EL CAZADOR CAZADO


VOXPRESS.CL.- Más que un simple deslenguado, este personajillo predicador del odio, se había aprovechado de su fuero parlamentario para insultar, injuriar e incluso instar a niños a dibujar el asesinato del Presidente de la República.


Hugo Gutiérrez, un ex diputado comunista sin mucho brillo, había sorteado la acción de la Justicia, tanto de juzgados ordinarios como del mismísimo Tribunal Constitución, pero parece haber llegado el fin del ‘todo vale’ para su lengua viperina, ya que, ahora, para someterlo a juicio no se requiere su desafuero por parte de la Corte de Apelaciones, porque automáticamente renunció a su condición de legislador para ser candidato a Convencional Constituyente.


Este gran detalle fue el que aprovechó el abogado defensor de un grupo de oficiales en retiro de la Armada que se querelló en su contra por “injurias graves”, al calificar a la institución de “asociación ilícita terroristas” y a sus integrantes de “golpistas y genocidas”. El 10 de marzo, vía zoom, deberá comparecer ante la magistrada Francis Fell para un eventual avenimiento, lo que se estima más que improbable.


Con la querella a la vista, la jueza había sostenido que se debía pedir el desafuero de Hugo Gutiérrez para poder seguir adelante la tramitación del libelo interpuesto por 33 ex oficiales de la Armada Sin embargo, el militante comunista ya figuraba en el listado del SERVEL como candidato a constituyente y, por tanto, carecía de fuero parlamentario

Se había logrado, al fin, cazar al cazador.


El Presidente de la República, ministros, políticos y parlamentarios oficialistas, y también el ex senador socialista Fulvio Rossi, Carabineros, la Fuerza Aérea, el Ejército y muchos otros, han sido blanco de arteros e irresponsables ataques de Gutiérrez. Incluso, descalificó con fuertes expresiones al Tribunal Constitucional, el mismo que, por dudosas razones, lo absolvió de una querella por incitar al asesinato del Jefe de Estado.


Luego de ser fiscalizado por una patrulla de la Armada en Iquique, vulnerando –él y su familia- todas las normas sanitarias en medio de una cuarentena, se lanzó en picada contra la institución, luego de enrostrarles a quienes, benévolamente, le cursaron sólo una infracción, que “ustedes no son autoridades, en cambio yo sí lo soy”.


En reacción a dicho incidente, escribió que “concluí hace rato, después de leer tantas causas de DD.HH., que la Armada chilena no es el brazo armado de la oligarquía, sino la misma oligarquía en armas; son históricamente golpistas y me lleva siempre a desconfiar de su vocación democrática y su actuar”. Más tarde, en un programa que transmitía semanalmente por internet, denominado “Barba Roja”, trató a la institución de asociación ilícita terrorista: “ siempre que digo las verdades sobre este grupo de genocidas que se llama la Armada chilena, que de chilena no tiene nada, debería ser la Armada de Vitacura (¿?), porque no tienen nada de chilenos: ésos son unos total antipatriotas, nos han vendido miserablemente a lo largo de la historia siempre, y han matado al pueblo a punta de cañonazos. Esa Armada es una asociación ilícita terrorista que en algún momento habría que disolverla”. (Mantuvimos expresamente todas las múltiples descoordinaciones en el lenguaje del ex diputado).


Gutiérrez, abogado de la Universidad de Concepción, siendo lactante fue adoptado por un suboficial de Ejército, quien le dio todo el bienestar y confort a su alcance, incluso le financió sus estudios. Cuando falleció, el diputado se negó a asistir a sus funerales, argumentando que “se trató de un golpista y fascista”.


Al presentarse una reposición de la causa por no contar con fuero parlamentario, la magistrada Fell fijó una audiencia de conciliación con el vicealmirante(R) Jorge Huerta, representante de los querellantes. Al inicio de ella, la jueza instará a las partes a buscar un acuerdo. Si éste no se logra -lo más probable- se le consultará al querellado si admite su responsabilidad en el delito que se le imputa. De no hacerlo, se procederá inmediatamente a la preparación del juicio oral simplificado, por lo que deberá presentar los medios de prueba de que piensa valerse.


Luego de la cadena de injurias con que el entonces diputado la atacó, la Armada anunció la presentación de una querella, la que nunca se concretó, porque dada la obsecuencia presidencial, “donde manda capitán, no manda marinero”. Por este motivo, y reflejando una justa indignación institucional, fueron 33 oficiales en retiro los que levantaron la bandera de la reparación. Así fue como, al fin, resultó siendo cazado este empedernido y ordinario cazador de enemigos políticos y de innumerables víctimas de su odio.

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