LA MANO (NEGRA) DE GINEBRA


VOXPRESS.CL.- Desactualizado, parcial, tendencioso y eminentemente ideológico, un informe de la Alta Comisionada de DD.HH. de la ONU, Michelle Bachelet, entra al ruedo de la campaña electoral, criticando escandalosamente al Estado y a Carabineros, porque, según ella, ambos continúan “persiguiendo” a víctimas inocentes del 18/O y que no pueden protestar tranquilas en sus “manifestaciones pacíficas”.


Claramente arbitraria, vuelve a hacer el ridículo, tras imponer a dedo a una ‘candidatita’ amiga suya del PS que fue ampliamente derrotada en la parodia de primaria que organizó la ex Concertación. Ahora divulgó un documento acusatorio y segregacionista, elaborado antes de la conmemoración del Golpe extremista, episodio condenado por todo el país, sin excepción, por su descomunal vandalismo. Ella, sin la menor prudencia, defiende a los “jóvenes” activistas y “luchadores sociales” a quienes dio chipe libre en su Gobierno, primero para ser electa y, luego, para que la afirmasen en un cargo que estuvo a punto de perder por la corrupción familiar.


Con su desactualizado informe, Bachelet se mete de lleno en la pugna interna de la izquierda a raíz de los mal llamados e inexistentes “presos políticos”, acerca de los cuales Denuncia que “no tienen acceso a la justicia”, aludiendo al largo tiempo que llevan en prisión preventiva.


La primera voz de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, ha repetido en varias oportunidades que “quienes en Chile se encuentran privados de libertad por sus actuaciones en la revuelta del 18 de octubre de 2019, son delincuentes que saquearon y destruyeron”, afirmando de modo categórico que “en ese país no hay presos políticos”.


Cuesta entender que un organismo representativo del mundo sea una madeja humana de la izquierda, y lo menos que se le puede pedir -porque a excepción de China y Rusia, nadie se atreve a exigirle- es que se documente antes de emitir un juicio de trascendencia internacional.


Hay que recordar que a los 10 días del 18/O, desembarcó en Santiago una delegación de acuciosos espías enviada por Bachelet para que delatara, con detalles, las violaciones a los derechos humanos cometidos por Carabineros, institución que sola y a duras penas lograba contener a las turbas que tenían por objetivo llegar hasta La Moneda para expulsar de allí al Presidente. Hubo un día en que los revoltosos extremistas estuvieron a punto de lograr su meta, porque a las fuerzas policiales celadoras de palacio se les agotaron sus municiones y no quisieron recurrir a balas de guerra para evitar una masacre. El Mandatario, por varios días, se refugió en su casa y en otros lugares, ausentándose por temor a una ‘toma’ del edificio.


La máxima autoridad de Human Rights Watch ni siquiera califica de delincuentes políticos a los subversivos de hace dos años, en cambio Bachelet hace referencia a ellos como “víctimas de los derechos humanos”.


La suya no es tan sólo una intromisión indebida en el Poder Judicial, en cuyas manos está canalizada la situación procesal de los saqueadores en prisión preventiva, sino le da un espaldarazo a comunistas y frenteamplistas que insisten en el indulto de aquéllos.


Luego de la violentísima jornada del pasado lunes 18 de octubre, Gabriel Boric declaró que “durante mi Gobierno, tendré la mano muy dura con estos delincuentes”, sin evaluar que el 90% de los detenidos en esa devastadora jornada, son simpatizantes y adherentes a su candidatura. Duramente censurado por su entorno y por su comando, retomó con especial entonación la necesidad de un indulto, apoyado fuertemente por el presidente del PC, Guillermo Teillier, quienes atacaron a coro a Yasna Provoste por templar y suavizar el proyecto que ella mismo firmó junto a Catalina Pérez, de Revolución Democrática.


La socialista que postula por la DC, bajó el tenor de su propio proyecto de indulto y, en su lugar, propuso la conformación de una Comisión de Reconciliación, Verdad y Justicia -al estilo de la del fallecido Sergio Valech— que se ocupe del tema a partir de ahora.


Tan despistada se encuentra Bachelet, o tan mal informada, que en su informe hace referencia a “los heridos oculares”, a “las torturas” y a la “persecución policial a periodistas”, ignorando por completo las nuevas reglas impuestas a Carabineros para ser más observadores que protectores del orden público, hecho notorio que quedó en evidencia durante los increíbles niveles de vandalismo y saqueo de la última jornada, y en la cual la ‘reformada’ policía uniformada pareció tomar palco, precisamente para evitar que le sigan cayendo cargos falsos encima, como este último informe de la Alta Comisionada.