LAS DERROTAS SILENCIADAS


VOXPRESS.CL.- Hubiesen sido iniciativas de la centroderecha, todavía, a poquísimos días de la elección presidencial, estarían en primer plano, explotados a más no poder por los medios de comunicación. No obstante, como se trató de dos contundentes derrotas de la izquierda, la conveniencia del silencio se impuso y, como si nada, se dio vuelta la página.

Fue el fracaso más rotundo, casi conjuntamente, de dos iniciativas emblemáticas de la izquierda opositora, primero el de la despenalización del aborto y, luego, el cuarto retiro desde los fondos previsionales, ambos considerados caballitos de batallas en la víspera electoral de la candidatura del extremista Gabriel Boric.


El frenteamplismo y el comunismo, impetuosos impulsores del aborto libre, también llamado “por deporte”, no se imaginaron que una potente artillería en favor de su campaña presidencial terminaría disparándose en sus propios pies.

Una jugada oportunista y populista muy contundente para sus intereses terminó convirtiéndose en reproches de su propia gente, especialmente el del mundo de la mujer joven.


La ausencia de varios diputados de oposición en la sesión en que se votó el proyecto, lo echó abajo. Entre quienes no se hicieron presentes estuvo, entre otros, Gabriel Boric, quien había solicitado permiso sin goce de sueldo. Lo que la izquierda escondió para maquillar este portazo político fue que, a partir del propio candidato, varios diputados consideraron peligroso respaldar la despenalización del aborto en momentos en que tratan de cubrir sus cuerpos con pieles de oveja.


Luego del segundo lugar en la primera vuelta, el jovencito magallánico dio una espectacular voltereta para salir a cazar votos de otros y de indecisos, vistiéndose poco menos que de carabinero y de cura.


El candidato está derechamente integrado al grupo de mal llamadas feministas, que desde el interior del Frente Amplio han revolucionado al mundo de las mujeres, instándolas a hacer lo que quieran con sus cuerpos.


Este explosivo fenómeno local nada tiene que ver con el proceso histórico, de más de un siglo, que nació por demandas socio/laborales y económicas de mujeres que eran percibidas y tratadas como de segundo orden.


Estas chicas no son más que libertinas que desconocen por igual la política que dicen defender como el funcionamiento de su propio organismo. Un ser de 14 semanas al interior de su vientre no es una “cosa amorfa” que se pueda expulsar por el escusado, sino toda una personita ya definitivamente formada, con cerebro, órganos sensitivos, corazón, brazos y piernas.


Eliminar intencionalmente a una criatura indefensa a esas alturas de su existencia, es un asesinato a mansalva. Quien ni siquiera luciera en un reality, que pasó sin pena ni gloria, Maite Orsini, lo justifica, afirmando que “es un derecho hacer lo que se quiera con el propio cuerpo”, claro, como salir a las calles desnudas, lucir senos caídos y tatuarse hasta los genitales, pero quien portan en sus úteros son seres que yacen allí sólo temporalmente y no forman parte natural de un todo llamado cuerpo. “Ninguna quiere abortar --dice ella--, sino se ven obligadas a hacerlo”. ¿Alguien las forzó a tener relaciones sin adoptar precauciones, existiéndolas hoy por montones? ¿A ninguna le hace ruido esperar 14 semanas de embarazo sin tomar una decisión inmediata?


Este mundillo de jovencitas desenfrenadas recibió un baldazo de agua muy helada, y en momentos en que sus votos se daban automáticamente por seguros. Ellas ahora se sienten inesperadamente “traicionadas” por los renovados intereses de un candidato y de un comando urgidos por mostrar al país una hipócrita imagen de bondad y del bien hacer, a sabiendas de que han sido exponentes de las más espantosas prácticas en los lugares que han sabido, y saben, de sus dominios.


A las pocas horas, y alarmado él y su gente por este inoportuno revés, Boric se saltó su permiso y, para evitar más fugas de eventuales votantes no tradicionales, junto a su compadre Giorgio ‘Donatello’ Jackson se hicieron presentes en la Cámara para sumarse al apoyo izquierdista al cuarto retiro de fondos de pensiones. Consciente, con mucha anticipación, de que la oposición no contaba con el número mínimo de diputados para sacarlo adelante, al menos aprovechó la ocasión, en su discurso, para golpear a su adversario y “quedar bien” con sus electores.


Fueron dos derrotas muy duras y de gran injerencia en el amarre de votos para la segunda vuelta, más aún con incidencia directa en su sector. Pasaron, y pasan, los días y por una complicidad ya demasiado conocida, nadie le ha consultado, ni a él ni a sus voceros, acerca del control de daños originados por estos resonantes pero convenientemente silenciados fracasos de la izquierda.