LA PRIMARIA TALIBÁN


VOXPRESS.CL.- Algún tipo de locura deben tener los individuos que utilizan mecánicamente la violencia como medio de expresión, ya sea física, mental o verbal. No son ejemplos de equilibrio emocional quienes atentan contra hitos históricos de su tierra natal, quienes vitorean sus incendios a templos religiosos, quienes aniquilan los pequeños negocios de sus compatriotas acusándolos de “”capitalistas” y quienes portan ácidos y cuchillos en sus mochilas para enfrentar a la policía y, luego, denunciarla por “represora” y “criminal”.


Este tipo despreciable de individuos, que continúan sistemáticamente originando daños a la propiedad pública y privada, son los que tiene cautiva a la Convención Constitucional y le imponen a los demás sus arbitrarios caprichos, si no a gritos, en forma inconstitucional e ilegal. Están comprometidos con la desobediencia civil y, por lo mismo, no escuchan ni atienden razones ni normas o reglamentos. Aspiran, aspiraron y aspirarán siempre a la revuelta como vía hacia al poder.

Son tan fundamentalistas, extremistas y abusadores como los talibanes que arrasan con los afganos que piensan distinto..

En un mes enviaron para la casa a dos Secretarios Ejecutivos de la Convención por no ser de su gusto y le exigieron al Presidente que designara a uno -Matías Cox- “dialogante”, como si ellos lo fueran. Están ahí, son atropelladores, prepotentes y soberbios, y cuando sus torpezas quedan en evidencia, levantan los hombros como si nada. Vociferaron que “no somos ladrones como los diputados y senadores que se enriquecen a costa del pueblo”, pero sólo días después se auto fijaron un reajuste en sus ingresos mensuales: de 2,5 millones a $4,0 millones. La presidenta de la Asamblea lo justificó así: “hay (habemos) mucha gente que no está preparada y necesita recursos para almorzar mejor y para contar con asesores”. (El PS con fondos propios puso a disposición de sus convencionales un nutrido grupo de abogados multidisciplinarios).

Respecto a sus “asesores” se trata de los “luchadores sociales” que pululan en las calles y que requieren de financiamiento para alimentación, drogas, artículos de protección –escudos, pañoletas, máscaras antigases- y para la confección de bombas y la adquisición de rayos láser enceguecedores y fuegos artificiales ilegales para lanzarlos horizontalmente contra la policía.

Estos mismos esquizofrénicos, en uso de las facultades auto conferidas, le exigieron al ex Comandante en Jefe de la Armada, Jorge Arancibia, que renunciara a la Comisión de DD. HH., para la cual fue electo por la Asamblea; al negarse, ‘decretaron’ que él no puede aparecer en público como miembro de dicha instancia. La acción es tan segregacionista como si le pidieran a la machi Francisca Linconao que, por razones de estética, se abstuviera de aparecer en imágenes.

Agrupados en una montonera llamada Vocería del Pueblo, a la que se acoplaron los representantes de las etnias, con gran influencia de activistas mapuches terroristas, amparan todas sus acciones, como la presión para exigir la libertad de los inexistentes “presos políticos”.

Dicen ser las voces del pueblo que los eligió y que, a cualquier precio, deben cumplir sus deseos. No obstante, en el caso del almirante ® Arancibia, el hecho de que también haya ganado en una elección libre e informada, simplemente no vale.

Este mismo doble discurso lo plasmaron en la insólita e inédita forma de elegir a su precandidato presidencial, quien irá directamente a la papeleta de la primera vuelta. En un principio, la montonera, en una asamblea, se pronunció por tres aspirantes, dos mujeres y un hombre, Cristián Cuevas, quien fue proclamado formalmente. El sector mapuche no lo aceptó y pidió una primaria vía Instagram entre todos los postulantes que quisieran inscribirse en el SERVEL, cumpliendo ciertas “condiciones: ser fiel a un Estado Ambiental, Igualitario, Participativo, Plurinacional, Feminista, Disidente y comprometido con las “causas sociales”, incluyendo la liberación de “los presos políticos de la revuelta”.

Pese a que el ex sindicalista comunista y frenteamplista se había ungido candidato, la Vocería del Pueblo oficializó sólo otros tres nombres que tuvieron “la humildad y nobleza” de poner las necesidades del pueblo por sobre sus intereses personales. Fueron: Ingrid Conejeros, lamngen de Temuco y mano derecha de Linconao; Diego Ancalao, weichafe del lof Ancalao, y Soledad Mella, aymara activista de la población Lo Hermida de Peñalolén.

Para determinar al ganador sin urnas ni elecciones se contabilizaron los patrocinios al respectivo nombre a través del Instagram del SERVEL, durante siete días. Al cerrarse el plazo, Ancalao lideraba con más de 29 mil respaldos, necesitándose de 33 mil.

Tan dislocada primaria y realizada a última hora no debe extrañar, conociendo el perfil de los personajillos que integran el conglomerado. Son tan “liberales” que a sus candidatos les pusieron como condición que de llegar a La Moneda no pueden ganar más de $2.5 millones “en señal de respeto al pueblo”, pero después ellos mismos se lo aumentaron a $4 millones sin respeto hacia ese mismo pueblo. Queda claro que el único sello común de la Vocería es el activismo y la lucha callejera. Sus contradicciones pasan de largo: “los dos perdedores en la primaria, Conejeros y Mella “pueden continuar con sus postulaciones en otro lado”… ¿Son o no dignos de un psiquiatra estos apátridas?