LA REALIDAD MANCILLADA


VOXPRESS.CL.- Cada fin de año, cuando las empresas realizan sus balances, casi automáticamente se escuchan los lamentos de los ejecutivos de los canales de televisión por sus números rojos, atribuyéndolos, como siempre, a “la crisis de la industria”, como si en ésta poco o nada tuviesen que ver sus respectivas gestiones.

La TV, y no sólo en Chile, continúa siendo un bien de consumo masivo, aunque su masividad ha sido fracturada por la competencia directa de las redes sociales. Mantiene cuotas importantes de audiencia, y ello lo demuestra la variable pero maciza presencia de avisadores en sus pantallas, aunque, obviamente, variando según los indicadores del rating.

No por casualidad, el menor interés de los auspiciadores por invertir en TV afecta a los programas informativos, y ello por la potente incidencia del periodismo comprometido. El hinchismo ideológico y la nula neutralidad de los comunicadores, terminaron por corretear a los telespectadores, porque, simplemente, pisotearon su propia naturaleza y objetivo, cual es informar con veracidad.

Para poder satisfacer con anestesia sus intereses –algunos malamente disimulados-, los canales decidieron transferir sus poderes de influencia ideológica a los matinales, sacrificando el sentido de entretención de esos horarios.

En esta cruzada más desinformativa que informativa, ni siquiera vista durante la UP, estos especímenes de comunicadores se refieren cuidadosamente a la izquierda como “centro izquierda”, evitan el vocablo comunismo, jamás hacen mención a la extrema izquierda, y los guerrilleros urbanos son “manifestantes” y los terroristas rurales son “desconocidos encapuchados”.

En las horas previas a la votación por el plebiscito de salida, casi todos los matinales, en especial los de CHV, C13 y el vespertino de CNN –todo un festival cotidiano de izquierdismo- se transformaron en agentes del Apruebo y, en particular, del ahora Presidente de sólo ocho comunas, para ayudarlo sin respetar los mínimos cánones de imparcialidad y de respeto por la profesión.

Casi con dedicación exclusiva, inflaron hasta reventar un globo, tratando de que un combo de “un psicópata ultraderechista”, incidiera en favor del Apruebo, y la misma finalidad buscaron con la burda explotación mediática de “una cobarde y bárbara agresión” callejera en contra “del indefenso hermano del Presidente”, de nombre Simón.

Estando acompañado de cuatro amigos, ninguno de éstos recibió un solo golpe, y el pobre de Simón –que también cacheteó a un menor- y que fue “brutalmente pateado en el suelo”, completó su show hospitalizándose, y, dada su “gravedad”, recibió la visita de su hermano Presidente. Tras una sanación milagrosa, al día siguiente abordó un vuelo rumbo a Punta Arenas para votar, sin antes pasear al perro familiar. Los “cobardes agresores” llevados a tribunales ni siquiera quedaron en prisión preventiva, dada la información que de las cámaras de seguridad pública obtuvo el magistrado.

En estos empeños por “contaminar” al Rechazo, una animadora (?) de CHV no demoró un segundo en calificar de “ultra derecha” al protagonista del montaje/show de Cristina de Kirchner, omitiendo que la policía -por esas cosas de la vida- borró la memoria de su teléfono móvil…

Es tan inescrupulosa la parcialidad política entre los comunicadores de la TV, que en un matinal desempeña un rol central una “profesional” que como estudiante fue activista de las JJ.CC., su hija es abogada del Ministerio del Interior y fue reclutada por sus actuales jefes desde el fenecido La Red, silenciado precisamente por la huida de los escasos avisadores por su excesivo color rojo.

Así como el periodismo televisivo se jugó grotesca y casi infantilmente por el Apruebo previo a la elección, donde desbordó su caudalosa subjetividad fue con posterioridad al resultado. Pese a la abismante y brutal derrota del saco Gobierno/Convención/oficialismo/terrorismo, el único que se atrevió a calificar su catastrófica dimensión fue un comentarista militante del PPD y ex funcionario de la Fundación de Bachelet, contratado por C13. Los demás “periodistas” se concentraron en preguntarse acaso “la derecha” respetará su promesa de redactar otra Constitución. Burdamente, eludieron analizar el repudio ciudadano al proyecto constitucional y, por ende, el desplome definitivo de un nuevo ciclo político conducente al estatismo totalitario. Una conductora nocturna de noticias de TVN comentó su extrañeza “porque parece que quieren mezclar al Gobierno con el rechazo a una nueva Constitución”. Inaudito, para no creerlo.

La de esta gente peligrosamente con voz pero sin honestidad, no es una falla estructural de formación profesional, sino una falla intencional de visión política, al eludir el qué y el porqué de una gran noticia para el país y para la democracia.

Quienes sí consignaron la dimensión de lo ocurrido fueron periodistas del resto del mundo que profundizaron en análisis eludidos por sus colegas locales.

Para sacar al Gobierno de su radical responsabilidad por la descomunal derrota constitucional, esta inédita pléyade de engañadores, de inmediato le traspasó la pelota “a la derecha”, como si ésta tuviese en el país más de 7 millones de adherentes.

Un “experto en análisis político” que hace comentarios para MEGA, no sólo calló a uno de los pocos comunicadores no súbditos de la izquierda, sino proclamó que éste es el momento preciso para crear un gran referente de centro “porque la ciudadanía rehúsa los extremos”, una absoluta estupidez, porque casi 5 millones votaron por la propuesta revolucionaria nacida en octubre de 2019.…Como buen militante DC, este “especialista” es un oportunista, pero ignorante: la población se pronunció expresamente en contra de un sistema político estatista totalitario, ratificando su apego a seguir viviendo en democracia, en la cual se ha desarrollado.

Nadie, jamás, ha escrito una sola línea en cuanto a que la democracia es propiedad del centro político.

El totalitarismo comunista perdió en todas las Regiones y se impuso en apenas ocho comunas –dos, lejanas islas- e incluso fue derrotado en las comunidades de pueblos indígenas originarios. Un golpe letal a la plurinacionalidad. Expertos en maquillar la realidad, estos comunicadores de la TV de hoy le escondieron a la ciudadanía una inevitable respuesta al porqué de la aplastante derrota presidencial, dedicándose a embolinar la perdiz con proyecciones sobre la factibilidad de una nueva Constitución, lo que, a partir del 4 de septiembre, no está institucionalmente plasmado en parte alguna. Lo único vigente es un proyecto de ley de rebaja de quorum que permite reformar a la actual Carta Magna, y punto.

Tras la elección, Chile recuperó la más absoluta de sus certezas y no existe, ahora, algún tipo de incertidumbre: la revolución de octubre se extinguió.