LA MÁSCARA SIEMPRE CAE



VOXPRESS.CL.- Todo cuanto se dijo durante la campaña presidencial se ha ido cumpliendo, y ello para demostrarle su error a quienes, tras la segunda vuelta, creen en cantos de cisnes. Si alguna virtud tiene la izquierda es su histórica capacidad de actuar como transformers, de teatralizar y adaptar su discurso de acuerdo a sus momentáneas conveniencias, las que nunca suelen ser las mejores.


Desde la plaza de la Revolución de Managua, el dictador nicaragüense Daniel Ortega, proclamó su defensa a la democracia, al asumir su quinto período de Gobierno, tras un triunfo electoral que fue reconocido sólo por Rusia, China, Venezuela y Bolivia. El resto del mundo libre deslegitimó su elección, porque metió presos a los nueve candidatos que tuvieron la osadía de ser sus opositores.


La ONU, cuadrada firmemente con el socialismo internacional, envió a sus habituales comisarios a fiscalizar la elección de Ortega como candidato único: informaron que todo “estuvo normal”.


La tendenciosa ONU sólo ve lo que quiere ver: el proceso eleccionario en Nicaragua llegó a ser casi aburrido porque el 80% de la ciudadanía, opositora por cierto, se quedó en sus casas. No ha habido, ni hay, informe de la Alta Comisionada sobre los candidatos encarcelados.


La frivolidad del mundo revolucionario para engatusar a la gente es ilimitada. En Venezuela fue desbaratada la trampa en favor de un candidato comunista, ex vicepresidente y ex canciller de la dictadura –Jorge Arreaza- para apropiarse de la gobernación del Estado de Barinas, fortín donde nació Hugo Chávez. Lo venció ampliamente un desconocido opositor al régimen.


La China comunista y capitalista y Rusia apoyan sin condiciones al Presidente de Kazajistán, Kassym Tokayev, un hijo de la Unión Soviética y monigote del ex KGB Vladimir Putin. Dicho ‘demócrata’ Mandatario ordenó a sus tropas proceder a una brutal represión en contra de quienes, en las calles, protestaron por un alza inusitada del precio del gas en un país gran productor de ese combustible.


Así como el petróleo venezolano, Chávez y Maduro se lo enviaron gratis a Cuba, condicionando su consumo a sus propios ciudadanos, el gas kazajo bien se sabe hacia dónde va.


Si Fidel Castro les mintió a sus compatriotas cuando se hizo violentamente del poder en Cuba, si Chávez hizo lo propio en Venezuela y Ortega también proclamó su cruenta llegada al poder como “un acto de liberación” a su pueblo, y todos ellos traicionaron cruelmente a sus pueblos, ¿qué hace suponer que acá en Chile ya mismo no está sucediendo lo mismo? Siendo candidato a la primera vuelta, para distanciarse del PC y de Provoste, Gabriel Boric declaró no estar de acuerdo con la liberación de los “luchadores sociales” que devastaron propiedades pública y privada durante la subversión; después, para el enfrentamiento final con JAK, cambió a que “hay que liberar a quienes aún no reciben condenas” y, ahora, ya investido por el TRICEL, esto es, proclamado oficialmente Presidente, le pidió al Senado que “apure” la tramitación de la ley de indulto general, esto es, que dejen las cárceles los 211 enjuiciados por distintos actos de violencia durante y con posterioridad al Golpe extremista del 2019.


El ahora dialogante y mimado Presidente electo, fue, y es, un “luchador social” que en sus reuniones internas se refiere a “compañeros y compañeras” y su partido estuvo presente en la reunión del Grupo de Puebla, en Caracas, donde se acordó derrocar al Presidente de Chile “para sustituir el modelo neoliberal”.


En los penales chilenos hay 67 “luchadores sociales” que cumplen condenas por sus delitos cometidos durante y post subversión, en tanto hay otros 144 que se hallan en prisión preventiva a la espera de un fallo.


La Corte Suprema ha extremado su rigurosidad en cuanto a exigir a los tribunales la mayor celeridad en las causas, y ello a raíz de la monumental paralización de las causas a raíz de la pandemia: hay un atraso de vistas de un 60%.


En la misma situación que estos 144 delincuentes de las barricadas y de la “primera línea”, se hallan millares de personas con acciones penales menos gravosas que el vandalismo del extremismo y que también aguardan por una sentencia. El Poder Judicial ha sido claro en explicar la realidad de esos revoltosos tras las rejas y de recordar el respeto a los plazos legales de las prisiones preventivas. Coincidente con la sumisión definitiva de la presidenta de la DC ante el Presidente electo, la titular del Senado, Ximena Rincón, demócrata cristiana, declaró que “algo hay que hacer por aquéllas personas”, apuntando directamente a la acción de los tribunales.


Estos escandalosamente mal llamados “presos políticos” se encuentran condenados o en detención preventiva por sus acciones vandálicas entre el 18 de octubre de 2019 -cuando se inició la quema de estaciones del Metro- y el 30 de marzo de 2021 -cuando se consumó el aniquilamiento de la Plaza Baquedano. Es de toda lógica, conociéndose su procedencia, que Gabriel Boric se quitase más temprano que tarde su máscara, al igual como lo han hecho sus históricos antecesores en países que hoy pugnan, casi estérilmente, por sus libertades, como Cuba, Venezuela, Nicaragua y la isla china de Hong Kong. A todos los habitantes de esos territorios les mintieron y les pintaron de manera torcida los conceptos de libertad y de democracia, que para sus déspotas líderes son totalmente el reverso de lo que auténticamente significan.


La Alta Comisionada de la ONU, que utilizó su período vacacional en intervenir en la política interna local, pidió que “vuelva la paz” a Kazajistán, pero evitó criticar al autor de la brutal represión, que es uno de los suyos, así como el dialogante y aperturista Gabriel Boric no pudo sostener su falacia en el tiempo y, terminó, “tras hablar con sus familiares”, apurando la ley de indulto para audaces delincuentes que en aras del cambio social, a punta de bombas, incendios, piedras, sables, cuchillos y ácidos provocaron un daño al país mucho mayor que el de un terremoto.