EL REMEZÓN TRIDIMENSIONAL EN LA UDI


VOXPRESS.CL.- No debe dimensionar el gran favor que le hizo Joaquín Lavín a su partido, la UDI, con la saga de confesiones acerca de su conversión a una mixtura entre progresismo, comunitarismo, hipismo, centrismo e izquierdismo hasta rematar con su tristemente célebre revelación de sentirse un real “socialdemócrata”.

Esa desdichada declaración terminó por remecer definitivamente a la UDI, la que, hasta ese momento no, parecía relativamente indiferente a su vuelta de chaqueta. Aunque con resquemores, calculaba que era mejor hacerse el desentendido por tratarse de su militante con más adhesión en las encuestas de cartas presidenciales.

Tener a un precandidato permanente arriba en la percepción popular, le daba a la UDI una ventaja sobre sus aliados de coalición, hasta la fecha sin cartas reales con alguna opción, excepto el persistente y siempre dispuesto senador Francisco Chahuán (RN), además de Felipe Kast (EVOPOLI), quien, en diciembre de 2017, vaticinó que el sucesor de Piñera sería él.

Lo que nunca nadie de la UDI, seguramente sabiéndolo, quiso aceptar es que el sostenido primer lugar de Lavín era, es y seguirá siendo, fruto de un ‘inflamiento’ mal intencionado de la izquierda en las encuestas, siempre hechas, con un marco restringido de consultas, en la amplia periferia sur del Gran Santiago. La maniobra para originar confusiones en el adversario es una vieja táctica de la izquierda dura en esta materia: infló artificialmente a Guillier para estancar a Ricardo Lagos, quien debió bajar su candidatura el 2017.

Lo concreto es que su declarada confesión de socialdemócrata rebasó el vaso UDI e indignó a la ex candidata presidencial (2013) Evelyn Matthei, quien, tras acusar a su ex jefe de campaña, de “populista”, anunció formalmente que vuelve a ser candidata, ahora para el 2021. “No es un simple anuncio: llegaré hasta el final (primarias internas)”, advirtió.

Fiel a su personalidad, Lavín se alegró de que “haya más cartas” en su sector, y su vocero y principal asesor, Jorge Saint-Jean, con pasado por RN y EVOPOLI, salió a ‘prestarle ropa’, diciendo que “él (el alcalde) representa el centro, porque los dos extremos son malos en política”. El edil de Las Condes no ha salido a explicar acaso la socialdemocracia -un socialismo moderado o conocida como ‘transición sin violencia’ del capitalismo al socialismo- es, efectivamente, centrista, como lo considera su principal consejero.

En vista de tan inaudita declaración de Lavín, desde la izquierda salieron a reclamar la propiedad de la socialdemocracia: Felipe Harboe y Heraldo Muñoz, ambos PPD; invocaron que “la oposición debe ser capaz de reinstalar un proyecto socialdemócrata”, ello en respuesta a la postura extremista del Frente, el PC y el PR.

El vuelco en la UDI, propiciado por una Matthei tajante y fiel a la doctrina del partido, tendrá su punto de quiebre en diciembre, cuando corresponda realizar la elección de directiva, a la cual no puede postular la actual presidenta Jacqueline Van Rysselberghe. Fruto de esta nueva situación es que irrumpió en escena el ex precandidato presidencial, ex senador y ex ministro Pablo Longueira, quien el 2013 abandonó la política, tras una depresión producida, según él, por lo intenso de la campaña para sustituir a Laurence Golborne como candidato presidencial. “Si no soy electo para dirigir al partido, me vuelvo al campo”, dijo.

Retirado de toda actividad pública y recluido en su fundo en la Novena Región, retornó a la coyuntura para hacer varios anuncios y declaraciones de principios que le originaron más arritmias a su partido. Al parecer, aún no ciento por ciento recuperado, proclamó su candidatura, con canal propio en YouTube, después de declararse partidario del Apruebo en el plebiscito, proceso con el cual dijo no estar de acuerdo…Tras asegurar que “las grandes cosas de la actual Constitución hay que preservarlas”, manifestó que “hay que eliminar los nexos con el Gobierno militar” y que “se debe redactar una nueva para las generaciones de nuestros hijos y nietos”…De pasada contó estar en contacto con ex líderes de la ex Concertación “para redactar un buen texto” y pidió a la gente que no votase por la Convención Mixta “porque, en ese caso, van a estar muchos del actual Parlamento”…

Lo más desconcertante de sus pocos claros comentarios fue su desacuerdo con el tipo de elección para el plebiscito (“como si fuera una cosa distrital”), advirtiendo que “vamos a elegir”…a historiadores, investigadores, indigenistas, constitucionalistas, sólo gente inteligente”...Su contradictorio retorno fue aclarado de inmediato por una dirigente UDI, quien le especificó que “no importan las estrategias…, sino las convicciones”.

Así como Lavín hipotecó su futuro cosiéndose lentamente al vapor de sus declaraciones ‘progresistas’, resulta dudoso que Pablo Longueira, con su nivel de opiniones y tal grado de confusiones, llegue a la fecha de la elección interna. La UDI, desde el primer día de impuesto a la fuerza el plebiscito por la oposición, ha sido de una sola línea en cuanto al Rechazo, y un Rechazo categórico y colectivo. De momento, como eventual adversario a Longueira para dirigir el partido, figura su recién nombrado Secretario General y de total confianza de Van Rysselberghe, Felipe Salaberry, quien anunció que encabezaría una lista de unidad “para terminar con las diversidades internas”.

Cualquiera de los dos, o ninguno, quien asuma el relevo de la psiquiatra en la testera gremialista, deberá heredar el camino que ella ha iniciado para revivir el unitarismo en la centroderecha, tal como ella lo ha dicho, “al menos mediante un pacto electoral para las elecciones municipales” de abril de 2021, incorporando al Partido Republicano de José Antonio Kast.

La sola propuesta puede interpretarse como un despecho definitivo a Lavín y, también, una tarjeta de advertencia a Matthei. Rysselberghe, hasta la fecha, había sido una declarada opositora a JAK, por haberse ido de la UDI para iniciar un camino independiente, pero no dudó en escuchar el pedido del líder republicano en cuanto a formar un solo bloque del sector por el Rechazo en el plebiscito. La presidenta transmitió la idea al seno de Chile Vamos, donde se le advirtió que “de alianza política, nada hay que hablar” por no ser JAK un aliado del oficialismo. Pero se dejó la puerta abierta para un pacto electoral en las municipales, con la oposición de EVOPOLI, donde el sobrino Felipe nada quiere con su tío José Antonio, más aún si su posición por el Rechazo le levantó a todos sus diputados, dejándolo a él solo pegado al populista Apruebo.

Respecto a la oferta de JAK, donde sí Van Ryseelbergue encontró algo de terreno más abonado fue en RN: su presidente transitorio Rafael Prohens dejó en libertad de acción a sus militantes para trabajar por el Rechazo, consciente de que no pocos de sus diputados han mostrado una y otra vez sus simpatías por las posturas de Kast en cuanto al ejercicio de la autoridad en el país.

Esta inédita recepción de la UDI al Partido Republicano y la mensajería de Van Rysselberghe transmitida a Chile Vamos, con una más que aceptable receptividad, abren una esperanza, quizás inédita, en el sector de la centroderecha chilena, aunque, como siempre, hay que tomar los recaudos, porque, conociéndola, todo puede pasar.

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