DESCONCERTACIÓN TOTAL


VOXPRESS.CL.- Se le recuerda como una simple anécdota, pero con el tiempo ha adquirido características de realidad. En esos tiempos, tiempos finales del Gobierno de Ricardo Lagos, se le acercó su entonces ministro vocero de la SEGGOB y correligionario del PPD, Heraldo Muñoz, para, al mejor estilo de los gurúes, consultarle acerca de una eventual carrera presidencial suya: el Presidente le respondió que “todavía no, aún no es tu momento”.


Hoy, el profesor de inglés, por años funcionario internacional, ex Subsecretario y Canciller de Bachelet y actual presidente del PPD, es quien ‘la lleva’ entre los postulantes a La Moneda entre los agrupados en un temporal bloque armado sobre la base de la ex Concertación.


Considerados Pamela Jiles y Daniel Jadue, dos zurdos duros de la izquierda, los más populares en las encuestas, quien los sigue es, precisamente, Muñoz, con ventajas relativamente claras sobre Ximena Rincón (DC) y muy por arriba de Paula Narváez (PS), que, así de simple, resulta tan desconocida para la gente, que no marca en las consultas a la ciudadanía.

Heraldo Benjamín Muñoz Valenzuela (72), denominado “especialista en relaciones internacionales”, usó sus contactos en la ONU para ‘apitutar’ a Bachelet como Secretaria Mujer, tras salir, con la cola entre las piernas, de su primera administración. Su nivel de aprobación tiene relación directa con su pasado: hijo de un vendedor de sacos y de una profesora normalista, creció en el barrio Exposición, de la comuna de Estación Central.


Al poco tiempo de ingresar a Pedagogía en Inglés en la Universidad de Chile, fue becado para viajar a Estados Unidos, donde hizo gran parte de su vida, especializándose en materias internacionales, que le permitieron hacerse de un crédito en este rubro. Allí se casó con una ciudadana norteamericana. ​


A su regreso al país, ingresó como académico al Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile. Fundó y dirigió el Programa de Políticas Exteriores Latinoamericanos, un instituto de investigaciones asociado a la Academia de Humanismo Cristiano, que publicaba Anuarios de Políticas Exteriores entre 1984 y 1990.


Fue dirigente del PS hasta que, a fines del régimen militar, se fundó el PPD. Con la Concertación en el poder fue embajador en Brasil, ante la OEA y ante la ONU, donde sentó un prestigio por sus conocimientos, llegando a presidir el Consejo de Seguridad.


Es su prestigio internacional su gran plus para exigir un mejor derecho que sus oponentes interesados en ser candidatos de la izquierda. Dados sus porcentajes de adhesión en las encuestas (22%), el PPD se ha empoderado al extremo de que acaba de ‘tirar del mantel’ a la Unidad Constituyente (ex Concertación), dejando casi perplejos a todos los interesados en competir en una primaria universal presidencial.


A pesar de los supremos intentos por lograr la unidad del sector, el PPD decidió poner en marcha la propuesta del senador Guido Girardi en cuanto a realizar una primaria “exclusiva” del “progresismo”, excluyendo a la DC, y, de paso, fijó con el PS un proceso para proclamar, sólo entre ellos, a un candidato único. La resolución de su Consejo General tuvo una reacción socialista muy parecida a una resignación, dada la paupérrima evaluación de su candidata Paula Narváez, y ello lo plasmó en un comunicado oficial de su comando, al conocer la resolución del PPD. "valoramos la decisión del Consejo Nacional del PPD de ratificar la voluntad de impulsar una sola candidatura del socialismo democrático… para concurrir a las primarias legales, buscando la unidad de la oposición". El comando añade que "tal como lo ha expresado reiteradamente Paula Narváez, las transformaciones profundas que el pueblo chileno demanda y necesita, requieren de la unidad más amplia de las fuerzas sociales y políticas de la oposición".


Termina, afirmando que "Chile no resiste otro Gobierno de derecha y debemos ser capaces de construir los acuerdos programáticos máximos para dar respuesta a las exigencias históricas".


Ambos episodios cayeron como balde de agua muy helada sobre Ximena Rincón, quien se quejó de que “el presidente del PS, Álvaro Elizalde, me aseguró ser partidario de que estaríamos todos en una sola primaria”, al parecer un poco ajena a la realidad de que quien ‘la lleva’ es el PPD.


También quedó desconcertado Carlos Maldonado (PR), quien estaba abocado en alma y cuerpo a lograr la “unidad total” del sector, al menos para la primaria presidencial, al punto de tener acercamientos con Pamela Jiles para que se integrase. Ahora constata que sus planes se los llevó el viento: “no es hora ni tiempo de divisiones sectoriales”, se quejó.


Este golpe al anhelo de globalidad izquierdista, llegó justo en momentos en que se arrimó al bloque el Nuevo Trato, un colectivo pequeño, pero con candidato propio -Pablo Vidal-, compuesto por conspicuos ex DC, ex frenteamplistas y con adherentes PPD y PS. No deja de ser un contrasentido, otro más, que el nuevo referente se autodefina y promueva una candidatura única de toda la centroizquierda, y lo hace en momentos en que el PPD exige que la DC quede fuera, “porque esto se trata sólo del progresismo”, al que, humorísticamente, lo califican de “socialismo democrático”, como si aquél tuviera algo de democracia.


Tan descomunal es el engaño de nuestra nauseabunda política, que por estos días todos se autodefinen social demócratas, casi por igual (ex) derechistas, como Lavín y Desbordes, y comprobados marxistas, como Narváez, Girardi y Muñoz.

Todo sea por conquistar el voto de los cándidos e ingenuos que todavía siguen siendo engatusados, creyendo en cantos de sirena. Como siempre, olvidan o ignoran las realidades de millones de inocentones ciudadanos que, hasta la fecha, siguen maldiciendo su errónea elección.