YA HAY CANDIDATOS ABAJO DEL TREN


VOXPRESS.CL.- Se decidió primero el PC con Daniel Jadue y, ahora, lo hizo el Frente Amplio, al anunciar, ambos, que llevarán candidato presidencial “directamente a primera vuelta”. Los tómese razón de ambas colectividades, debe entenderse como el final del bullado show unitario de la izquierda opositora. La perjudicada y desplazada ala conservadora del sector salió de inmediato a criticar –para lo cual tiene mucha experiencia-, pero ya no por una utópica alianza, sino por la “ineludible necesidad” de realizar primarias presidencial de la oposición, a lo que el PC se opone y el frenteamplismo, también.

Antes del anuncio, surgido tras una convención de partidos del Frente, la DC había advertido que estaba buscando su propia carta y el PS propuso formalmente que su postulante fuese Carlos Montes, senador que cumple su período límite. Por su atomización, el PR se limita a mirar, más aún si en la elección anterior fue quien apadrinó al rotundamente derrotado Alejandro Guillier.

“Tenemos una misión inmediata –manifestó Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática-, cual es “la reparación económica de todas nuestras víctimas del Estallido Social” (Golpe Extremista), tras lo cual el diputado Pablo Vidal, del mismo partido, remató que "el Frente Amplio surgió como una alternativa para construir mayorías políticas y sociales, y, por lo tanto, disputar la elección presidencial siempre ha estado en el horizonte”. Acaso irá a primarias con el resto de la oposición, respondió que "ése no fue tema en la reunión, sólo se resolvió levantar una candidatura propia y que esté en primera vuelta”.

El frenteamplismo ha asumido, y con convicción, que constituye la única alternativa novedosa, y ello en virtud de sus auto asumidas ‘ventajas’, es el partido con más convocatoria juvenil de la izquierda, le levantó las JJ.CC. al comunismo, es el que ha presentado más proyectos reformadores y fue el artífice del primer gran golpe dado a las AFP’s, “lo que nunca antes, un partido del sector lo había conseguido”.

En su condición del más potente de la oposición y “más transformador que el mismísimo PC”, sus líderes aseguran que las nuevas generaciones, las revoltosas y vandálicas, reniegan de “más de lo mismo”, en alusión a eventuales candidatos de los antiguos colectivos concertacionistas.

Ésta es una evidente ventaja del frentemaplismo, y que le permite presionar por su mejor derecho, ya que ni Carlos Montes (PS) ni Heraldo Muñoz (PPD), que reapareció para anunciar que “no descarto mi candidatura”, parecen figuras atractivas y menos con semblantes para llegar siquiera a una primaria presidencial. La DC, como ha sido su tónica, levantará una opción simbólica, y es hasta posible que en su afán de tener una votación decente, acepte el reiterado interés del senador disidente Francisco Huenchumilla en serlo, pensando en un eventual voto mapuche.

Como el PC no está dispuesto a entregar la cabeza de Daniel Jadue, su bien evaluado alcalde de Recoleta, y se niega a participar en primarias amplias del sector, sino muy acotadas al PRO y a los Regionalistas Verdes, no es descartable, y desde ya, que su miembro del Comité Central esté también en la papeleta de la primera vuelta, en la convicción de que el edil tiene un espectro de votos mucho más alto que el aporte de los disciplinados militantes de la colectividad y el de los vecinos de su comuna.

En la mini convención de partidos en que el Frente resolvió llevar su propio candidato “hasta el final”, estuvo presente Beatriz Sánchez, y, casi por automatismo, muchos se anticiparon en asumir que ella podría ser, por segunda vez, ‘la’ carta. Pero hace tiempo, ella dejó de ser “la esperanza” o la “cara nueva”, capaz de dar el golpe, como estuvo a punto de ocurrir en la primera vuelta de 2017. Hoy es una pálida dirigente sin incumbencia directa en las decisiones, se sitúa en un muy segundo plano y carece de sintonía, si no con todos, con varios de los líderes partidistas de la montonera. Aunque igual concuerdan, en un gesto solidario, que “es mucho más que Jadue”.

Siendo que el frenteamplismo, por perfil, se desenvuelve con gran facilidad en las plataformas sociales, en ellas Beatriz Sánchez ha sufrido algunos contrapiés como conocedora de antecedentes claves sobre la marcha de un país, y para peor, ello le significaron innumerables burlas. Su desmedrada opción podría remitirse a que el poder femenino es fuerte al interior del frenteamplismo.

En la misma asamblea donde se resolvió llegar a primera vuelta “con uno de los nuestros”, no se mencionaron nombres para no iniciar el camino con cicatrices, ya que no son pocos los que se creen merecedores a ese honor. “La gente irá a votar en gran número si la opción es hacerlo por alguien novedoso y no contaminado por la política” se escuchó a uno de los asistentes.

En un simple ejercicio de deshojar margaritas, habrá que poner en primera fila a los dos más antiguos en expresar sus deseos de ser Presidentes, al punto que, aún siendo amigos, resolvieron repartirse los períodos 2022/25 y 2026/29: Giorgio ‘Donatello’ Jackson y Gabriel Boric; pero quien aparece con más aceptación general es Jorge Sharp, el alcalde de Valparaíso, por su potente incidencia en el voto universitario y por su labor, calificada de brillante, en sus puerta a puerta en Valparaíso con motivo de la epidemia.

“No se trata de una cuestión sólo de edad, sino de alguien que constituya novedad” advirtió otro de los presentes a la convención de presidentes frenteamplistas, y ello se interpretó como una señal para que, finalmente, el elegido pudiese ser un peso pesado, “pero con ideas de los jóvenes, con ideas radicalmente transformadoras”: en el acto, todos pusieron sus ojos en el abogado constitucionalista Fernando Atria, coincidentemente muy solicitado por los medios para amplias entrevistas sobre una “indispensable y renovada” nueva Constitución.

Atria renunció al PS, donde alcanzó a ser candidato presidencial en una primaria que nunca se realizó, acusando a dicha colectividad de “clientelismo” –los narcomilitantes de Álvaro Elizalde- y se marginó para marcharse, presto, al Frente Amplio, donde ha sido el barómetro para el plebiscito.

No deja de ser alucinante el panorama que ofrece la izquierda opositora frente al escenario, aparentemente lejano, de las elecciones presidenciales. Si el Frente Amplio y el PC no aflojan en sus propósitos de llegar directamente a primera vuelta, ¿tendrá algún tipo de importancia una primaria sólo de los otros socios y con el absoluto convencimiento de que no llegarán a ninguna parte? De no realizarse esta fase selectiva, como no la hubo el 2017, ¿a cuáles de esas dos alternativas apoyarán los menoscabados aliados?

El escenario presidencial de la izquierda se presenta fascinante, porque a muy poco tiempo de que todos estén arriba del tren, ya hay varios que se están quedando abajo.

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