MUJERISMO MINISTERIAL


VOXPRESS.CL.-Las notables diferencias entre el Gobierno que, al fin, se fue, con el que, lamentablemente, llegó, se marcaron ya antes de que se llevase a cabo el traspaso del mando.


Hay que recordar que al día siguiente de asumir en su segundo período, el ahora ex Presidente convocó a inútiles mesas transversales de trabajo para abocarse al ataque, y eventualmente solución, de los problemas que él consideró cruciales para su gestión: el terrorismo en La Araucanía, la inseguridad ciudadana, el desarrollo social y los males endémicos de la salud pública.


Muy diferente, de una diferencia abismante, fue el puntapié inicial del Gobierno extremista recién asumido: el Presidente Gabriel Boric, en una amplia jornada interministerial, afianzó el sello feminista de su administración. Dijo: “esto hay que tomarlo muy en serio, y hago un especial llamado a mis ministros varones a que entienden en toda su dimensión la prioridad de la mujer y el respeto diario que se merecen”.


En un hecho inédito en cualquiera Presidencia anterior, el jefe de Estado convocó a todo su gabinete y subsecretarios para ratificar “con firmeza” lo que él considera base de su programa de gestión: la prioridad de la mujer, “tal como figura en el programa”. La jornada se realizó en la sede de la universidad de Santiago, USACH, donde las fuerzas frenteamplistas y comunistas son muy parejas, cuna arraigada del extremismo e invariable punto de partida de las manifestaciones callejeras.

En la oportunidad, Boric les informó a cada uno de sus ministros que tendrá una asesora -obviamente mujer- especialista en el área de la respectiva cartera, ello con la finalidad de que el accionar de cada Secretaría de Estado se adecue a un foco comunista. Por ejemplo, en el caso de Vivienda, tendrá que preferirse, siempre, el derecho de ellas, y en especial si son solas y con hijos.


Si un varón tiene los ahorros exigidos y luce más puntajes en su tarjeta de postulación, tendrá que esperar. No será el suyo un mejor derecho.


Según este ritmo de iniciativas, y por las que a diario se ven en la Convención Constitucional, a este paso, Chile en la próxima Constitución tendrá que ser catalogado de “plurinacional, indígena y feminista”. Es esperable, a estas alturas, que se les unan las definiciones de “animalista” y “naturalista”.


Un buen ejercicio sería consultarle a las mujeres acaso preferirían que ellas ocupen las primeras filas en todo o si privilegiarían que se les solucione, primeramente, sus precariedades económicas, seguridad para vivir el día a día y que los cupos de enseñanza gratuita para sus hijos no sean ocupados por los de inmigrantes ilegales.


También en la víspera de la asunción de Boric, su ministra del Interior se reunió con los alcaldes de las ciudades del norte afectadas por la inmigración ilegal y, también, con la federación de camioneros para analizar la violencia terrorista en La Araucanía. Fueron encuentros de segundo orden, ni parecidos al interministerial de la USACh por el mujerismo.


Pese a que se trata de dos conflictos tremendos y por años insolucionables, tuvieron nula repercusión y diferentes resultados. Los transportistas pidieron que se mantuviera el Estado de Excepción en La Araucanía, ante lo cual, la ministra levantó los hombros, porque es sabida la renuencia del Presidente Boric a la presencia militar, aunque sólo sea precautoria, en el territorio subversivo; y en cuanto a la inmigración ilegal por la frontera norte, solidariamente por complicidades ideológicas, obtuvo, de los alcaldes, acallar las manifestaciones ciudadanas para no empañar la asunción al mando. En cuanto al acceso irregular de extranjeros por pasos no habilitados, apenas un 30% de quienes lo hacen logran ser devueltos a su lugar de procedencia. El resto, mayoritario, continúa ingresando clandestinamente igual.


¿Puede ser el mujerismo la prioridad más urgente para la máxima autoridad nacional? De partida, la decisión de recargar con un puesto más el costo salarial de cada ministerio, al tener éstos, una asesora técnica, se contrapone al malestar del ministro de Hacienda, Mario Marcel, quien se irritó notoriamente por la decisión del ex Presidente de ampliar el IFL (Ingreso Familiar Laboral), que premia a quien obtiene un empleo con contrato. Su enojo fue por tratarse de una recarga adicional y no prevista para la caja fiscal, pero ¿la de estas flamantes asesoras técnicas no lo es acaso?


Es casi de fantasía iniciar un Gobierno, privilegiando el impulso del feminismo, siendo que la población no sólo se encuentra agobiada por lo que considera un privilegio sin nombre la protección, la permisividad y excesiva tolerancia que obtienen los inmigrantes ilegales por sobre sus propias vicisitudes y, más alarmante aún, la gente vive bajo un clima de tensión que la tiene casi sin atreverse a salir a la calle, dado los incontrolables niveles de delincuencia común y de la criminal acción de los narcotraficantes.


A ello hay que sumar las abruptas alzas que se están produciendo en los productos básicos, y que se van a acentuar en el petróleo y en sus derivados, y en las oscuridades programadas que se avecinan a causa de la sequía, la que tiene a medio morir saltando al sistema eléctrico. Ello, sin descontar la certeza de que, en algún momento, se iniciarán los racionamientos de agua.


El país ya inició su ingreso a uno de los peores escenarios de crisis socio/económica, suficientemente prevista, como para que la primera y gran preocupación del Gobierno sea el cumplimiento de un programa netamente político, como es el mujerismo, el cual, dicho sea de paso, ya goza y disfruta de avances que nunca soñó. Dentro de este programa de afianzamiento del feminismo, no hubo una sola palabra para poner en marcha, de una vez, una acción judicial –no política- que efectivamente, y de verdad, impida los abusos intrafamiliares y que otorgue a las víctimas garantías reales de que sus agresores desaparecerán para siempre de sus vistas.


Este show del mujerismo técnico es un preludio de lo que promete ser este Gobierno: “por el pueblo, pero sin el pueblo”, como lo ha hecho puntualmente siempre la izquierda.