EL GRAN FRENAZO AL TIQUITIQUITÍ


VOXPRESS.CL.- No más de cuatro días duró el sorpresivo arrebato gubernamental de populismo, al autorizar que, todavía en pleno desarrollo de la epidemia, millares de chilenos disfrutasen, como si nada, las Fiestas Patrias. No dejó de causar sorpresa que en el marco del año más anormal de su historia, el Gobierno le permitiera a su gente celebrar el Dieciocho, haciendo un alto (inédito) en las cuarentenas.


El contrapunto entre lo sanitario y lo político/social, terminó ganándolo el primero: a las pocas horas de anunciar un permisivo recreo para el disfrute gastroalcohólico, la autoridad debió echar pie atrás, y ello gracias a la presión que le pusieron alcaldes a cargo de ciudades y zonas con contagios en desarrollo.


Desde que se instaló el proceso ‘Paso a Paso’ para el desconfinamiento gradual, se acentuó la pugna que, desde julio, se venía acrecentando entre quienes pugnan por un régimen de encierro total y quienes consideran cuotas de libertad para aliviar la carga emocional de las personas y salvar de la ruina al comercio, y particularmente en esta fecha, al gastronómico.

La población, y de ello todos dan fe, ha estado sometida a un sacrificio sin precedentes en virtud de encierros prolongados, pero al producirse el milagro del desconfinamiento gradual hay quienes experimentan la sensación de haber recuperado una libertad injustamente cercenada, pero simultáneamente, hay otros que hacen sentir su certeza de que el ‘Paso a Paso’ es un riesgo, ante la posibilidad de un rebrote del virus, postura defendida a ultranza por el Colegio Médico, pero éste siempre en una postura política, pues ve con malos ojos cualquier atisbo de recuperación económica.


Fue esta disociación de pareceres la que condujo a este entredicho en que, arriesgadamente, se iba a permitir la salida de quienes están en cuarentena por un período de seis horas los días 18, 19 y 20. Hasta la fecha, y desde el comienzo de las restricciones y de la condicionante de la Comisaría Virtual, no se conocía una autorización de tanta laxitud para actividades sociales. Aunque, como precaución, se adelantará el toque de queda –desde las 23 a las 21 horas-, el multitudinario desplazamiento en grupos podría hacer posible una ola de contagios incalculable, además de originar accidentes en los inusuales desplazamientos de automóviles con conductores ‘enfiestados’ y urgidos por regresar a casa por la limitación horaria.

De ninguna manera se podría llegar a los record de Fiestas Patrias normales, pero no era descartable, con este chipe libre, que hubiese un saldo negativo absolutamente contrapuesto a un régimen bajo epidemia. A modo de comparación entre una realidad –pasada- y otra –actual- consignamos el balance policial de Fiestas Patrias del 2019:


* 18 personas fallecidas en accidentes de tránsito;

* 500 detenidos por conducir en estado de ebriedad o bajo la influencia del alcohol;

*140 mil vehículos salieron y regresaron a la Región Metropolitana;

*1.767 infracciones se cursaron por exceso de velocidad:

* 850 infracciones se cursaron por el no uso de cinturón de seguridad y por no cumplir las medidas de precaución para el transporte de menores; y

* 83 mil controles de alcohotest se hicieron en todo el país.


Este panorama, sin duda, es impensable para el trío de días de festejos que se viene, pero, de haberse mantenido la norma primitiva, no resultaba exagerado vaticinar que no todo iba a salir ceñido a las normas de restricciones sanitarias. Ello hay que agradecérselo a las autoridades de las zonas más golpeadas por contagios de coronavirus. De hecho, el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonic, calificó la medida de “incoherente y contradictoria”, mientras el oficialista intendente del Biobío, Sergio Giacaman, cuestionó duramente la idea, lo que lo llevó, incluso, a un desencuentro público con La Moneda.


Fue el vocero de Gobierno, Jaime Bellolio, quien anunció la marcha atrás y que dicho permiso especial no regirá para las comunas cuyos números de contagios sean altos y estén aún en Fase 1, es decir, bajo cuarentena.

Hay 46 comunas en Fase 1 de confinamiento, o sea, con restricción total, de las cuales 15 son de la Región Metropolitana. Sus habitantes no podrán acceder al permiso para reunirse dentro o fuera de sus viviendas para Fiestas Patrias. El resto –a excepción Fase 2-, podrá participar de reuniones con aforo máximo de cinco personas extras a la familia que habita el lugar (recintos cerrados) y de 10 en el caso de espacios abiertos.


Queda claro que esta poco disimulada pugna sanitaria-populista fue ganada por los sostenedores de preservar la seguridad sanitaria de la población en medio de una epidemia que continúa activa y de incierto final. Es entendible el deseo presidencial de recuperar cuotas de adhesión, pero resulta incoherente con su reiterativo discurso, en cuanto a que “primero que todo está la salud de mis compatriotas”.


De ser así, ni siquiera se hubiera pensado en este ofertón de permisos para los confinados.

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