LA OPOSICIÓN LE PONE MÁS PRESIÓN A PIÑERA


VOXPRESS.CL.- “Entiendo el ánimo de quien estaba sometido a una desaprobación sin remedio y, ahora, tiene una aprobación interesante. Esto, si bien lo hace más poderoso, no lo hace omnipotente para hacer lo imposible: normalización para comprar y no normalización para votar, eso no es viable, no vale”.

Esta afirmación, que encierra un montón de conjeturas, fue hecha por el ex ministro, uno de los más influyentes lobbistas del país y miembro del PS, Enrique Correa, durante una teleconferencia para la Academia RN, la entidad de formación política del partido. Entre los 120 militantes que se conectaron a distancia para escucharlo, estuvieron la ministra (s) de la Mujer, Carolina Cuevas, la diputada Karin Luck y algunos Secretarios Regionales y concejales de la colectividad.

El primero en hacerse eco de las expresiones de Correa fue el titular RN, Mario Desbordes, quien, al día siguiente, llegó hasta La Moneda para expresar su negativa a que el plebiscito constitucional programado para el 25 de octubre fuese nuevamente aplazado, ahora a raíz de la aguda recesión económica. A la salida de palacio, el diputado manifestó que “postergarlo por motivos sanitarios, sí, pero por razones de presupuesto, no. Dicha consulta es un acuerdo parlamentario, avalado por el Presidente”.

Desbordes fueron los ojos, los oídos y la boca del Mandatario en aquella ‘histórica’ y maratónica jornada del 15 de noviembre de 2019, en que se firmó aquel engañoso Acuerdo de Paz –a excepción del PC y del FA- para que Chile “recuperase la normalidad” después del atentado extremista. El desenlace de esa jornada fue convocar a un plebiscito constitucional.

La paz no volvió y el vandalismo se salió de control.

En el transcurso de los tensos debates en la sede capitalina del Congreso, no en pocas oportunidades Piñera y Desbordes tuvieron contactos telefónicos, en especial cuando las tratativas entre oficialismo y oposición se trancaron, y ello en varias oportunidades. El Presidente instruyó aceptar las exigencias de la izquierda, único modo de conservar su cargo, evitando una vergonzosa renuncia que hubiese malherido su orgullo para siempre.

En su disertación –escrita- ante la academia de formación RN, Enrique Correa se lo recordó: “no es correcto que ahora que ha vuelto, no sabemos si temporalmente, a empoderarse, no respete un acuerdo que lo salvó”. Ello, en respuesta a un comentario presidencial respecto a que el plebiscito de octubre “va a depender” de cómo esté económicamente el país, lo que fue refrendado, posteriormente, por su ministro del Interior.

Luego de que Desbordes corriera a La Moneda a narrar los dicho del lobbista, el Presidente salió a aclarar que no dijo lo que dijo, solicitando a los demás “no hacer interpretaciones erróneas de mis palabras”. Especificó que lo que había “tratado de expresar” es que todo se verá en su momento, a su debido tiempo.

La aseveración de tan extraño invitado al seno formativo de RN se da en momentos en que la coyuntura política se ha encendido por las autocríticas al interior de la oposición, y no sólo en cuanto a que carece de liderazgo -cayó a un 14% de aprobación en las encuestas-, sino “absolutamente nada ha hecho” según Correa, por cooperar en la dura lucha contra los efectos de la epidemia en la población.

La izquierda, y lo dejó en evidencia el ex ministro en su conferencia, tiene una doble postura al respecto: por una parte asegura que sólo existe un gran problema, el virus, y que como no hay recesión económica, el Estado posee recursos para afrontar la crisis sanitaria, pero, por otra, con la Siches, los rectores y alcaldes metidos hasta en la cocina en la Mesa Social, le imponer al Ejecutivo sus propias pautas y agendas.

La oposición niega la existencia de dos conflictos simultáneos, el de salud y el económico, sin embargo, en boca del ex ministro del Gobierno de transición, “es una incógnita acaso por el desempleo y carencia de dinero, se produzca una nueva reacción popular, como la de octubre”… Más reveladora fue su ‘aparente’ contradicción de atomizar la debacle económica, al decir que “es preocupante que los pobres que durante 30 años sacamos (?) de la pobreza, estén volviendo a ella”.

La izquierda, que parecía adormilada y distante del problema sanitario, fue bruscamente despertada por los juicios de emblemáticos personeros del sector, como Ricardo Lagos, Francisco Vidal, Fuad Chaín y el alcalde porteño Jorge Sharp. Su despertar se tradujo, de inmediato, en la formación de una Comisión Investigadora en la Cámara de Diputados, destinada a indagar sobre “irregularidades” en el manejo de la crisis por parte del ministro de Salud. No hay que leer ninguna letra chica para concluir que la intención no va, precisamente, en el sentido de una orientación colaboracionista en la solución del problema sanitario, sino lo que pretende es voltear a quien la izquierda simplemente odia con toda su fuerza: Jaime Mañalich.

Es cuestión de leer “el objetivo” de la iniciativa para detectar cuál son sus pretensiones: “el objetivo de esta Comisión Investigadora es fiscalizar, hacer seguimiento y controlar de manera pública y democrática las acciones del Gobierno para enfrentar la pandemia, tanto en el aspecto sanitario como en relación a las medidas para mitigar sus efectos en la salud, económicos y sociales”. Como si fuera poco, los senadores opositores enviaron una carta al Presidente, pidiéndole que sacara a Mañalich y lo reemplazara por Blumel –un peso pluma- y por Sebastián Sichel, ambos ministros, coincidentemente, de EVEPOLI…

Actor de rol principal en la crisis y explotador de cuanta oportunidad se le presenta para reposicionarse ante sus compatriotas, el Presidente Piñera ha sido notificado que hasta aquí llegó la nube en la que parecía flotar, recuperado del shock que le produjo estar al filo del derrocamiento. El propio Correa, en su exposición, dejó entrever su desconcierto por esta radical transformación: “inició marzo casi con nula aprobación y cero autoridad y terminó ese mes empoderado y con un interesante respaldo popular” (25%).

Al haber introducido a La Moneda, por decisión propia, al enemigo y a una en especial, la activista frentista del COLMED, el Presidente volvió a cogobernar con la izquierda. Izkia Siches no sólo le entrega personalmente minutas, sino le ha dado recomendaciones para abordar “el caos en la Educación”…

Si hasta hace días, el Presidente tenía dos frentes en los cuales gastar sus balas, el sanitario y el económico, ahora sabe que tiene un tercero, la nueva ofensiva, interna y externa, que le abrió la oposición, ello independiente de la consabida, caprichosa y repetitiva renuencia a aprobarle los proyectos al Ejecutivo en el Congreso. Por un lado le están apuntando al incansable trabajador número 1 en la crisis, el ministro de Salud, y por el otro, le cobran la palabra respecto a la realización del plebiscito.

Todo ello, sin contar el ruido que le hace, al interior de La Moneda, a través de sus agentes instalados en la ideologizada Mesa Social. No conforme, parlamentarios de izquierda presionan para ser incorporados a dicha instancia…

Lo preocupante para él, y para su sector, es que no demostró ser muy resistente a las presiones: lo dejó en patética evidencia después del 18/O.

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