LA “INCLUSIÓN” COMUNISTA


VOXPRESS.CL.- Con la engatusadora denominación de “un ordenamiento territorial democrático”, la treintañera alcaldesa de Santiago, la comunista Irací Hassler, anunció que aumentará en un 50% los permisos municipales para los vendedores ambulantes callejeros. Ello es parte de lo prometido en su campaña electoral, en cuanto a “dar más empleos informales”, como una forma de “combatir las desigualdades y fomentar la inclusión”.


El comercio ilegal callejero es permanente fuente de conflictos y de delincuencia: días atrás, dos ‘vendedores’ se enfrentaron a balazos en el concurrido barrio Meiggs, dejando heridos a un menor y a un adulto mayor. Sólo en ese sector, los informales protagonizaron 889 delitos en lo que va transcurrido de septiembre.


Se ha puesto de moda como ejemplo del más brutal populismo la insólita apertura sanitaria en Argentina para “distraer” la dura derrota del Gobierno peronista en las recientes primarias parlamentarias. Sin embargo, el plan de la alcaldesa santiaguina está casi al mismo nivel de ordinariez política, agravada por su intencional ingenuidad de que “sentare a una misma mesa” a vecinos, al comercio establecido y a los ilegales callejeros para que se pongan de acuerdo.


Las Cámaras de Comercio Regionales, por ende, las de todo el país mantienen una lucha permanente y desgastadora en contra de quienes venden sin pagar patente ni impuestos, de tal modo que no le resultará fácil que los locatarios se muerdan la lengua. Más inquietante aún es que autorizará a que los ambulantes se instalen en barrios hasta ahora prohibitivos, como el barrio Lastarria y el Cerro Santa Lucía, pulmón verde de descanso y esparcimiento.


En cuanto a quienes no obtendrán los nuevos permisos, Hassler manifestó que “ése no será problema del municipio, sino de Carabineros”. Eludió referirse a cuánto crecerán sus equipos de fiscalización y en cuánto más redundará ese costo en las finanzas municipales.


En el colmo de un optimismo irreal, declaró que “con todas las partes acordaremos que los ambulantes no vendan los mismos productos que el comercio establecidos” y aseguró que “no habrá permisos para quienes expendan falsificaciones”…

La ingeniera comercial que derrotó a Felipe Alessandri en la última elección municipal es una rica empresaria frutícola, hija de un suizo/judío y de una descendiente guaraní, y de ahí proviene su nombre Irací, que en dicha lengua significa “reina de las abejas”. Siendo dirigente estudiantil, el 2011, se unió a las JJ.CC. para ser activa participante de las protestas que pusieron fin anticipadamente al primer Gobierno del actual Presidente. En las elecciones municipales del 2016 fue electa concejal y en las de mayo pasado, ganó la alcaldía.


No está exento de riesgos ni de peligros este plan de “ordenamiento territorial democrático” en las calles de Santiago. De partida, los favorecidos con nuevas autorizaciones serán los ambulantes que participaron de su campaña; luego, será lógico esperar una reacción, y violenta, de los dejados de lado y, por último, la resistencia de vecinos a ver colmadas sus veredas de vendedores y el rechazo del comercio establecido, no le harán cómoda la vida a la tendenciosa alcaldesa.


Entre el PC y sectores de los ambulantes hay nexos de información y protección, lo que quedó al descubierto cuando éstos vendieron en la calle el texto de cómo iba a ser la nueva Constitución, documento elaborado por el partido.


Sólo a la “solidaridad” entendida por el comunismo puede atribuirse este atropello de legalizar lo ilegal para hacer efectivo lo que dicha doctrina entiende por “inclusión”. Hassler se defiende, diciendo que “el modelo” vigente es el culpable de esta realidad, sin embargo no aplica similar criterio a su propia realidad, la de empresaria millonaria.


Irací, toda una Reina Madre, ocultó un patrimonio de más de cuatro millones de dólares en su declaración jurada para postular como candidata. Notificó la participación en la sociedad frutícola Olmué, reconociendo un rendimiento de ganancia de menos de US$ 1.200 mensuales, a pesar de que en 2015 adquirió el 5 % de las acciones de la compañía.


Este negocio le originó ganancias infinitamente superiores, de acuerdo a los estados financieros del 2020. Al calcular el 5 % de participación de la entonces candidata en la sociedad, su patrimonio asciende a $ 3.000 millones.


Siendo militante comunista, se desentendió cuando su frutícola, el 2019, despidió al 15% de sus trabajadores, aduciendo “problemas económicos”, pese a los $ 9.000 millones en utilidades que declaró la empresa en ese periodo.

Toda una abusadora, abusando de la legalidad del comercio establecido de Santiago.