LA VITRINA EMPAÑADA


VOXPRESS.CL.- No hay quien dude que las líneas ya están trazadas para la primera vuelta presidencial, sólo que al vaivén de las siempre poco confiables encuestas --a excepción de la CEP---, se han estirado las preferencias en favor de la carta extremista FA/PC, Gabriel Boric. Sin embargo, de acuerdo a episodios que se suceden en torno a los candidatos y a los protagonizados por ellos mismos, las esperanzas de algunos por dar el gran golpe y atropellar por los palos, se han desvanecido y las aspiraciones de otros parecen haber crecido.

Los candidatos, aunque no todos, a la primaria presidencial se ‘expusieron’ en el primero de uno de los varios debates televisivos que quedan por delante, y quien decididamente “no dio el ancho” fue la aspirante de la ex Concertación, la DC Yasna Provoste. Preocupación en su comando y narices arriscadas dejó entre los militantes PS y PPD su desempeño. Fuera de control, irritable, sin claridad de conceptos y con una conducta casi infantil, al exhibir un texto bajado de Wikipedia como respaldo a uno de sus argumentos, fue tratada sin compasión en las redes sociales.

Más temprano que tarde se produjo el desmoronamiento de un fenómeno que nunca fue tal, porque la candidatura de la profesora de gimnasia, simplemente nunca ‘pegó’. Su presencia en la primaria presidencial se debe a la mala lectura de una pasajera intervención que le cupo en un hecho puntual por la crisis social.

Provoste, como muchos de sus antecesores, era una correcta presidenta del Senado, hasta que llegado el enfrentamiento Ejecutivo-Legislativo por los “mínimos comunes”, sus colegas equivocadamente vieron en ella, por su cargo y carácter fuerte, a la más indicada para decirle cara a cara al Presidente lo que la oposición quería. Transformada de la noche a la mañana en una heroína inventada, su partido –primero- y la Unidad Constituyente --después-- pisaron el palito por una mala lectura: siempre estuvo muy lejos de Gabriel Boric y de Daniel Jadue, sus reales contendores por vencer.

Incluso, en su obsesivo apetito por retener alguna cuota de poder, la DC no dudó un minuto en enviar a la hoguera a Ximena Rincón, precandidata por meses, para sustituirla por Provoste y matricularse en una consulta popular marginal, híbrida, desabrida y sin resonancia en la ciudadanía.

Su debut oficial como candidata no pudo ser más lamentable. En el primer debate televisivo, realizado a deshora, se enfrentó duramente con un candidato que está totalmente lejos de su plataforma electoral, José Antonio Kast, a quien trató de “mentiroso” por preguntarle acerca del millonario desfalco en el MINEDUC cuando fue ministra, delito que le costó su destitución, tras una posterior acusación constitucional. Sólo horas antes del foro ella se informó que el candidato republicano la había superado en las encuestas, quedando, ahora, en una cuarta posición.

Su comando teme que cuando Enríquez-Ominami (PRO) esté de pleno en las actividades de campaña -no participó del debate por hallarse en cuarentena preventiva por un viaje-, podría, incluso, superarla en la intención de voto. De paso, la candidata anunció que su equipo de campaña se instalará en Valparaíso, donde hace tiempo la DC perdió toda su fortaleza, siendo en la actualidad un reducto del frenteamplismo.

El dilema de Provoste es que se trata de una política no de rebaño, enemiga del ordenamiento partidista y con intransables ideas propias. Desde sus años en la JDC –militante desde los 14--, demostró un claro resentimiento social y con aires revanchistas, lo que no encaja con los ‘correctamente políticos’ ni menos con sus empingorotados camaradas de partido. Por lo mismo, el suyo siempre ha sido un discurso duro, más similar al de la izquierda que al de sus filas. Para mal de ella, aunque coincidente con su pensamiento, sus supuestos aliados del PS y el PPD no se sienten genuinamente interpretados por Provoste, la que se ve enfrentada a un discurso forzado por una doble lectura.

Si en los próximos sondeos de opinión la llegase a superar ME-O, ella quedaría sólo por delante del conflictivo Franco Parisi, quien es hasta probable que no compita, porque, judicialmente, no puede pisar territorio chileno, y por sobre el testimonial profesor Eduardo Artés, quien participa en su segunda elección consecutiva para poder “establecer en Chile un Estado socialista”. Él marca 1 punto en las encuestas.

Yasna Provoste, la vallenarina descendiente de diaguitas, ha dejado en evidencia lo que siempre se temió de ella: no se rige por los códigos de la política. No piensa lo que va a decir, sino dice lo que piensa, y ello en toda su trayectoria le ha originado desencuentros y pugnas, todas evitables con un poquito más de prudencia, de tino y de cautela.

Ella está donde está, en un concurso por la Presidencia de Chile, exclusivamente gracias a que le dijo las cosas por su nombre a, quizás, el personaje menos valeroso y con menos coraje que se ha sentado en el sillón de La Moneda. La suya no fue una gracia ni una hazaña: desde octubre de 2019, este Presidente se lo ha pasado temblando, y ello frente a cualquiera.