EL QUESO Y LA TRAMPA


VOXPRESS.CL.- Cambian los tiempos: el 2014, Miche Bachelet (PS) puso como condición para aceptar su segunda candidatura presidencial, que los comunistas estuviesen en su plataforma electoral y, el 2017, ellos fueron quienes impusieron, sin primarias, al candidato Alejandro Guillier, pero que, esa vez, llevó a la derrota a la ex Nueva Mayoría. Hoy, en cambio, con una carta competitiva que encabeza las encuestas, Daniel Jadue corre el riesgo de quedarse sin pan ni pedazo.

Ello, luego de que su socio natural, el Frente Amplio, renunciara a serlo y se inclinase por una primaria presidencial amplia de toda la izquierda, a la cual el PC se rehúsa, por desconfianza, y porque se siente discriminado y carente de garantías.

En estos momentos, el PC se halla inmovilizado, y tal situación la reflejó sin tapujos su presidente Guillermo Teillier, al revelar que su colectividad no tiene puntos concordantes ni afines con la Unidad Constituyente, el conglomerado, ex Concertación, que se auto agrupó, dejando al PC y al frenteamplismo al margen por negarse a la única salvación posible de la izquierda: su unidad general.


De hecho, hasta cuestión de días, esa división marcaba el compás de los acontecimientos: la Unidad Constituyente, con sus candidatos por su lado, y el binomio PC/FA con el suyo, Daniel Jadue, pero ello hasta que irrumpió la carta postulada por Convergencia Social, Gabriel Boric.


Al levantar su candidatura, éste dejó helado a los comunistas, al anunciar su irrenunciable disposición “participar en una primaria amplia de toda la izquierda”. Como si el impacto no fuese lo suficientemente fuerte para quienes hasta ese momento daban por hecho un pacto bipartito, el diputado magallánico agregó que “para mí”, el frentista y militante comunista internado en la CAS, por el asesinato del senador Jaime Guzmán, “no es un preso político”.


Fue el Frente Amplio el que le puso el queso para armar un bloque “de genuinos extremistas” y hacer un bloque “al margen de la izquierda conservadora”, y cuando el PC disfrutaba de la optimista sensación de que Jadue, en esa instancia, superaba a cualquier carta que le pusiera su eventual socio, ahora con Boric y su anuncio de primarias amplias, lo mete en la trampa, una que lo pone en la disyuntiva de quedar solo y correr la misma aventura de Gladys Marín (1998) y de Jorge Arrate (2009), cuando corrió solo por su propio carril y sin éxito.


Conscientes de este escenario, desde Unidad Constituyente no demoraron en responderle que hasta marzo de 2018 estuvo con ellos y la DC le puso especial énfasis en que “representa a un modelo fracasado”, en directa alusión a los no pocos regímenes marxistas que se extinguieron y a los pocos que hoy gozan de muy mala salud.


Afectado por la irritación que le produjeron las declaraciones de Boric, el presidente comunista destacó las encuestas –siempre dignas de sospecha- en que su candidato supera claramente a las cartas de la ex Concertación, que, a juicio de Teillier, “no pegan ni llegan a la gente”: Narváez, Rincón, Muñoz y Maldonado.


Todas las encuestas dedicadas a la medición de candidaturas, consignan que en cuanto a la izquierda, arriba y bien lejos del resto, se hallan Pamela Jiles (Partido Humanista) y Daniel Jadue (PC), lo que, para Teillier, en este último caso, “es un tapabocas para quienes dicen que por nuestro candidatos votarán sólo los comunistas: es un hecho que su adhesión traspasa nuestros propios límites”. Por su parte, Jiles, henchida de fe en sí misma, asegura que “en una primaria amplia, no me ganaría nadie”, pero resulta que nadie le ha solicitado que sea precandidata, ni siquiera su atomizado colectivo, pese a tan tamaña confianza.


“La gente no les cree porque siguen defendiendo el modelo neoliberal” acusó Teillier a sus ex socios de coalición en el segundo Gobierno de la socialista Bachelet, sin darse el menor tiempo de revisar que el PC compartió el fracaso que hoy le endilga a sus ex compañeros de ruta. Aún más, precisamente aprovechándose del modelo neoliberal que tanto descalifica, realizó lucrativos y rentables negocios inmobiliarios y retiró sus capitales de la universidad ARCIS “por no dar utilidades”, dejándola derrumbarse.


Respecto a su autonomía respecto a la ‘izquierda conservadora’, manifestó que “no queremos estar junto a partidos que han contribuido a la desigualdad social”, cuando es el comunismo el que predica que está junto a los pobres pero sin los pobres, tal como lo aseguró el extinto Hugo Chávez: “si los dejamos progresar, después se vuelven en contra nuestra”. Hace años, a una brillante conclusión sobre esta materia llegó el escritor brasileño Paulo Coelho, al asegurar que “si los pobres son quienes votan por la izquierda, ¿a quién le conviene que continúen siendo pobres?”.


Dado su hermetismo, en medio de esta encrucijada, es todo un misterio qué proyecta hacer el PC para no quedarse sin pan ni pedazo. Su postura, sólo de queja hasta el momento, no implica un cierre de puertas total a una primaria amplia de la izquierda, porque ésta, a la hora de pensar en el poder, cierra los ojos.


Sin embargo, Teillier, desde ya, pone una condición a sus ex compinches de la ex Nueva Mayoría, y que éstos consideraron un insulto y una ofensa: “no queremos colusiones en contra nuestra y exigimos garantías de que una eventual competencia sea de igual a igual, sin que nadie saque provecho ni ventajas”.


Queda demasiado claro que con este nivel de confianzas entre los antiguos aliados, no será fácil, primero, concretar y, después, llevar a cabo el consenso en la izquierda. Aunque con ésta, nunca se sabe.


De partida, el PC tiene rotas sus relaciones con la ex Nueva Mayoría (Unidad Constituyente), a la DC no la puede ver ni en pintura abstracta, y, en tercer lugar, le teme especialmente a los poderes fácticos, esto es, los apoyos que, ya mismo, se le están dispensando a Paula Narváez, la recomendada de Bachelet. Además de ello, se encuentra tremendamente sentido con la jugada del Frente Amplio, que, primero, le puso el queso y terminó llevándolo a la trampa.