¿CANDIDATO DE QUIÉN?


VOXPRESS.CL.- Estamos a horas de entrar a un año, el 2021, preñado de acontecimientos tremendamente decisivos para el futuro del país, específicamente dos elecciones: la de los candidatos para redactar la nueva Constitución y las primarias –en julio- y primera y segunda vuelta de las presidenciales.


Si se repara, incluso ligeramente, en lo ocurrido en este año que se va, la ciudadanía ha parecido no estar ‘ni ahí’ con los comicios para elegir los candidatos a La Moneda, y ello comparativamente con la gran anticipación con que se movieron las aguas para los del 2017.


No es que tales sucesos los perciban distantes y que hay tiempo de sobra para entusiasmarse con sus favoritos. No, el motivo sustantivo para que la gente no esté interesada ni jugada por quiénes detentarán el poder a partir del 11 de marzo de 2022, se debe a la total ausencia de fidelidades y confianzas que ha generado este Gobierno supuestamente de centroderecha.


Cifras confiables, por provenir de una encuestadora del entorno presidencial, dan cuenta de que la “adhesión popular” al Jefe de Estado se halla en un 7%, esto es, la nada misma. Al no haber tenido nunca el apoyo de la izquierda y al perder el de los independientes y, más grave todavía, el de los electores de centroderecha, el panorama no puede ser más enigmático. Es más que explicable, es de toda lógica, que ningún pre candidato a Presidente quiera sentirse “continuador”, ni menos “heredero”, de quien políticamente ha fracasado, dejando una página tan en blanco como la hoja en que se escribirá ´la nueva Constitución.


Sin embargo, el Presidente ha dejado en evidencia tener un candidato para que, según él, “complete lo pendiente”. Y ése es Mario Desbordes, el renunciado ministro de Defensa, quien anunció su abandono del Gabinete “para encabezar los desafíos electorales desde Renovación Nacional”.


Como refuerzo de la certeza de contar con un “padrino”, el 11 de diciembre hizo público que “yo estoy de ministro de Defensa dedicado ciento por ciento. Conversaré con el Presidente para determinar, entre ambos, acaso salgo o no”. Su partida se concretó tras su presencia en la graduación de la Escuela Militar.


Hasta el momento, al margen de Desbordes, el Presidente sólo conversó del tema con Lavín –hace más de un año- y con Matthei –hace tres meses. Cree él que el ex subteniente de Carabineros y funcionario de Gendarmería en tiempos de la (ex) Concertación, es el “hombre indicado” para una eventual continuidad del piñerismo, corriente que a través de este ex subalterno suyo intentó instalar, con algo de éxito, en RN.


Incluso antes de asumir, en marzo del 2018, había escogido a su predilecto para sucederlo: Moreno Charme, amigo de confianza y parte de su grupo de PENTA. Pese a ubicarlo en dos ministerios de alta visibilidad, jamás apareció en las encuestas, y hasta le dio la posibilidad de lucirse como negociador en La Araucanía con los comuneros extremistas, pero también no lo acompañó el éxito.


Mario Desbordes tiene todo el derecho, y el ánimo, de sentirse precandidato presidencial, y tuvo la soberbia de comentar públicamente que “si también Sebastián Sichel quiere serlo, bienvenido sea”. El Presidente le tomó un personal cariño cuando, en su primera administración, fue su jefe de seguridad preventiva. Sin embargo, y aquí está la piedra que le molesta en su calzado, carece del apoyo de todo su partido y, es más, hay quienes postulan y recomiendan a otros candidatos en su lugar.


Él, personalmente, se ha preocupado de levantar su precandidatura, al punto que preparó para el día de su salida de La Moneda una manifestación -ojo- junto a un palacio súper protegido por seguridad, con un grupo que, con carteles, gritaba “se siente, se siente, Desbordes Presidente”. Todo, muy, pero muy sospechoso.


Uno de los grandes motivos que llevó a Desbordes a terminar apurando él mismo su salida, es la realización de un Consejo General RN el 5 de enero, donde se enfrentará a la fracción encabezada por Carlos Larraín, Francisco Chahuán y Andrés Allamand. La directiva, transitoria, lo apoya a él, porque fue quien la dejó instalada y a cargo del senador Rafael Prohens. Sin embargo, cayó en desgracia con el Tribunal Supremo, al violar los reglamentos internos sobre la renovación de la mesa.


Aunque las arraigadas rivalidades lo hacen casi imposible, el ideal en un partido es que todos sus militantes se alineen detrás de un precandidato, ya que, en este caso, habrá primarias en Chile Vamos en julio para determinar quien representará a la coalición en la primera vuelta. Pero mucho antes de ello, e incluso antes del Consejo de enero, RN tendrá que hacer una real evaluación acerca del sentimiento de sus seguidores e independientes que la han apoyado, y apoyan. De partida, y a título de información, es un hecho que la ciudadanía afín a este sector, definitivamente no se siente identificada con ni representada por el actual Presidente. Al ser así, menos le tiene algún afecto a quien el autor de la gran decepción e impensada traición, está impulsando.