CANDIDATOS, DEL SHOW AL DELITO


VOXPRESS.CL.- Parecía cuestión de cerrar los ojos e imaginarse una de aquellas noches de euforia en la Quinta Vergara de Viña del Mar, para certificar que la jornada del 23 de agosto, fecha límite para inscribir las candidaturas presidenciales, tuvo muchísimo de festival. Una instancia de la naturaleza de ésta, debe estar marcada, en las formas y en el fondo, por una mínima dosis de seriedad y con algo de solemnidad. No es una alfombra roja.


Un total de nueve chilenos, de todos los niveles intelectuales, sociales y de todos los pelajes, inscribieron sus nombres para participar en la primera vuelta presidencial el 21 de noviembre. Cuatro se repiten el plato por segunda vez y uno lo hace por cuarta ocasión, como si se tratase de un mazo de naipes, y tuvo que solicitarle autorización al Tribunal Constitucional por haber sido investigado por la Justicia por fraude al Fisco.


Los más ‘festivaleros’ resultaron ser quienes se autocalifican de independientes y quienes representan a minorías casi intrascendentes. El más joven de los ‘candidatos’ llegó al SERVEL saltando una cuerda, como si estuviera en el recreo de su colegio. En su “programa de Gobierno”, prometía enviar a tres niños al espacio, declarar a Pichilemu capital del surf y establecer el Día Nacional de la Nieve…


Poco le duró la brillantez a Gino Lorenzini, porque sólo 48 horas después de su infantil inscripción, el SERVEL lo bajó de la competencia por no cumplir con el articulado sobre abstinencia partidista para postular como independiente.

Hasta hace poco, él perteneció al Partido de la Gente y tras pelearse con Franco Parisi, candidato por dicha colectividad, decidió perjudicarlo, presentándose por fuera. Quedó fuera.


El haber quedado al margen por distraído o por vengativo, es un pelo de la cola al lado de Diego Ancalao Gavilán, candidato “independiente” de la Vocería del Pueblo, quien fue eliminado por inscripción fraudulenta y enviado por el SERVEL a la Fiscalía Nacional para que lo someta a juicio por infracción a la Ley Electoral, al Código Penal y por engaño a la gente.

En un caso de trampa sin precedentes en una candidatura presidencial, el activista mapuche y ex militante comunista, entregó personalmente al SERVEL 23 mil firmas de patrocinadores suyos autorizadas en una notaría que no existe desde el 2018.

Vocería del Pueblo eligió a su ahora ex candidato en un concurso online de registros ante el SERVEL. El 19 de agosto, el colectivo ultra informó que el “ganador” había sido Ancalao con 29 mil firmas de respaldo. Mentira: el SERVEL informó que las adhesiones por internet fueron sólo 12 mil. El resto, correspondió a las autorizaciones notariales falseadas.


El “luchador social” de Temuco intentó estúpidamente atribuir el delito a “rivales políticos que metieron sus manos”, sin embargo fue él quien presentó los certificados falsos en las oficinas del SERVEL la noche del 23 de agosto.

Los candidatos presidenciales pro democracia, debieran hacerse parte de la denuncia del SERVEL, ya que la investigación debe, necesariamente, abarcar las identidades de los 23 mil firmantes en una notaría fantasma por sus vínculos con la avasalladora Vocería del Pueblo, la que, de paso, domina de modo prepotente al interior de la Convención Constitucional.

Ahora sólo con siete de los nueve candidatos originales, igual da rubor observar cómo se ha ‘chacreado’ un acto tan republicano como es la competencia por gobernar al país. Por tratarse la nuestra de una genuina democracia, es alentador comprobar que cualquiera ejerce el derecho y la libertad a sentirse poseedor de los atributos para aspirar a la Presidencia. Pero, más que preocupante, es asombrosa la cantidad de compatriotas que no se detienen a evaluar un período tan crucial del país.


Chile se encuentra profundamente averiado por un conflicto social de la mayor severidad, por una deuda externa fiscal que está llegando mucho más allá de lo permisible, por la presión febril y descarada de grupos a los cuales nadie se atreve a bajarlos de la mesa y por un fuerte y progresivo espíritu de enfrentamiento. Como si ello no fuera suficiente, si es que la ciudadanía la aprueba, el próximo Mandatario se encontrará con una nueva Constitución que -lo aseguran sus convencionales captores- refundará a Chile en “muchas cosas”. En palabras simples, quien asuma el 11 de marzo de 2022, recibirá un país y, a poco andar, puede encontrarse con otro muy distinto, reciclado desde sus raíces.


Aunque así lo establecen las reglas del juego, fue decepcionante el espectáculo de inscritos que a duras penas juntaron las firmas de apoyo y que, partiendo por ellos mismos, saben que apenas son el aliño de la sopa. El país, y no sólo ahora, está enfrentado a la encrucijada de elegir entre el totalitarismo socialista representado por Gabriel Boric y la subsistencia de la democracia, sustentada por Sebastián Sichel. Serán sólo ellos quienes, en definitiva, disputen el gran partido, y todos los restantes sólo contribuirán a inclinar la balanza de ambos en uno u otro sentido.


Es de toda lógica concluir que el pacto Frente/PC contará con los votos de Marco Enríquez (PRO) y con un porcentaje importante de los que sume Yasna Provoste (DC), como rostro del Nuevo Pacto Social, cuarto nombre de la ex Concertación.

Por el perfil de los candidatos, los votos que obtengan Franco Parisi (Partido de la Gente) y José Antonio Kast (Republicanos), debieran vaciarse hacia Sichel en segunda vuelta, en especial los de este último, dado su ultra anticomunismo.


Hay quienes perciben que tantas subdivisiones en las tendencias debilitan a los dos candidatos de verdad, pero ello no parece ser tanto así. Las primarias legales organizadas por el SERVEL dieron, ya, la pista de cómo se presentará la próxima elección presidencial, y, en definitiva, más que los pocos, medianos o muchos votos de quienes rellenarán la papeleta, la clave del desenlace no radicará en quienes se inscribieron lícitamente en el SERVEL, sino en el altísimo porcentaje de quienes han persistido en abstenerse en las elecciones.


Tanto en noviembre como para la segunda vuelta en diciembre, serán claves la capacidad de los candidatos de despertar y movilizar a la gente y, con ello, descorrer el velo de la incertidumbre por saber de qué color es el corazón de quienes no están “ni ahí” con el futuro del país.