo participativo podría atribuirse a que primarias municipales no hubo en todas las comunas y que la selección de aspirantes a gobernadores fue referente a un cargo inédito para cada Región, desconocido para todos y aplicó sólo en los casos en que los partidos afines no lograron un acuerdo respecto al candidato de la coalición.


La situación más pintoresca de esta pálida jornada electoral la vivió el Frente Amplio, el cual no compitió con otros socios, sino lo hizo entre sus propios partidos, fiel reflejo de que, realmente, se trata de una montonera.


El alarmante déficit de participación hay que achacárselo al sentir de la ciudadanía: se mueve masivamente cuando lo que está en juego es de su real interés. Erróneamente, tanto las autoridades como el SERVEL supusieron que el avasallador interés de la izquierda por votar en el plebiscito, iba a repetirse en esta oportunidad. No fue así, porque sus causas están por encima de los nombres. La gran pugna por puestos de incidencia política será en abril, y lo que ocurrió en las recientes primarias fue una selección de candidatos de bloque afines y sólo en los casos en que no existió un acuerdo en torno a un solo nombre.


El presidente del SERVEL, un político que no se siente cómodo como simple funcionario público, jugó cartas, incluso, más allá de las permitidas para el plebiscito, porque ideológicamente estaba comprometido, y muy fuerte, por el Apruebo, en cambio para las primarias exhibió un descarado desinterés, al punto que, al revés de la consulta constitucional, no adoptó medidas para impedir el no funcionamiento de mesas.


Las primarias no parecen ser su punto fuerte, y ello lo refuerza lo ocurrido con la preselección presidencial de la centroderecha en julio de 2017, cuando, además de revolver los padrones, originó aglomeraciones por falta de mesas, provocando que muchos interesados en sufragar no pudieran hacerlo. En esta oportunidad, igual dejó a interesados sin votar, como le ocurrió al presidente del PPD, Heraldo Muñoz.


Independiente del cuestionable rol administrativo, en estas primarias hubo algunas interesantes conclusiones políticas, entre ellas, lo ocurrido en la (ex) Concertación, donde el aspirante DC a gobernador metropolitano, Claudio Orrego, superó ampliamente a los dos ex ministros de Bachelet, Helia Molina (PPD) y Álvaro Erazo (PS). Es cierto que el factor ‘recordación’ es determinante y la gente recuerda los años en que aquél las ofició de Intendente Regional, y con una gran exposición pública. Ello ratifica que la democracia cristiana continúa manteniendo su hegemonía en el que fuera bloque oficialista durante cuatro períodos consecutivos.


Además de triunfar con la Metropolitana y quedar en buen pie para la elección de abril, la DC ganó otras 5 candidaturas de un total de 15. El PS, en tanto, logró elegir a 4 de sus 11 candidatos y el PPD a 1 de 5.


Con su particular estilo de hacer política sin contaminarse con “quienes dicen ser de izquierda”, el frenteamplismo convocó a una primaria interna, con candidatos de sus propios partidos miembros, y cuyo desenlace le originó más incertidumbres que certezas y más interrogantes que afirmaciones. El que ‘la lleva’ en la montonera es Revolución Democrática (RD), sobre el cual se fundó el movimiento y cuna de su candidata presidencial, Beatriz Sánchez.


Ahora, justo en momentos en que ella parecía muy dispuesta a competir con Daniel Jadue para representar a la izquierda dura en la primera vuelta presidencial, el casi seguro aspirante de RD a gobernador metropolitano Sebastián Depolo, ex presidente partidista, fue derrotado por una poco conocida militante de Comunes, Karina Oliva. No sorprende que la ahora candidata sea una mujer, pues dicha agrupación, dentro de la montonera, es la más potente en cuanto a feminismo, y una de las suyas, Ema Schneider, es presidenta de la influyente FECh.


Todo apunta a que esta modesta primaria provocó un impensado sismo en el frenteamplismo y que el reinado del venido a menos caudillo Giorgio Jackson, está por terminar. Su caída se inició tras descubrirse que sus supuestas donaciones partidistas eran inversiones de capital. Inesperado: pequeña fue la primaria, pero grande el meneo de piso al interior del Frente, el que hasta podría llegar a complicar a su carta presidencial. De las cuatro primarias a gobernadores inscritas por el FA, Comunes se impuso en dos, RD en una y Liberal en otra.


Así como simbólico resultó para Orrego quedarse con la representación de la (ex) Concertación para gobernador metropolitano, también tremendamente significativo fue lo acontecido en la primaria municipal de Vitacura. Allí se jugaron varios partidos al mismo tiempo y, lejos, el gran perdedor resultó ser Joaquín Lavín.


Al igual como ocurrió para el plebiscito, en el cual dicha comuna fue la de mayor participación para imponer ampliamente el Rechazo, ahora fue categórica en enviarle una señal negativa al autoproclamado precandidato presidencial de la centroderecha y edil de Las Condes.


Lavín optó por apoyar la opción de Pablo Zalaquett (UDI) y terminó tercero y último (21,7%), detrás del postulante RN Max del Real (31,5%). Los mejores dividendos los obtuvo ¡la alcaldesa de Providencia!, al patrocinar a la vencedora Camila Merino (EVOPOLI), con un 45,7%. Así, Evelyn Matthei se posicionó por sobre Lavín en la disputa entre ambos por ser la carta de la UDI a La Moneda.


Pese a la prescindencia predicada al viento por el Presidente de la República, el Gobierno estuvo detrás de Zalaquett con el apoyo de su hermana ministra Mónica, y Del Real contó con el respaldo del también ministro Monckeberg. En Lo Barnechea, La Moneda también sufrió otra derrota: el Intendente Metropolitano se la jugó por el adversario de Cristóbal Lira, quien fue electo con gran ventaja.


En cuanto al oficialismo en general, el mensaje que envió la ciudadanía afín al sector fue que, en un escenario polarizado como el actual, poco o nada quiere con ‘medias tintas’. Las cifras en cuanto a las candidaturas a alcaldes de Chile Vamos, así lo avalan, ya que de los 80 inscritos, 18 de EVOPOLI; 2 del PRID; 19 de RN; 19 de la UDI y 22 independientes, el desenlace resultó devastador para RN, que sólo logró 3 postulantes, contra 11 de la UDI y 4 de EVOPOLI. Un perfecto jaque mate a la directiva que dejó amarrada Mario Desbordes y a su propia, aún inexplicable, aventura presidencial.


En cuanto a gobernadores regionales, RN colocó a 7 candidatos contra 3 de la UDI, lo que si se compara con la actual dotación de Intendentes -5 para cada partido-, son buenas noticias para el primero y muy malas para el segundo, y eso que falta la elección en sí.


Excepto para el sorprendido y desinformado consumidor prenavideño –que se encontró con el comercio cerrado-, estas primarias pasaron casi inadvertidas, al punto que el interés ciudadano estuvo muy lejos –algo más de 400 mil votantes- del pronosticado millón de electores que predijo el SERVEL. Si bien se vivieron sin pena ni gloria, en algunas colectividades y en algunos ambiciosos personajillos de la vida pública, el remezón de los resultados se sintió fuerte. Las réplicas continuarán por un buen tiempo y, de seguro, traerán más de un cambio en los planes futuros de muchos.

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