ESTO ES DEMOCRACIA


VOXPRESS.CL.- En política, siempre y cuando ésta es ejercida y aplicada por conocedores e inteligentes, todas las oportunidades hay que utilizarlas en la dirección de los intereses que, doctrinariamente, se defienden. Si éstos, además, van en favor del país, mejor aún.

En esta víspera de elecciones trascendentales, en especial la de Convencionales Constituyentes, se hallan en juego la permanencia, ojalá de un sistema similar al neoliberalismo que desde la década del 70 a la fecha le ha permitido progresar al país, y el que desde esos mismos años trata de imponer, ahora con inusitada violencia, el socialismo totalitario.

Esta última visión, intencionalmente confusa, enredada y muy mal expresada, es hoy vertiente comunicacional hacia la ciudadanía para convencerla de que todo lo hecho, todo lo avanzado, todo lo evolucionado, es malo e inservible y que, al estilo de los conquistadores, hay que refundar Chile, hacerlo enterito de nuevo, con ingeniosas fórmulas de igualdad e inclusión que no son más que nivelar, en extremo, hacia abajo, al estilo de las oprimidas sociedades cubana y venezolana. Claro está, que los predicadores del odio y el retroceso se cuidan de no citar, como su modelo, a sus apreciadas dictaduras.

En ambas naciones, Cuba y Venezuela, donde nada se sabe del real número de muertos por la peste y donde no existen los insumos básicos para la sobrevivencia, se vive en un estado de terror: quien habla en contra de los respectivos regímenes, automáticamente se expone a prisión, si es que se salva de la tortura o de la ejecución sin juicio previo. Eso nunca, ni ayer ni hoy, ocurre en las democracias, en las cuales imperan las libertades y, entre ellas, la de expresión: cada cual dice lo que quiere, por atroz que sea, y sigue tal cual.

Ésta, una diferencia tan notable y trascendental, no la saben utilizar los políticos de (centro) derecha de nuestro país. Ello ha quedado en evidencia con dos episodios puntuales que sólo, sí, solo, se dan en regímenes democráticos, como éste. Era lo que había que marcarle a la ciudadanía, pero la miopía reinante en ellos los llevó, una vez más, a apenas quejarse y lloriquear “por un lenguaje que insta a la violencia”. ¡Qué novedad!

Un ex FPMR, brazo armado del PC que cumple dos condenas de 15 años, en la cárcel de Alta Seguridad, no sólo se dio el lujo de hacer una apología de los crímenes políticos, sino se querelló por malos tratos en contra de Gendarmería, y en uno de los spot de la franja electoral, la candidatura de constituyentes que representa a los vándalos subversivos del 18/O, hicieron una fantasía de la eventual muerte del Presidente de la República, “que es lo mejor que puede pasar”. Recuérdese que el 2014, la actual y reelecta presidenta del COLMED e integrante de la Mesa de Covid de La Moneda, Izkia Siches, instó por twitter a que ¡”alguien se pitee a Piñera!”.

Las llorosas quejas derechistas obedecen a declaraciones fuertes y reveladoras de un odio político inmenso, sólo posibles sin censura en naciones como Chile, donde aún rige una democracia plena, algo tambaleante por la acción, precisamente, de quienes hoy las emiten. Esto era, y es, lo que hay que mostrarle a la población: la permisividad absoluta en sistemas libres, como el actual, y no centrarse en lamentaciones y en acusaciones sin destino.

Mauricio Hernández Norambuena, alias “Comandante Ramiro”, cumple actualmente condena por el asesinato de Jaime Guzmán y por el secuestro del hijo de un empresario periodístico, se fugó a Brasil, donde se dedicó al lucrativo negocio de los secuestros. Condenado allí, dicho país se allanó a la extradición solicitada por el nuestro.

En una entrevista dada desde la CAS a La Red, Hernández manifestó que en el asesinato del senador Jaime Guzmán “se trató de hacer justicia por nosotros mismos”, al ver la “impunidad” que pretendía instalar la Concertación: “definimos una campaña, a comienzos del 90, que la denominamos por la dignidad nacional contra la impunidad, y en la dirección del Frente establecimos que era el momento de hacer justicia por nosotros mismos”.

En esa campaña de justicia por sus manos, se incluyó el nombre del senador Jaime Guzmán, encabezando una lista donde se incluían a varios generales del Ejército, al ex Comandante en Jefe de la FACH, Gustavo Leigh -al ser baleado, se salvó pero perdió un ojo-, a agentes de la DINA, al ex fiscal militar Fernando Torres, al ex jefe operativo de la CNI, Álvaro Corvalán y al ex ministro del Interior, Sergio Fernández.

A 30 años de su ajusticiamiento frente al Campus donde hacía clases, Hernández considera el ajusticiamiento de Jaime Guzmán como, "en ese entonces", un error político, “porque no contribuyó a la política nuestra de colocar en primer plano la temática de los DD.HH.”, pero lo considera “una operación justa”, desde el punto de vista ético.

Al referirse a la izquierda chilena, no hizo otra cosa que disociarla de sus pregones en la franja electoral, al definir a todos los partidos, incluidos el PC, el Frente Amplio y los de la ex Concertación como “social demócratas” que “sólo se dedican al juego de humanizar un poco el modelo neoliberal, para que no sea tan salvaje, porque ninguno ha materializado la transformación social”.

Sus revelaciones a la TV se dieron días después de que el ex miembro del FMR presentara una querella por “torturas” de parte del personal de Gendarmería, porque la luz en su celda está encendida las 24 horas, porque lo dejan salir al patio sólo 90 minutos al día, porque no le permiten contacto con otros presos ni acceso a visitas conyugales y porque la última comida se la dan a las 15.30 horas.

Obviamente, la Cámara de Diputados rechazó la idea de “condenar corporativamente” las expresiones de Mauricio Hernández Norambuena, una iniciativa ingenuamente propiciada por la UDI, partido fundado por Jaime Guzmán, considerando la mayoría de izquierda de la corporación.

Luego de esta políticamente mal aprovechada entrevista al criminal “Comandante Ramiro”, la derecha incurrió en otro error similar de orientación, al quejarse por un video de la “Lista del Pueblo” –exponente típica de los vándalos saqueadores- en el que hace alusión a la muerte de Piñera. La imagen es acompañada de un texto que dice “esto puede pasar si ganan nuestros candidatos”.

Llega a ser conmovedora la conducta tan clásica y tradicional de la cándida derecha, la que debió sacar brillo, al presentar tales aberraciones sólo como posibles en un sistema democrático como el nuestro, y que son imposibles de darse en regímenes donde impera el machete del socialismo. Eso hubiera sido lo inteligentemente político, porque contribuye a reafirmar, y con hechos, una genuina libertad de expresión. Dedicarse a lloriquear y quejarse, sólo induce a lo ocurrido: que la izquierda se dé otro lujo de ‘ganar’ en el Parlamento, negándose a secarle sus lágrimas. Eso se llama torpeza política.


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