DESTITUIDA Y VENERADA


VOXPRESS.CL.- Cuando un mayoritario sentir ciudadano define, hasta con desprecio, que la política -la politiquería, mejor dicho- es “asquerosa”, tiene toda la razón.

Un vomitivo ejemplo de ello se materializó con motivo de la elección de Yasna Provoste Campillay como nueva presidenta del Senado de la República.

Luego de ser “la” escogida,, ella dijo lo siguiente:

“ agradezco a cada una de las bancadas de senadores por el apoyo; entendemos el valor republicano de una institución como la mesa del Senado, pero, también, entiendo mi rol como miembro de la oposición y, así, poder contribuir significativamente a la unidad de ella, porque eso es lo que le hace bien a nuestro país, y siempre estaremos dispuesta a trabajar y apoyar todas aquellas medidas que conduzcan a mejores oportunidades para los chilenos”.


A buen entendedor, pocas palabras: desde un cargo de amplitud nacional, anuncia que ejercerá su poder para unir a la oposición -a la izquierda, en rigor- porque tal afiatamiento, a su juicio, “es lo mejor” para sus compatriotas.


Esta descarada arbitrariedad política no tiene por qué llamar la atención, ya que la oposición, por la generosidad del Presidente de la República, está, o se siente, cogobernando, y su cuota de poder la ejerce, naturalmente, en favor de los suyos. Antes de que el Jefe de Estado claudicase ante el adversario político para salvar su propio pellejo, le correspondió, según el cuoteo, asumir en la cabecera del Senado a Carlos Montes (PS), en momentos en que la izquierda recién le había entregado el mando a la derecha, y en esa oportunidad dijo que “mi primera misión será unificar a todas las fuerzas opositoras para recuperar el poder en el más breve plazo”.


Como es de dominio general, ni Montes ni nadie ha podido, hasta la fecha, unir a la izquierda opositora. De acuerdo al escenario actual, con precandidatos presidenciales representando a distintas sensibilidades del sector y, también, dividida en los postulantes a Convencionales Constituyentes, el anuncio de Provoste se entiende como un esfuerzo supremo para revertir lo que está pasando. Pero lo más contradictorio de ello es que ese empeño proviene de una demócrata cristiana, cuyo partido ha sido repetidamente segregado por el PC, por el frenteamplismo, por sectores del PS y por el PPD, el cual, al unirse con los socialistas para una pre primaria presidencial, sepultó toda opción a la aspirante DC, Ximena Rincón.


Ese punto en particular poco o nada le importa a Provoste Campillay, ya que su vocación ‘progresista’ ha ido siempre mucho más delante de la doctrina socialcristiana. Ello lo refleja el hecho de que, como nunca, la izquierda senatorial se comportó disciplinadamente en línea para dar su voto a una DC.


En refuerzo de esta transversalidad que origina la senadora en la oposición, es ineludible transcribir los argumentos, por su apoyo a Provoste, del único senador del Frente Amplio, Juan Ignacio Latorre: “es importante que la oposición, que es mayoría numérica en el Senado, sea capaz de mostrar un contrapeso a este gobierno de derecha, y no me cabe duda que Yasna Provoste, con sus convicciones y con su liderazgo, va a poder dirigir a esta oposición”.


No olvidar, como se dijo, que el Frente Amplio jamás quiso dialogar sobre un eventual bloque unitario donde estuviese la DC, sin embargo el pensamiento de Latorre refleja poco menos que una hermandad muy estrecha. Ocurre que dentro del universo politiquero criollo, si hay alguien que está en una bancada equivocada, es Provoste. Ella es una democratacristiana demasiado atípica, y desde siempre ha revelado un sentimiento marcadamente socialista, formando parte de la disidencia a varias de las últimas mesas directivas partidistas.


En no pocas votaciones, no se ha alineado con su partido, sino con los más extremistas. Ella nada tiene que ver con los preceptos fundacionales de la vieja Falange, y si se permite una comparación, se halla en sintonía con aquel puñado de jóvenes ‘idealistas’ de la DC que, en masa, abandonaron a Frei Montalva en su presidencia, para crear movimientos afines a Salvador Allende.


Al interior del partido son conocidas su afinidad con el renunciado diputado Iván Latorre, quien le disputó la presidencia a Carolina Goic, con su colega senatorial Francisco Huenchumilla y con el diputado Gabriel Ascencio.

La plataforma de su votación no es genuinamente democratacristiana, sino transversalmente izquierdista. Tanto es así que en su circunscripción, Atacama, no hay distritos en manos DC.


Es esta transversalidad la que le valió ser electa, incluso anticipadamente, gracias a un compromiso de los senadores opositores, quienes no hicieron distinciones partidistas ni reparo a que ella, siendo ministra de Educación en el primer Gobierno de la socialista Bachelet, haya sido destituida del cargo por una acusación constitucional, que aprobó por amplia mayoría el mismo ente republicano que hoy la venera. Se une, así, a la lista de Andrés Zaldívar (DC), Carlos Montes (PS). Jaime Quintana (PPD) y Adriana Muñoz (PPD).


De “carácter fuerte”, como la definió su colega José Miguel Insulza (PS) Yasna Provoste Campillay, de ascendencia diaguita, es una profesora titulada en Ciencias de la Educación en la ‘progresista’ Universidad de Playa Ancha. Nació en Santiago en 1969, fue diputada (2014–2018) y, posteriormente, accedió al Senado, tras cumplir cinco años de inhabilidad en cargos públicos por haber sido destituida como ministra de Estado. Aunque dicha sanción encendió su acervado anti derechismo, hay que recordar que varios senadores de la DC votaron para que se aprobase la acusación constitucional por el bullado caso llamado “Subvenciones”.


Éste se gestó en un informe de la Contraloría General de la República que descubrió la “falta de respaldo” por US$ 600 millones de los fondos del Ministerio de Educación en el período 2004/2008, llegándose a comprobar que se destinaron recursos monetarios significativos a sostenedores de colegios inexistentes y familiares de una funcionaria, a la cual Provoste se negó a destituir, no cumpliendo un protocolo administrativo en ese sentido. Un posterior juicio, derivó en penas de cárcel para los involucrados en el desfalco.


Debería llama poderosamente la atención que una política con pésimos antecedentes en un importantísimo cargo público, haya llegado, primero, al Senado, y, ahora, sea electa su presidenta, pero en la asquerosa politiquería de hoy eso es “un pelo de la cola”. Hoy no se considera condicionante que quien dirija un organismo ícono de la tradición republicana, tenga un feo manchón en su hoja de vida. Esa misma que, apuntada por el dedo, debió abandonar forzosamente el MINEDUC, hoy disfruta del halago por parte de sus colegas, quienes la alaban por su liderazgo, su carácter y su fortaleza… ¡para unir a la izquierda!

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