A LA BATIDORA OPOSITORA


VOXPRESS.CL.- “Trabajaremos incansablemente para lograr la unidad de la mayoría progresista, contribuyendo a procesar las diferencias y a levantar ideas programáticas comunes… Nos unen las urgencias que enfrentan las familias chilenas: más derechos, mejores pensiones, salud digna y educación de calidad”. Este tipo de promesas se vienen escuchando en el país en todos los discursos de la izquierda, cualquiera sea la tonalidad de sus sensibilidades. La única hipotética ‘originalidad’ de ellas es que corresponden a un diputado que renunció al Frente Amplio, y ahora, con otra chapa, acaba de ser proclamado precandidato presidencial de la oposición, uniéndose a la larga lista de postulantes que, más pesimistas que ansiosos, aguardan por las primarias del 4 de julio.


El autor de tan repetida proclama de campaña es Pablo Vidal, la más fresca carta presidencial subida al escenario opositor, proclamado por el Partido Liberal (PL) y por el movimiento Nuevo Trato (NT). El primero de ellos es una colectividad nacida en Arica de la mano del diputado Wlado Mirosevic y con representación muy reducida, porque sólo está legalizado en algunas Regiones. Al margen de su natal Arica, tiene militantes en Tarapacá, Antofagasta, Valparaíso, Metropolitana, Biobío​ y Los Lagos. Hace poco, el colectivo se marginó del Frente Amplio “por la izquierdización de éste”.


El Nuevo Trato, en tanto, fue fundado en diciembre del año pasado, constituyendo una mezcla de personalidades -algunas- y personajillos –muchos— provenientes de otros partidos para auto asignarse la condición de “independientes”. Entre dos ex Premios Nacionales, figuran en sus filas historiadores, novelistas, economistas, bacheletistas, laguistas, frentistas renunciados, antiguos DC y otros variopintos políticos y conocidos opositores.

En refuerzo del verso de Vidal, se unió la diputada Natalia Castillo, ex compinche de Giorgio Jackson en RD, partido por el cual fue electa diputada. Dijo: “ ​

queremos contribuir en los cambios de forma y fondo en el diálogo y en la acción política, promoviendo conversaciones y alejando los fantasmas del pasado… Ponemos a disposición nuestra diversidad de miradas para la construcción de mayorías en este momento fundamental del futuro de Chile”.

Vidal se convirtió en el octavo candidato presidencial de la oposición, junto a Ximena Rincón (DC), Heraldo Muñoz (PPD), Carlos Maldonado (PR), Paula Narváez (PS), Daniel Jadue (PC), Pamela Jiles (PH) y Gabriel Boric (CS). Hay dos interesados personales en ser considerados, pero nadie se los ha pedido: Jaime Mulet (PRVS) y Marcelo Díaz (UNIR).

Con la sumatoria de Vidal a la primaria presidencial opositora, la coalición centroizquerdista agregó otro color a su multicolor maquillaje: en su seno todavía tratan de ponerse de acuerdo los comunistas de Jadue, los extremistas de Boric, los bacheletistas de Muñoz y los DC de Rincón.

Si se echa una mirada a los respectivos ‘pensamientos’ de liberales y nuevotratistas, resulta rápido llegar a la conclusión de que se trata más de lo mismo en una izquierda súper mutilada por sus desavenencias, asimetrías y con una total carencia de sintonía para llegar a acuerdos.

Al tanto de ello, Nuevo Trato saltó a la vida precisamente para intentar ponerlos a todos de acuerdo, pero, dada su atomización como colectivo, y a la mil veces fracasada unidad del sector, es de toda lógica que los esfuerzos de este puñado de intelectuales políticos de “centroizquierda” sólo quede en eso, en esfuerzo, y la candidatura de Pablo Vidal no pase más allá de ser un simple testimonio.

Por el absoluto desconocimiento de su existencia, incluso en el seno de la izquierda, consignamos algunos de sus componentes, quienes, como primer compromiso, ofrecen “hacer valer y respetar la voluntad de todos quienes votaron por el Apruebo”. Algunos de ellos son los dirigentes liberales Vlado Mirosevic, Alejandro Bernales y el alcalde de Arica (PL), Gerardo Espíndola; la ex subsecretaria de Educación, una bacheletista en el Centro de Estudios de Ricardo Lagos, Valentina Quiroga; el ex DC y alcalde de Renca, Claudio Castro; la activista homosexual Isabel Amor; el Premio Nacional de Humanidades 2009, Agustín Squella; los periodistas Patricio Fernández (The Clinic) y Lucía López, candidata a convencional por el PPD; la ex presidenta de la FEUC, Sofía Barahona; el ex ministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena; el historiador Jorge Baradit y la actriz Luz Croxatto, entre otras.

En esta batidora de sensibilidades ideológicas en que se ha convertido la primaria presidencial opositora, la llegada del Partido Liberal/Nuevo Trato vía Pablo Vidal, pone en escena una vertiente que establece, categóricamente, que “bajo ningún pretexto, el Estado puede tener algún tipo de control sobre el individuo”. Menuda disociación con el planteamiento comunista y con un sector del Frente Amplio que van tras la instalación de un Estado Unitario, una definición académica para identificar al totalitarismo socialista, sin independencia de los Poderes Legislativo y Judicial.

Raya para la suma, el que se haya agregado otra aspiración presidencial a la, de por sí, casi infinita lista opositora, no quita ni pone. El discurso novedoso con que la presentaron nada tiene de nuevo. No es más que la vieja ambición de marcar presencia…y de llamar la atención, ello, claro, además de, en algunos casos, tomarse una pequeña y tranquilizante revancha, como los ex frenteamplistas.