LAVÍN, EL CANDIDATO DE NADIE

June 3, 2020

 

VOXPRESS.CL.- El país, y ello es así, está siendo víctima de un inmovilismo general, consecuencia de un fenómeno que lo está golpeando muchísimo más fuerte que el peor de los pronósticos pesimistas. Por meses, y ni se sospecha por cuántos más, está capturado por el monotematicismo de las crisis sanitaria y socioeconómica. Por ello, sorprende más de la cuenta de que, tanto en tanto, aparezcan chispazos de un aprovechamiento político que incluye el, ahora aún  más lejano, ambicionismo presidencialista.

 

Un ícono del socialismo tradicional e incondicional bacheletista, Heraldo Muñoz, días atrás censuró el trabajo político de la actividad extremista Izkia Siches, acusándola de “aprovechadora” por perfilar un liderazgo de la izquierda, valiéndose de la epidemia.

 

Pero no sólo la doctora frenteamplista y ex dirigente de las JJ.CC., ha emergido por la herida de la infección para hacer proselitismo en su beneficio, sino, también, se ha subido al mismo carro el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, un antiguo y fiel pinochetista, que ensalzó a los Chicago Boys’ en su libro Revolución Silenciosa, que trabajó codo a codo con Miguel Kast, que milita en la UDI, que en dos ocasiones fue candidato presidencial de la derecha y que ha sido jefe comunal de Santiago y Las Condes gracias al  voto anti-izquierdista. Es uno de los consejeros propietarios de la Universidad del Desarrollo, cuyos aranceles son vastamente reconocidos como los más altos del mercado de la educación universitaria. De acuerdo a su condición de numerario del Opus Dei debería llevar en su ADN los valores conservadores de esta congregación religiosa.

 

Pero no es así. El suyo, y esto ya es definitivo, es un fenómeno similar, pero al revés, vivido por  dos ex ministros del actual Gobierno, quienes debieron abandonar el Gabinete por las presiones de la oposición, que los considera “traidores”: Mauricio Rojas, un ex líder del MIR y exiliado que llegó a ser titular de Cultura –por algunas horas- y Roberto Ampuero, antiguo miliciano castrista, que se desempeñó como Canciller y hoy es embajador en España.

 

La izquierda los acusó de haber escupido lo que adoraron y la derecha, nos imaginamos, debe estar pensando ciertamente lo mismo de Lavín, luego de hacer público su renovado y acomodado pensamiento político para el venidero “nuevo Chile”.

 

Cuesta, y mucho, entender que las siguientes expresiones (textuales) pertenecen a un militante UDI y a un doble ex candidato presidencial de la derecha:

 

*Los cambios constitucionales grandes siempre generan incertidumbres, pero (Acuerdo por la Paz) fue un avance;

 

*La gente ya no engancha con el discurso sobre los beneficios del crecimiento, sino más con el bienestar social;

 

*Hoy, el sentimiento es que todos dependemos de todos, y eso no era el Chile de hace tres meses;

 

*El sentido de comunidad está más fuerte que nunca. Eso va a significar un cambio en el Chile del futuro;

 

*Vamos a ser un país...quizás más pobre, pero también más feliz;
 

*Un país más pobre, pero al mismo tiempo más centrado en las personas, gastando menos en lo superfluo y más en lo necesario, puede llegar a ser más feliz.
 

*Desde donde emana el poder, hoy es desde abajo hacia arriba, y las élites son menos importantes que antes. Y ahora viene un nuevo cambio, que todavía no lo vemos, pero que ya se empieza a materializar: el  comunitarismo del siglo XXI. Va a convivir un mercado, obviamente, con un Estado más fuerte que antes. No significa necesariamente más grande, sino con más músculo. Más tecnológico, más eficiente. Y un sentido de comunidad mucho más profundo que el que había en la década del 90 y del 2000;
 

*Hay ciertos valores importantes, como la libertad de las personas, pero incluso esos factores, en momentos como éste, pasan a segundo plano, porque todos dependemos de todos;


*El próximo Gobierno va a tener que empezar a plasmar la nueva Constitución y conducir a Chile hacia este cambio de modelo. De todas maneras, el próximo Gobierno va a ser de transición en lo político, económico, social, de transición hacia un nuevo modelo.

 

Es para no creerlo, pero por mucho que Lavín sea una víctima del populismo, su actual visión socio/económica se ciñe más a la de un izquierdista genuino y hasta podría rozar a un socialdemócrata (cuya base es el marxismo), pero es la antítesis de cualquiera carta de navegación de la derecha: reniega del modelo liberal; cree en el bienestar social sin crecimiento económico, toda una asombrosa contradicción para cualquier economista serio; fomenta el corporativismo y el comunitarismo; siendo un líder de las privatizaciones, ahora pide el dominio de un "Estado musculoso"; pronostica un país más pobre pero más feliz, copiando una frase de Camila Vallejo (PC), toda una incongruencia que llega a ser humorística: ¿disfruta quien vive en la miseria?; da por hecha una nueva Constitución, sin siquiera haberse realizado el plebiscito y vaticina que el próximo Gobierno  -¿se imaginará el suyo?- será de transición hacia un nuevo modelo, el mismo que pregona la izquierda.

 

Luego de esta auto revelación de su nuevo ideario político, se acentúa la duda, incluso, de su reelección como alcalde de Las Condes, circunstancia ante la cual aseguró que su postulación está firme. En una reciente encuesta, dos ediles de la Región Metropolitana están por sobre él y con menor nota, y eso que en el sondeo no participó nadie de su territorio vecinal.

 

 Para los próximos comicios habrá primarias y no podrá ser puesto a dedo como candidato, tal cual aconteció en la última ocasión, cuando lo designó inconsultamente su antecesor Francisco de la Maza, ello como premio de consuelo, luego de que los vecinos de Santiago optasen por Felipe Alessandri en vez de él como postulante.

 

Con su nueva identidad ideológica, resulta lógico concluir que cerró definitivamente la, hasta ayer, débil puerta que le permitía una eventual  precandidatura de Chile Vamos, porque sus reveladores postulados son ajenos y adversos a los programas de RN, UDI y EVOPOLI, su, creemos, ex sector político. Es probable que alguien, con la más maldadosa de las intenciones, le haya sugerido direccionar el rumbo hacia la (ex) Concertación, que se ha quedado sola luego del éxito de Siches con el PC y el FA y, para peor, sin alternativa de carta presidencial, tras el anuncio de Michelle Bachelet de negarse rotundamente a serlo, pese a estar consciente, según ella misma, de ser “el único árbol en pie y al cual todos quieren subirse”. “Ni soñarlo en la peor de las pesadillas” aseguran en la izquierda moderada, y “después de esto, por ningún motivo” afirman en la derecha. Entonces ¿candidato de quién podría ser Lavín? Por lo visto, de nadie.

 

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