EL DIPUTADO IMPUTADO


VOXRESS.CL.- Deben estar apelotonadas en algunas playas contagiando y contagiándose, obviamente sin mascarillas y rebelándose contra las mínimas normas de cuidados que exigen una epidemia que no da tregua. Tienen que estar de vacaciones, imaginamos, acumulando energía para marzo, fecha en que a diario, se les verá en las calles, vociferando por sus rabiosas demandas en favor de su género: son las recalcitrantes que se manifiestan en contra de cualquier episodio que sientan como amenaza a las mujeres. Sin embargo, por estos días no están donde deberían estar, gritándole en la cara su ira al diputado Raúl Florcita Alarcón Rojas (75), ex Partido Humanista, acusado e investigado por abuso sexual.


Estas chicas, siempre al borde del histerismo, ni se han pronunciado por el cobarde comportamiento de este parlamentario, y ello tiene una sola explicación: él, desde su adolescencia en el pueblito rural Las Huertas de Mataquito, cercano a Iloca, es afín a la izquierda y, en particular, al humanismo. Su música de protesta ha marcado su larga y extravagante trayectoria en diferentes escenarios. Las chicas, tan o más libertinas que el diputado, tienen su plataforma en el Frente Amplio, y el diputado abusador sexual perteneció a sus filas y fue electo por sus militantes, aunque con apenas 6 mil votos en un distrito del Maule norte.


Raúl Florcita Alarcón, quien discursea cantando y disfrazado en el hemiciclo de la Cámara, está siendo investigado por la Justicia y la Comisión de Ética de la Cámara de Diputados lo censuró y lo multó con un monto inédito del 30% de la dieta por una denuncia de connotación sexual revelado por una ex pareja suya. No se descarta que por la gravedad de su conducta, en marzo se inicie un proceso de desafuero en su contra.


La Comisión ya lo había sancionado con el 2% de su dieta (sueldo) por haber exhibido un cartel que fue considerado ofensivo para el resto de los parlamentarios y que incluía las típicas tres letras del callejero insulto del CTM. Es objeto de una indagatoria por la difusión de fotos íntimas y debió renunciar al Partido Humanista por la denuncia de acoso sexual con publicidad que hizo ante la PDI J.N., una ex pareja suya, de 35 años.


La mujer, con quien Alarcón mantuvo una relación sentimental por dos años, relató episodios descarnados de índole sexual. El diputado filmaba las escenas íntimas y se las enviaba, para su disfrute, al Jefe de Gabinete de su colega Pamela Jiles, el periodista Pablo Maltes.


Además de ser la actual pareja de la parlamentaria, Maltes intentó ser candidato a Gobernador metropolitano. La relación de ambos data de la década de los 80, cuando coincidieron en una operación clandestina del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).


Raúl Alarcón, artísticamente conocido como Florcita Motuda, es un músico alternativo participante de diversos festivales, como el de la OTI, de Viña del Mar y, Lollapalooza Chile, el 2016.


Desde el 11 de marzo de 2018 es diputado por el distrito 17 de la Región del Maule, tras dos intentos fallidos anteriores. En 1989, por un distrito cedido por la Concertación (N° 52), recibió 6.482 votos, con un 6,19%, y en 2005, por La Florida, logró 6.390 sufragios, equivalentes a un 4,15%. En 1999 participa activamente en la campaña presidencial de Tomás Hirsch.

Ha fracasado en tres matrimonios, tiene dos hijos e hizo clases de música en liceos de la capital. Públicamente reveló que se había curado de su adicción a las drogas, lo que avala, una vez más, que para ser legislador en Chile no existe ninguna condición de probidad intelectual, moral ni sanitaria. Con individuos como él, del Congreso Nacional se puede aguardar hasta lo más insospechable, como el que algunos llamados “honorables” se disfracen en el hemiciclo, siendo el suyo uno de los casos.


Un diputado de Aysén, René Alinco, volvió al Parlamento luego de ser detenido por la policía, teniendo sexo en el pickup de su camioneta, y ahora Florcita Alarcón, que así se hace llamar oficialmente, retornará a las sesiones y a su labor en diferentes Comisiones de Trabajo e Investigadoras, como si nada malo hubiese hecho. Las encargadas de apuntarlo con el dedo y provocar una severa lección en su contra, las temibles y libertinas feministas, guardan silencio. Es políticamente incorrecto ‘funar’ a uno de los suyos y tan “abierto de mente” como ellas.