BLUMEL LE HABLA AL VIENTO

July 11, 2020

 

 

VOXPRESS.CL.- Cualquier desinformado podría creer que se trata de un aprendiz que se ha dedicado a hacer gala de una oratoria simplista, pero como no es así, causa alarma la pobrísima gestión del ministro del Interior, Gonzalo Blumel McIver, quien hizo suyo uno de los tantos e inútiles mensajes del Presidente, llamando a “la paz social” del país, ello luego de una seguidilla de saqueos incendiarios en La Araucanía y del ataque de turbas encapuchadas a 20 comisarías de Carabineros...¡en un solo día!

 

Como ministro del Interior, es el primer responsable de garantizar a la ciudadanía el orden público y su seguridad, nada de lo que ha conseguido este  Gobierno, y menos después del 18/O.

Esta administración ha fracasado en absolutamente todas sus convocatorias a la unidad, razón más que poderosa para tener la certeza de que nadie tomará en cuenta, y en serio, este llamado de Blumel: “se instaló un falso dilema de escoger entre orden público, paz social y DDHH. Tenemos que hacer todas”.

 

Con vivencias cotidianas de violencia extremista, con visibles  preparativos de los ‘primera línea’ para retomar sus andanzas vandálicas apenas se levanten las cuarentenas y con La Araucanía a punto de iniciarse los choques de civiles contra los terroristas mapuches, el ministro continúa creyendo en un país y en una sociedad inexistentes. Con un descaro inadmisible –porque sabe que no es así- le endosa exclusivamente a Carabineros el rol de mantener el orden público y la paz social, pero “respetando siempre  los derechos humanos, repitiendo la monserga de su jefe, que es el mismo discurso de la izquierda. Lo poco feliz de sus expresiones es que él mismo, semanas atrás y luego de una visita a La Araucanía, dijo que “la policía carece de los instrumentos para combatir la capacidad de fuego de los comuneros”. Sabe bien Blumel que aunque se les hiper modernice, los funcionarios policiales seguirán coartados e inhibidos en sus operaciones, porque, tras el 18/O, el propio Gobierno “les quitó el piso” en  una errónea creencia de que, así, aplacaría al adversario.

 

 Por mandato expreso de la Constitución es Carabineros la única institución encargada de cautelar el orden público, pero, siempre, valiéndose de todas las instancias que le otorga la ley no defenderse sólo con las manos de las pedradas, fierrazos y cuchilladas.

 

Chile cabalga día a día sobre la violencia y bajo permanente amenaza de intentos golpistas extremistas. Sin embargo,  el responsable político designado por la Constitución de la República para encabezar y dirigir la reducción de la violencia, se desentiende de su rol y encarga a otros que  hagan los máximos esfuerzos por “una paz social”.

 

Para ser ministro del Interior se requiere –al menos- el carácter y la fortaleza de su padre, un hijo de alemán arraigado en Constitución, y el olfato político de su antepasado, el recordado político radical Enrique McIver. Pero Gonzalo Blumel no es más que la segunda voz, autorizada eso sí,  de su jefe, con quien logró una afinidad cuando fue el director ejecutivo de Avanza Chile, el Centro de Estudios montado por el Mandatario para “preservar su herencia política”…

 

Es nieto de una mapuche, Rosa Ancán, hija de un lonko, por lo que, con mayor razón debería tener una mirada preferente sobre el incendiario clima en La Araucanía. Se limita a “llamar a la paz” en medio de los pedidos de su renuncia por parte de los dirigentes subversivos de la CAM y de la asociación de víctimas del terrorismo, APRAChile, lista para defender sus pertenencias armas en mano.

 

Qué duda cabe que se trata de una persona de bien, consumado guitarrista y ex integrante de coros parroquiales, que se tituló de ingeniero medioambiental y obtuvo un máster en Economía en una universidad inglesa. Disfruta de sus tres hijos, especialmente durante sus vacaciones en Constitución. Sin embargo, políticamente cayó en un Gobierno timorato y entreguista, por lo cual, quizás teniendo competencias para más, se limitó a dejarse  llevar por la ola de la debilidad gubernamental y por la estéril búsqueda de un diálogo que nunca tuvo, ni tiene, receptor.

 

Son palabras al viento su convocatoria al mundo político y a organismos de la sociedad civil a sellar un acuerdo por la paz”.  Este ex militante UDI y hoy en las filas de EVOPOLI, casi conmovido dijo que “hago un llamado profundo y sincero a todas las fuerzas sociales y políticas a hacer una alianza por la paz que permita recuperar el orden y seguridad de barrios y calles y donde se protejan sagradamente los derechos fundamentales de nuestros compatriotas. Tenemos que hacer buena política, con diálogo y acuerdos, abandonando los maximalismos y comprometiéndonos profundamente con la paz social, haciendo una alianza por la paz en nuestro país”.

 

Con una óptica muy particular y con más candidez de la imaginable, considera Blumel que “es obligación de la sociedad” cautelar el orden público con pleno respeto por los derechos fundamentales”, sin dimensionar que, precisamente, es una fracción de esa sociedad la que, por objetivos ideológicos, contraviene con vandalismo el orden y que no respeta ningún derecho humano de los demás.

 

Su poco atinado mensaje  resultó aún más desconcertante, al asegurar que  “la ciudadanía tiene que tener la garantía de que en nuestro país tenemos tribunales independientes y una Fiscalía independiente y las instituciones están funcionando y van a funcionar”. Ello, está a la vista, derechamente no es así: miles de infractores a las restricciones sanitarias han sido detenidos en decenas de ocasiones y continúan en las calles, y en las poblaciones más desvalidas claman porque “el Gobierno haga algo” para poner fin a la violencia, a las balas y a las muertes causadas por el narcotráfico. En un gabinete ministerial muy poco proactivo, siendo, en teoría, el ministerio más relevante, Interior es el menos relevante desde que quedó en las manos de Blumel.

 

Si de algo valió la pena el llamado del ministro fue para ratificar lo jugado que está el Gobierno en favor de una eventual nueva Constitución, a la que juró respetar en dos ocasiones el Presidente y la que durante la campaña electoral “no se tocaba”. Haciéndose eco de la  voltereta de su jefe, llamó a “los parlamentarios opositores” a lograr un pacto por la paz social,  “tal como ocurrió con motivo de la nueva Constitución”. Agregó, de paso, que   ése fue “un muy buen acuerdo”, al igual como el Plan de Emergencia, en el cual la izquierda le sacó al Fisco US$20 millones para financiar a sus ‘organizaciones civiles”, las mismas que alteran el orden, saquean y atacan a Carabineros.

 

Al escuchar estas palabras al viento de Gonzalo Blumel, se evoca con cierta nostalgia a antiguos ministros del Interior de verdad, como, por ejemplo, Pedro Aguirre Cerda,   Arturo Alessandri, Miguel Amunátegui,   José Manuel Balmaceda Ramón Barros Luco, Alfredo Duhalde, Enrique Krauss, José Victorino Lastarria, Bernardo Leighton y Eusebio Lillo, entre muchos otros a los cuales sí valía la pena escuchar.

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

SIGUENOS TAMBIÉN EN REDES SOCIALES

© 2023 por "Lo Justo". Creado con Wix.com

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now