LA INDIGNANTE INTROMISIÓN DE UN AGENTE ONU


VOXPRESS.CL.- Todos los chilenos que en medio de tanta vergüenza originada por sus autoridades, todavía conservan una pizca de dignidad, tendrán que memorizar este nombre: Jan Jarab. Un antiguo y conocido activista checo de los derechos humanos, aprovechándose de una inexistente chapa de diplomático, cometió uno de los más descarados actos de intromisión en los asuntos internos del país, al exigirle públicamente al Gobierno cómo debe reformar al Cuerpo de Carabineros y solicitar la baja de todos quienes hayan tenido participación en la caída de un joven al río Mapocho, cuando huía de la policía, tras participar en una violenta manifestación política.

Jarab es el jefe de la oficina para Sudamérica del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, con sede en Santiago, y creada a expresa petición de la ex Presidenta socialista Michelle Bachelet el 2009, en el último año de su segunda administración. Trabaja desde nuestra capital con ocho países de la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. Curiosamente, Venezuela es parte de Sudamérica pero está expresamente fuera de su ámbito de fiscalizador.

Por simple coincidencia….llegó a hacerse cargo de su puesto en diciembre de 2019 –proveniente de México-, justo cuando el clima público ardía a causa del vandalismo extremista y escalaban las denuncias por “maltrato” a quienes sólo se limitaban a su derecho de expresarse libremente.

Arbitrario y subjetivo como todo socialista, Jarab afirmó que “el respeto a los derechos humanos es básico para ampliar los espacios democráticos en la región”, reflexión que no fue rebatida por ninguno de sus interlocutores periodistas, en momentos en que en Venezuela, parte de su cobertura geográfica, aumentaba el número de masacrados por el régimen dictatorial de Maduro.

Luego de tomar posesión de la oficina sudamericana, Jarab anunció que iba a profundizar “en el horizonte de los derechos humanos para todos por igual, sin ningún tipo de distinción de cualquier tipo”. En el manoseado suceso del puente Pío Nono, 12 carabineros debieron ser internados en el hospital institucional por heridas a causa del impacto de objetos metálicos, pero el veedor checo omitió alguna referencia a ellos.

Desde que este funcionario se halla de ‘espía’ del socialismo internacional en la capital de Chile, se incrementaron las acciones terroristas en La Araucanía y, por las evidencias dadas por los propios subversivos rurales de dicha zona, y ahora con armamento de guerra provisto desde el extranjero. No obstante ello, simultáneamente se ha hecho menos eficaz la detección y control de las acciones guerrilleras por la protección que la mismísima ONU les otorga y, para peor, con un delegado tan próximo a ellos, lo que inhibe a la autoridad a…imponer la autoridad.

La Justicia actuó con una celeridad impresionante en favor del violentista que resultó con un brazo fracturado, pero aún sigue sin indagar a la totalidad de quienes dejaron a 4 millones de santiaguinos sin transporte público. También el delegado de la ONU se movió con una rapidez asombrosa, no para “condenar los hechos”, el recurso habitual del Alto Comisionado, sino para ordenar, sí, ordenar, al Gobierno lo que debe hacer en este caso específico, cómo castigar a los policías responsables y cómo reformar a Carabineros. Hasta este minuto, no se conoce un mínimo pronunciamiento de La Moneda ni de la Cancillería como reclamo a la ONU por esta insolencia de uno de sus empleados.

Para Jarab es necesario "investigar y, si procede, juzgar y sancionar no solo la responsabilidad individual del agente del cuerpo policial de Carabineros directamente involucrado, sino también la eventual responsabilidad de los mandos a cargo de la operación". El país fue informado a las pocas horas del hecho acerca del encarcelamiento y baja del joven carabinero, por lo que su intervención resultó, además, fuera de contexto.

En su irrespetuosa declaración, el representante de la ONU afirma, arbitraria y falsamente, que “relatos de testigos permitieron determinar que hubo una persecución y una posterior embestida al menor”, aferrándose a una interpretación antojadiza e interesada de la fiscal acusadora.

Extralimitándose en opiniones insultantes para Carabineros, sin dar prueba alguna, Jarab dijo que "lo ocurrido no es excepcional, sino que se suma a la ya extensa lista de otros casos de violaciones de derechos humanos por parte de fuerzas de orden cometidas en el contexto de manifestaciones sociales" (?). Remató su declaración con “un llamado a que se identifiquen los patrones y analicen las causas que favorecen estas conductas. Se necesita una reforma profunda de las fuerzas del orden y seguridad, que tenga como pilares la profesionalización de sus agentes, formación en derechos humanos, subordinación a la autoridad civil y, especialmente, mecanismos de rendición de cuentas en todos los niveles". Es cuestión de remitirse a las actas de sesiones del Parlamento para comprobar que sus expresiones sintonizan textualmente con las de diputados y senadores opositores que se pronunciaron acerca de la reforma ‘modernizadora’ de Carabineros.

Hiere a la dignidad de chilenos bien nacidos que un extranjero con nulo conocimiento de nuestra historia, instruya al Gobierno en contra de Carabineros. Este intruso de la ONU va mucho más allá de su condición de observador, se ubica en un sitio de superioridad moral muy discutible y se pone por encima de las leyes y de la Constitución que fijan claramente los órdenes de prevalencia institucional. La suya resultó ser una intromisión indignante en los asuntos exclusivos del Estado chileno.

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