LA FARRA FRENTISTA


VOXPRESS.CL.- A mediados de 2014, siendo, ambos ya diputados, Giorgio Jackson y Gabriel Boric se propusieron proyectar su ‘celebridad’ generada en sus liderazgos en la revuelta estudiantil en contra del entonces Presidente Piñera, uno por la Universidad Católica y el otro por la Universidad de Chile. Discurrieron crear un movimiento que agrupase a jóvenes decepcionados de las promesas incumplidas por Bachelet y renuentes, muchos de ellos, a continuar en las filas de las Juventudes Comunistas.


La decepción que originó la inclusión del PC en la Nueva Mayoría, forzada por Bachelet como condición para ser candidata a un segundo período, cayó como bomba a los estamentos universitarios y secundarios, que aspiraban a una “política fresca” y “con caras” nuevas”, y lo más distante de las alianzas de partidos tradicionales.



Con la inspiración y orientaciones de un gurú “del cambio”, Carlos Ruiz, ambos fueron los reales impulsores del Frente Amplio, sorprendiéndose de la vertiginosa incorporación de “chiquillos revolucionarios” a sus filas. No obstante ello, se propusieron ir con calma, preparando el terreno para que uno llegase a La Moneda el 2022 y el otro, el 2026. Gabriel Boric era portaestandarte de la corriente tan irreverente como transgresora, pues se había dado el lujo de derrotar en la presidencia de la FECh a Camila Vallejo (PC) y venía de sostener una huelga de dos meses en contra del entonces decano de Derecho de la Universidad de Chile, Roberto Naum.


Entusiasmados por la mediocridad de los candidatos presidenciales para el 2017, decidieron cambiar de idea y surgió en ellos la convicción de que el camino les ofrecía la oportunidad de apurar el tranco: no sólo oficializaron el partido, sino fueron mucho más allá, al decidir presentar una candidata propia.


Está fresco el recuerdo de lo ocurrido en esa ocasión: pese a ser una desconocida y sin preparación política ni temática, Beatriz Sánchez estuvo a tres puntos de desplazar, en primera vuelta, al “candidato tradicional” Alejandro Guillier, impuesto a la Nueva Mayoría por el PC para, así, sepultar para siempre a Ricardo Lagos.


Es más, y he aquí lo sorprendente, en su primera incursión electoral parlamentaria, el FA superó en mucho hasta los cálculos más optimistas: logró 20 diputados y un senador. No se conocía de un fenómeno similar legislativo desde la primera elección de congresales posterior a la elección de Frei Montalva (1964).


No obstante, muchos éxitos rotundos, como éste, traen fuertes mareos, y eso fue precisamente lo que le ocurrió al frenteamplismo. Si tuvo solo un punto en común como supuesta coalición, éste fue el de su alineamiento para votar siempre en contra de cualquiera iniciativa del Gobierno e incluso de propuestas de la, por ellos denominada, “izquierda conservadora”.


Una consolidación tan veloz y con capacidad de manejo en la oposición por sus 20 votos, se disipó prontamente, al punto de que se ventilaron los trapos sucios, comenzaron las disputas por los liderazgos y fueron más los desencuentros que las avenencias. Varios de sus movimientos integrantes se fueron del bloque para desaparecer y sus dirigentes se cambiaron de domicilio político, en desacuerdo por los permanentes intentos de imposición de simples caprichos. En este sentido, Revolución Democrática ha sido el más aportillado, pese a tratarse de la plataforma fundacional de la sísmica montonera.


El fenómeno electoral de octubre del 2017 no se reflejó en el surgimiento de ningún líder. Beatriz Sánchez fue “reina por un día”; Giorgio Jackson terminó siendo el campeón en ganarse enemigos y, después, las burlas por su peculiar concepción del ‘ahorro’, y Gabriel Boric se quedó solo cuando, a título personal, firmó el Acuerdo de Paz del 15 de noviembre del 2019, que no logró paz alguna, pero sí que la oposición pasara a cogobernar con La Moneda y que se aplastara la Constitución Democrática de Ricardo Lagos, del 2005. Por lo mismo, fue agredido por su propia gente en el Parque Forestal, mal utilizó una invitación oficial para visitar en París a uno de los asesinos de Jaime Guzmán, se peleó con el carismático alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, y partió de Autónomos –que él mismo había fundado- para crear Convergencia Social.


Llega a ser increíble el farreo que de su propia existencia ha hecho el Frente Amplio. Dada su cantidad de parlamentarios, es capaz de imponerle su sello la agenda legislativa, pero no ha podido instalar a ninguno de los suyos en el eje de la izquierda. Hasta la semana pasada era el único movimiento opositor sin precandidatura presidencial para la primaria de julio, porque, simplemente, no la tenía, ello hasta que Boric se decidió a competir. Antes de dar el paso, se tomó muchos días en conversar con todo el espectro de su sector, duros y blandos por igual. Desde el interior del Frente hay quienes no están con él y estuvo al tanto del empeño de Marcelo Díaz (UNIR), diputado ex socialista, por resolver la candidatura de la coalición en una primaria interna. Al margen de dichos obstáculos, tiene uno peor: de aquí a mayo debe reunir 24 mil firmas para que su Convergencia Social se convierta oficialmente en partido y pueda inscribir su participación en el SERVEL.


Superado ello, lo que se considera muy posible con el gran sustento de su distrito y lugar de nacimiento, Magallanes, Boric, muy al estilo frentista, saldrá a revolver el naipe a toda la izquierda en lo que se refiere a primaria presidencial. Es partidario que haya una sola, general, desestimando la primitivamente programada entre el PC y el FA, con lo cual el más perjudicado será Daniel Jadue. Del lote de precandidatos de la Unidad Constituyente (ex Concertación), la única que ve con buenos ojos dicha modalidad es Narváez, muy segura de su tan plataforma bacheletista, pero Muñoz (PPD) arriscó la nariz y Rincón (DC) aseguró que su prioridad es competir sólo dentro de su bloque.


Todo ello, sin sumar la indiferencia que su nombre origina en los otros socios del FA, que no han decidido acaso lo apoyan, y las burlas de la ex frentista Pamela Jiles –‘ídola’ de los subversivos- que lo trató de “bebé”…


El maravilloso destino que se le apareció al frenteamplismo en octubre de 2017 sólo lo ha aprovechado para obstruir, y ahora, con la eventual candidatura de Boric, le ha aportado más incertidumbres, de las que ya tiene, a su propio sector, al cual idolatra desde cuando era alumno del British School de Punta Arenas, cuando, a juicio de sus ex compañeros, “se oponía a todo cuanto se acordara”…

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