EL VALOR LLEGÓ TARDE


VOXPRESS.CL.-Independiente de la postura que cada cual tiene respecto al motivo de la decisión, el Gobierno, en una actitud sin precedentes, recurrió al Tribunal Constitucional (TC) para frenar el segundo proyecto de retiro de ahorros previsionales, aprobado con un alto número de votos oficialistas en la Cámara de Diputados.

Políticamente, el Gobierno fracasó en su oposición al primer retiro, el cual fue festejado por la izquierda como paso clave en su sueño de exterminar las AFP’s. Pese a haberse condicionado a que sería “por única vez”, la diputada extremista del PH, Pamela Jiles, sacó adelante su iniciativa de un segundo retiro, el que tuvo mucha más adhesión que el anterior en la Cámara.


Está dicho, al margen de las diferencias entre quienes opinan que “la plata de los ahorros es de ellos y tienen derecho a utilizarlos” y los que profetizan que seguir sacando fondos desde las administradoras es “pan para hoy y hambre para mañana”, lo extraordinario de lo que ha ocurrido es que, desde que asumió el 11 de marzo de 2018, es primera vez que el Gobierno se pone los pantalones y le muestra los dientes al adversario. Incluso, también de modo inédito, renunció al poco elegante populismo del que ha hecho gala hasta la fecha, y se fue en picada contra un acuerdo que, más que socioeconómico y político, es precisamente muy popular.


El haberse desmontado del caballo de la oposición y no dejarse derrotar sumisamente, un denominador común en su gestión a partir del 18/O, no significa, empero, que éste es el cambio de rumbo que su sector le estaba demandando desde el año pasado. No, esta conducta presidencial no es fruto de un repentino coraje para evitar otra más de sus muchas derrotas políticas, sino un supremo empeño por defender intereses, como los de las AFP’s, que le resultan extremadamente cercanos.

En un alarde de patriotismo que, vanamente, se aguardó de él hace tiempo, el Presidente dijo que recurrió al TC para “defender el Estado de Derecho y la democracia”, ello en vista de que “algunos parlamentarios están intentando escribir una Constitución paralela, a través de artículos transitorios”.


No es primera vez en el transcurso de este Gobierno que, con su venia o silencio, la oposición izquierdista introduce modificaciones brujas a la Constitución, lo que hace más sospechoso su “particular interés” en que las AFP’s no continúen quedándose sin fondos.


En cuanto a su repentino apego a la actual Constitución, una vez más es oportuno recordar que no habiendo estado jamás en su programa hacer algo así, el Presidente renegó de ella a cambio de no verse obligado a renunciar. Nunca ha hecho, al menos en público, una alusión a que con motivo del Golpe en su contra, el país dejó de vivir en un Estado de Derecho pleno, porque la izquierda subversiva lo viola cuándo y cómo quiere, y él se encarga de neutralizar a los únicos que se esfuerzan en defender lo poco que queda de institucionalidad.


El que el país viva en una permanente inestabilidad institucional se debe a que él, personalmente, por pánico a una eventual renuncia, no quiso hacer respetar lo que le manda la Constitución en caso de amenaza a la seguridad interna.

Consciente de que tal estrategia lo conduciría al fracaso, optó y perseveró en una inútil política de diálogos y acuerdos con el adversario, terminando su mala estrategia en el peor de los escenarios, con un poder compartido y mitad entregado al Parlamento opositor.


Otro gallo le cantaría al país acaso hubiera exhibido siempre, y con constancia, esta desafiante actitud de denunciar al enemigo ante el TC, por sus malas prácticas, y, también, otros vientos soplarían sobre Chile, acaso el Presidente hubiera defendido la Constitución como dice cautelarla ahora, aunque lamentablemente no para cuidar los intereses de todos los ciudadanos, sino los de las AFP’s en particular.