IR POR LANA Y SALIR TRASQUILADO


VOXPRESS.CL.- En una de las campañas más procaces y del más bajo nivel de intelectualidad que se recuerde, la víspera de la primera vuelta del 21 de noviembre se ha convertido en un “todo vale”. Los candidatos, por decisión propia o por malos consejos, cayeron en la pelea corta, en la riña, en el enfrentamiento de golpe a golpe, que no es más que un reflejo del estado de crispación y violencia en que está sumido el país.

Dentro de este escenario, el punching ball predilecto para dirigirle los más potentes impactos es el independiente Sebastián Sichel, porque atacarlo a él tiene dos objetivos: dividir a la centroderecha que, en términos generales, se observa en armonía, y arrebatarle al candidato de Chile Podemos más su eje electoral, el mismo al cual apunta la socialista Yasna Provoste.


En esta riña que parece concurso de sacarse trapitos al sol, surgieron antiguas heridas de ambos cuando coincidieron en la militancia DC. Sichel se fue a Ciudadanos de Andrés Velasco, en tanto ella siguió en el seno falangista “pero siempre con profundas diferencias con muchas de las directivas del partido”, como ella lo reveló, y lo confesó, días atrás.


De los seis candidatos que compiten en Chile -uno de ellos, Franco Parisi- lo hace online desde el extranjero-, sólo dos, Sichel y José Antonio Kast, no son de izquierda, pero ambos, al menos hasta el momento, son percibidos como una amenaza, y en razón de ello hay que destruirlos, botarlos y ojalá, como lo han deseado algunos medios de comunicaciones “independientes”, uno de ellos, el de Chile Podemos Más, renuncie antes de la elección.


La izquierda tiene claro que alguno, Sichel o Kast, pasará a la segunda vuelta, y ello lo quiere impedir con un trabajo sucio encabezado por el comando de Provoste, para que sea ella la que avance, y con certeza, dice, acompañando al representante comunista Gabriel Boric, para asegurarse, sí o sí, que el extremismo, cualquiera sea su matiz, retorne a La Moneda.


El plan A de la izquierda, porque ésta no tiene centro, se basó precisamente en quitarle ese centro a Sichel para transferírselo a Provoste, en la falsa creencia de que esta nueva DC socialistoide aún conserva fuerzas vivas en ese segmento de la población y, así, al desestabilizarlo originaría un trasvasije de votos.


Rencorosa y vengativa, sin miramientos, la DC puso en marcha el plan para lo cual –en una práctica muy antigua en el periodismo- le entregó secretamente documentos antiguos a un conductor televisivo, febrilmente de izquierda, para que hiciera aparecer como suya una “acuciosa investigación”. Los datos recibidos por éste para que los hiciera públicos en calidad de “escándalo de Sichel”, dicen relación con un aporte económico de una pesquera cuando Sichel intentó frustradamente una opción a diputado en los comicios del 2009.


El presidente partidista de aquel tiempo, Juan Carlos Latorre, reconoció que entre los aportantes a la colectividad, “recuerdo, al menos, a una empresa de ese sector”.


La denuncia DC significó la automática renuncia de Cristóbal Sandoval, coordinador de la campaña centroderechista y quien estuvo a cargo de la de aquella vez, y quien, supuestamente, habría recibido los aportes electorales de la pesquera.

El calificativo de “financiamiento ilegal” no corresponde atribuírselo ni a él ni a ningún candidato del 2009, porque en dicha fecha ni siquiera estaba en carpeta la ley de probidad que impide que los empresarios amarren con compromisos a los candidatos a parlamentarios.


Sichel y Sandoval se conocieron en la Escuela de Derecho de la UC, se hicieron DC y hasta la fecha han realizado una trayectoria muy cercana. Aunque el primero renunció al partido, el segundo, en tal condición, llegó destinado a la JUNAEB donde, lo primero que hizo fue desarticular una red de corrupción con motivo de la tarjeta escolar, en la cual estaba involucrado el marido de Provoste, actualmente instado por la Contraloría de la República a restituir a dicha entidad más de $ 800 millones.


La acción, definida como “operación política” por Juan José Santa Cruz, también ex DC y del actual comando de Sichel, fue atribuida directa y específicamente dicho partido, el que, airado, salió a defender a la senadora atacameña en su condición de “candidata demócrata cristiana”, obviando que representa a una coalición en la cual, además, están el PS y el PPD. El allendismo, encabezado por Maya Fernández, ya adhirió a Boric.


Quien fue por lana, salió trasquilada, porque el efecto boomerang de la operación golpeó con más, o peor fuerza a la DC, ello en virtud de la cantidad de sus políticos involucrados judicialmente por recibir financiamiento de pesqueras, como los casos del senador Patricio Walker y del diputado Iván Fuentes en Aysén, y de Jorge Pizarro -hoy vicepresidente del Senado- y de Roberto León, indagados por transgredir la ley que prohíbe a las empresas financian candidaturas políticas, estos últimos por recibir apoyos financieros de SQM.


Los reales daños, pronosticados ya mismo por dudosas y cuestionables encuestas, sólo se conocerán la noche del 21 de noviembre, porque será la ciudadanía la única que, con su voto determinará cuáles de estos intercambios de cañonazos fueron más efectivos.


De momento, la DC debe estar preguntándose acerca de su acierto o desacierto de escupir al cielo, porque, a la postre, hasta los socialistas y muchos PPD dejaron de referirse a “nuestra candidata”.