EL EXTREMISMO, AL ASALTO FINAL





















VOXPRESS.CL.- “Voto en contra para no seguir dándole más facultades legales al Presidente para que continúe violando los derechos humano” –de los terroristas, olvidó decir-, fue el argumento del extremista infiltrado en la DC, Gabriel Ascencio, al rechazar el proyecto de ley, ya aprobado por el Senado, que permite la vigilancia militar de las infraestructuras estratégicas del país.

Para entender su particular razonamiento, infraestructuras estratégicas, por ejemplo, son el ferrocarril metropolitano, el TranSantiago, las empresas eléctricas, los centros de abastecimiento y el transporte de bienes y alimentos, todos destruidos, incendiados y atacados el 18 de octubre de 2021 y que, en el caso de los camioneros, siguen sufriendo los asaltos de los subversivos que causan la ruina económica de millares y que, a cualquier precio, quieren sepultar los vestigios de la institucionalidad vigente.


Precisamente fue por los descomunales daños originados por el extremismo a partir del 18/O, que el Gobierno –aún medio aturdido por el Golpe extremista-, elaboró un proyecto de ley destinado a que, de repetirse sublevaciones como ésa, las estructuras estratégicas puedan ser protegidas por personal de las Fuerzas Armadas. En el Senado, la iniciativa logró sortear el vigente complejo de la izquierda de ver uniformados desplegados en las calles, pero al llegar a la Cámara, el proyecto fue rechazado por 74 votos en contra, 63 a favor y 2 abstenciones. En las bancadas más duras, los ánimos adversos a la idea parecieron encenderse, luego de que al deponer su reciente paro nacional, la Confederación Nacional del Transporte de Carga lo condicionó a que se aprobara un resguardo especial para su giro. Comunistas y frenteamplistas califican de “golpistas” al gremio de los camioneros, una antigua odiosidad que no la dejan pasar cada vez que pueden.


Con este rechazo a la protección de fuentes de producción del país que corran peligro, la extrema izquierda logró una sincronía con su propuesta de la visa temporal para extranjeros, la cual permite el ingreso y estadía legal de entrenados paramilitares foráneos para dirigir la subversión urbana y rural al interior del territorio.


Dejar sin protección especial a las infraestructuras estratégicas en caso de emergencias es, así de simple, dejar expuestos esos núcleos vitales para la población a la acción de vándalos políticos, de anarquistas y de narcosaqueadores de cualquier pelaje, que cuentan las horas para repetir su ‘perfomance’ del 18/O.


Las infraestructuras críticas son aquellos entes físicos y virtuales que proporcionan funciones y servicios esenciales para dar respaldo a los sistemas sociales, económicos y ambientales. Sin ellas, una sociedad no puede mantener su ritmo de vida. Siendo Chile una excepción, están siempre sobre protegidas, dado que incluyen las redes gubernamentales, los equipos físicos de suma importancia, los sistemas de almacenamiento de bienes y datos y los servicios fundamentales para la vida, como la electricidad, el agua potable y el gas.


Las señales fueron muy claras en 54 este sentido para el 18/O: se destruyó el Metro, se incendiaron buses del TranSantiago, se prendió fuego a la sede de ENEL y se intentó ir en contra de La Moneda. Hoy, el extremismo apunta al transporte de carga para interrumpir la cadena de abastecimiento, y este rechazo de la Cámara deja a los camioneros a libre disposición de los terroristas.

La reforma constitucional propuesta concede al Presidente de la República “la atribución para decretar que las Fuerzas Armadas puedan resguardar la infraestructura crítica en caso de emergencia, sin que esta medida pueda afectar o restringir los derechos y garantías que establece la Constitución”.

La iniciativa busca cuidar la infraestructura crítica, es decir los servicios básicos y las personas que allí laboran, cuando estén amenazadas ante un grave peligro. Esto deberá hacerse por medio de una declaración fundada y por un plazo máximo de 30 días.


Tras el rechazo de la Cámara, la iniciativa fue pasó a Comisión Mixta y su destino es tan incierto como el que enfrenta la gran infraestructura más sensible del país, la productiva, la estratégica y la que satisface, día a día, las necesidades de la población. Su subsistencia continúa totalmente expuesta al extremismo de izquierda que, si quiere, puede dar el asalto final que tanto anhela, y en el momento que le parezca más oportuno.