NO ENREDAR A LA GENTE


VOXPRESS.CL.- En las últimas semanas, y gracias a ese maldito hábito de subirse al escenario cuando menos se les precisa, los políticos en general, y con mayor desatino los de oposición, se han concentrado en un debate que en lugar de darle luces a la gente respecto a un ineludible voto de Rechazo, la están confundiendo y sacándola de su eje de interés.


Hace tiempo que perseveramos en el concepto de vida o muerte, libertad o totalitarismo, que implica la votación del 4 de septiembre para el plebiscito de salida, como para añadirle, a estas alturas, un elemento de distracción y confusión, al mantener un debate acerca de cómo deberá procederse después del resultado, si reformar, cómo y cuándo este mamarracho de borrador, y ello sólo en la eventualidad de que se apruebe.


Aunque es imposible garantizar una certeza al respecto, la tendencia generalizada apunta a que la población, dentro de sus limitados márgenes de comprensión constitucional, está mayoritariamente a favor del Rechazo, y ello, exclusivamente, por haber tomado conciencia de la gran cantidad de artículos en que se le despoja y se le atropella en una infinidad de derechos individuales.


La reforma constitucional que, por imposición del extremismo, hizo posible la trilogía de plebiscito de entrada, Convención y plebiscito de salida, estableció, y sigue vigente, que “en el caso de triunfar el Rechazo, sigue vigente la actual Constitución”.

No obstante, en su afiebrada obsesión por establecer el totalitarismo, los convencionales fueron mucho más allá, al punto inaudito de instruir lo que deberá hacer el actual Senado, electo popular y democráticamente en virtud de la actual Constitución y en un acto electoral muy posterior al que fueron elegidos los autores del borrador.


El debate público sobre este mamarracho no puede, entonces, salir de su marco de gestación. De materializarse el Rechazo, lo criterioso e inteligente será que lo que venga después habrá que dejarlo sólo en manos de entendidos. Todos los sondeos de opinión apuntan mayoritariamente a que, tras la desastrosa experiencia de esta asamblea popular, el tema debe asumirlo una Comisión de Expertos, ojalá de académicos.


El Gobierno inició descaradamente su intervención electoral, al editar un video de apoyo y reconocimiento a la Convención, además de girarle $750 millones con cargo al Fisco para publicidad en favor del Apruebo. Los convencionales terminarán oficialmente’ su trabajo el 4 de julio, pero la propia presidenta Elisa Quinteros, odontóloga de un modesto pueblito rural costero de la provincia de Curicó, declaró que “los delegados volverán a sus distritos para concretar un plan de refuerzo en favor del Apruebo”.


Como nunca antes en una instancia tan decisiva como ésta, y en conocimiento de una brutal desventaja como lo es la maquinaria oficialista, la campaña en favor del Rechazo debe ejecutarse teniendo como único foco el tremendo impacto negativo a la comunidad, a sus bienes y a sus derechos. Aunque sea por una vez en sus vidas públicas, los políticos -ahora opositores- deben entender que sus intereses no son los prioritarios y que su presencia en escena tiene que ser la más reservada y recatada posible.


Quien debe lucirse de aquí al 4 de septiembre es la ciudadanía, y en particular toda aquella que es propietaria y toda la que no acepta que sus ahorros por cotizaciones previsionales le sean birlados. A éstos tienen que sumarse los chilenos bien nacidos que no quieren ver a su país parcelado ni unitariamente destrozado por un plurinacionalismo que no corresponde a su realidad humana, y también quienes están en contra de esta inaudita contradicción de favorecer con dominios y poderes exclusivos separatistas a un puñado de terroristas que han asolado parte de nuestro sur.


Es jugar con fuego y regalarle espacio y tiempo al enemigo el que los políticos continúen instalados en un inoportuno escenario y persistan en una controversia técnico/legalista sobre un futuro tan incierto y no pronosticado por las encuestas.

Para hacer frente al poderío del adversario, no hay mejor camino que el ya varias veces comentado: un puerta a puerta, con borrador en mano, explicándole a la gente todo lo mucho que perderá con el Apruebo, los despojos de sus propiedades y de sus ahorros, los impedimentos para que elija sus sistemas de salud y de educación para sus hijos.


Es urgentísimo, de vida o muerte, que la población no sea enredada ni engatusada, y, peor todavía, si la están llevando a un espectáculo grotesco de ‘posibilidades’ que ‘podrían darse’ en un solo y posible desenlace, y que, por cierto, no está al alcance de sus conocimientos y comprensión.


La mayoría que se dice favorable al Rechazo ha tomado esa decisión por sí sola, por darse cuenta de la multiplicidad de errores de todo tipo cometidos por los convencionales. Fueron éstos, con su abismante ignorancia, frivolidades, inhabilidades, odiosidades, aprovechamiento y desvergüenza quienes les pusieron en bandeja el Rechazo a sus compatriotas. Es ello lo que hay que profundizar de aquí al 4 de septiembre y no tratar de meterles en sus cabezas asuntos de hipotética ocurrencia y muy lejos de su comprensión y conocimientos.