LA PRIORIDAD PAÍS


VOXPRESS.CL.- Habrá que considerarlo como un milagro atribuible a la luminosidad de la estrella de Belén: después de Navidad, y a solo horas de transitar hacia un nuevo año, se conoció una de las más alentadoras noticias de los últimos meses, si no la mejor, ¡la educación pasó a ser considerada “prioridad país”!


Lo que siempre ha debido ser así por constituir la base de todo individuo, hace décadas que anda por los suelos, y, ahora, quedó en un estado agónico a causa del virus chino.


A riesgo de que algunos lo consideren una exageración, la peste originó más perjuicios y trastornos en la adquisición de conocimientos de niños y jóvenes que en la salud de las personas.


Sin temor a dudas, durante 2020, la educación chilena fue arrasada, demolida, con desfiguraciones y simulaciones que terminaron por transformar el año escolar en uno totalmente perdido. Apenas se implementó como un urgente sustituto de las clases presenciales, la educación a distancia resultó un fracaso total, lo que fue advertido por una investigadora de la UC, quien reveló que “el país recién estará preparado para ello el 2030”.


A excepción de quienes desertaron, el resto de los alumnos fue promovido de curso casi con un déficit total de competencias. Muchos de ellos fueron promovidos con un promedio irreal de acuerdo a su trayectoria y otros pasaron de curso sin registros de participación. No se recuerda un apagón tan descomunal en la educación chilena, como el vivido el 2020: en un colegio de Vitacura –no gratuito ni municipalizado-, a los promovidos se les notificó que el 2021 utilizarán los mismos textos del 2020…


Frente a este dantesco panorama, el informe del Consejo Asesor del MINEDUC, con la participación de expertos externos, parece un bálsamo, un oasis en este oscuro desierto del desconocimiento que la escolaridad experimentó durante el año que pasó. Reiteramos dos cifras que revelan los frutos podridos de las teleclases: el aprendizaje general fue de apenas 1/3 de lo que se conoce en un año normal, y el 65% de los escolares estudió, como promedio, una hora o menos por día.


El informe del Consejo, Asesor, integrado por 18 especialistas en materias educacional y sanitaria, plantea orientaciones en cuatro ejes: monitoreo del retorno de las clases presenciales, medición del impacto que ha tenido la pandemia en los aprendizajes, generación de instancias para compartir las experiencias y buenas prácticas, y fomento de la participación de las comunidades. Sus integrantes visitaron diferentes establecimientos que reabrieron el 2020 y conversaron con sostenedores, directores, docentes, alumnos y apoderados. El año pasado retornaron a clases presenciales 1.604 colegios, un 14% de los recintos en el país.


El informe establece categóricamente que “es imprescindible garantizar que 2021 no será otro año sin clases presenciales. La reapertura de los jardines infantiles, las escuelas y los liceos se debe establecer como una “prioridad país”.


Para que ello sea posible, el Consejo Asesor afirma que “es prioridad poner a los trabajadores de la educación en los programas más inmediatos de vacunación”. Frente a ello, el Colegio de Profesores, en manos de la extrema izquierda, amenazó con que “es una irresponsabilidad” que se programen clases presenciales para el 1 de marzo, pese a que sus dirigentes pusieron como condición para ello que se vacunara al magisterio, que es lo que, precisamente, acordó este Consejo Asesor. En la deformación de las notas y en la entrega de conocimientos, la incidencia de los docentes fue decisiva para la catástrofe del 2020.


Se implementará un sistema de Registro Nacional de Casos (primarios y secundarios) de covid-19 en todos los establecimientos educacionales en reapertura. Considera a todos los protagonistas de la comunidad educativa y sus familias, tendrá reportes y actualizaciones quincenales y publicación de sus resultados.


El Consejo enfatiza que “será obligación” del sistema educacional “reducir las brechas de aprendizaje generadas por la pandemia”, para lo cual se deberán desarrollar procesos de evaluaciones y diagnósticos” al inicio, mediados y fines del año escolar 2021.


Mary Guinn Delaney, asesora regional en Educación para la Salud de la UNESCO, explicó que las clases a distancia afectan a los alumnos en los aprendizajes, en su desarrollo socioemocional y en su trayectoria académica. Por lo mismo, hace hincapié en que “el cierre de las escuelas sea la última opción”, y para tranquilidad de todos, especialmente de profesores y apoderados, aclaró que los establecimientos “no son un foco de transmisión cuando se adoptan los protocolos sanitarios”.


Para Gabriel Cavada, epidemiólogo de la Universidad de Chile, e integrante del Consejo Asesor, se tendrá que aplicar un test PCR de entrada en todos los establecimientos antes de iniciar las clases, “para tener una trazabilidad de los casos y aislarlos cuando sea necesario”. Destacó que la idea es formar “burbujas” en las comunidades, donde alumnos y sus familias mantengan todas las precauciones para prevenir la enfermedad.


Queda claro el escenario de este año para resucitar a la educación, hecha añicos por las clases a distancia, por malos profesores y alumnos aprovechadores. La partida será con la vacunación, la quieran o no, de los profesores y de los alumnos mayores de 18 años; luego vendrá un plan de “puesta al día” en cuanto a conocimientos no adquiridos, para, recién, ponerse a pasar materias correspondientes al 2021, retomando las exigencias, obligaciones y compromisos entre quienes, realmente quieren enseñar, y quienes realmente ansían aprender, todo ello dentro de un aula y no en las casas con pijamas en lugar de uniformes.


En materia educacional, se ha hecho una promesa inédita: poner a la enseñanza escolar como prioridad país. Ojalá que, alguna vez, algo así se pueda cumplir.

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