EL PRIMER INCENDIO POR LOS RECORTES PRESUPUESTARIOS


VOXPRESS.CL.- Décadas atrás, era una tradición en los cuarteles de Bomberos de ciudades provincianas y de pueblos rurales, hacer sonar sus sirenas justo a la medianoche que anunciaba un nuevo año. Dicha costumbre se fue disipando con el tiempo, y de ahí que a muchos ciudadanos les llamase la atención lo que ocurrió a comienzos de la primera semana de mayo: en dos oportunidades en un mismo día, las alarmas alteraron la tranquilidad de los vecinos en todo el país, pero, esta vez, avisando que había una emergencia.

Era, en rigor una emergencia, pero no para los ciudadanos, sino para ellos mismos, los voluntarios, amenazados –en ese momento- por un recorte de $3.755 millones a su presupuesto institucional en “contribución” a la escasez de fondos públicos por la crisis sanitaria. El ulular simultáneo de las sirenas fue su espontáneo reclamo contra una mala noticia respecto de la cual no fueron ni siquiera informados.

Sin embargo, producto de la incredulidad de los voluntarios, de la ciudadanía y del propio Presidente de la República, Hacienda y la Dirección de Presupuesto (DIPRES) ordenaron detener la toma de razón de la Resolución N°707 del 30 de abril, para, ahora sí, conversar con Bomberos y renegociar el mordisco definitivo –aunque injusto- a sus arcas, dejándolo en $1.400 millones.

El recorte inicial le representaba la desaparición de $1.500 millones para capacitación de su personal, de $1.450 millones comprometidos en la compra de carros y material menor y $805 millones para ayudas extraordinarias a las Compañías pequeñas. Igual, su presupuesto se redujo en un 3,50%. Un equipo de combate de un solo voluntario, y que suele dañarse en los siniestros, tiene un valor de $2 millones.

En un pálido intento por explicar lo inexplicable, el ministro del Interior dijo que "son situaciones que preferiríamos que no ocurrieran… Tenemos el máximo cariño por Bomberos, pero hoy el país está enfrentando una situación muy excepcional por la pandemia”. Horas después, Blumel no participó de la reunión en que Hacienda echó, aunque en parte, marcha atrás sobre el primer recorte.

Antes de que el país entrase en recesión económica y con los coletazos del “octubrazo” a la vista, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, vía e-mails internos, les solicitó a cada uno de sus colegas de gabinete que se rebajasen temporalmente el sueldo ($7 millones promedio al mes) en un 30%: ninguno le respondió. Tras irrumpir con inusitada fuerza el virus, más del 50% de las Secretarías de Estado quedaron sin relevancia operativa ni protagonismo en el escenario actual, pero no se conoce, formal y oficialmente -como se ha hecho con Bomberos- de algún anuncio de recorte presupuestario.

La DIPRES actuó con Bomberos sin la menor deferencia, tratándose de un eslabón de la cadena de seguridad ciudadana, pero sí lo hizo con el Poder Legislativo, al solicitarle, “por favor”, que tuviese a bien considerar algún recorte a sus gastos de funcionamiento. El Congreso, Nacional muy solidario con la situación actual, accedió a un sacrificio: suspender los viajes de los parlamentarios al extranjero…

Prácticamente, en todo el mundo están cancelados los vuelos comerciales, los aeropuertos se encuentran cerrados y las invitaciones oficiales a nuestros parlamentarios permanecerán congeladas por un tiempo largo.

Respecto a la añeja polémica legislativa por rebajar la millonaria dieta de diputados y senadores, el eterno debate salió, al fin, del Congreso, pero sin acuerdo sobre el monto por restar, lo que, al margen de una nueva discusión, tomará más tiempo.

Bomberos de Chile es una excepción mundial en cuanto a quienes desempeñan esa labor: lo hacen ad honorem, aportan, incluso, de su propio bolsillo y es frecuente ver a los servidores de compañías pueblerinas salir a las rutas a solicitar erogaciones, pasando el tarrito como si se tratase de pordioseros. Desde que fue fundada –con motivo del pavoroso incendio del templo de La Compañía de Jesús, en 1863-, la institución ha hecho de su finalidad un auténtico apostolado. Progresivamente modernizada, constituye uno de los soportes de Seguridad del país, atendiendo una gran diversidad y complejas emergencias, en servicios sin costo para la comunidad. Es tan fuerte la pasión de su personal, que el 2019 fue homenajeada una voluntaria de 93 años en Curacautín.

Es larguísima la lista desde donde Hacienda y la DIPRES pueden empezar a recaudar recursos, partiendo por la súper población de funcionarios públicos que gozan de beneficios exclusivos a expensas de los tributos que pagan todos los chilenos y que ellos retribuyen de mala manera. La ANEF y la CUT se negaron a que algunos trabajadores, debidamente protegidos, concurriesen a ayudar presencialmente en el pago de bonos, suplementos y pensiones “por el riesgo de muerte que correrían”…

Anualmente, los empleados fiscales reciben millonarios bonos por rendimiento, desempeño calificado por ellos mismos. No hay servicio que no sea premiado con nota 7 para disfrutar de ese privilegio monetario.

Por decisión parlamentaria, el Judicial es el único Poder del Estado exento de rebaja de remuneraciones en el sector público. El proyecto, que, como se dijo, retrocedió a Comisión Mixta, abarca a todas las instituciones que operan gracias a fondos fiscales, y así como Bomberos fue una de las primeras afectadas, existen varias otras de real servicio a toda la sociedad que corren similar riesgo. Por expresa indicación del proyecto, excepto de cualquier recorte queda el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), al cual la ex Presidenta Bachelet le aumentó en un 200% su presupuesto anual.

Pareciera estar más cerca que se apruebe la ley de rebaja de altos sueldos de funcionarios del Estado, como los $45 millones mensuales que ganó Francisco Vidal en el Directorio de BancoEstado (2014), siendo profesor de Historia.

Actualmente, en cuanto a imagen, el Estado se encuentra bien aspectado, ello gracias a su rol de pivote en el manejo de la gigantesca crisis socio/económica generada por el virus, pero tiene que ser el primero en hacer conciencia que está sobredimensionado, con un peso casi imposible de soportar y con un severo déficit de modernización y tecnología, lo que ha quedado en evidencia con esta emergencia. Es urgente que aliviane su carga financiera para su propio progreso y para ayudar a los demás.

La riqueza de Chile no la concentra sólo un puñado de familias ni los megaempresarios: está, también, en el Estado y en su excedido contingente de altos y medianos funcionarios, que no retribuyen a quienes hacen posible su bienestar y confort, los contribuyentes.

No puede seguir tolerándose que todos los esfuerzos en pro de aminorar los costos de cualquiera emergencia terminen rebotando, siempre, en quienes con sus impuestos se contraen para que otros muchos disfruten y se enriquezcan. En esta oportunidad ha sido peor, porque poco menos que se partió castigando a una institución ejemplar en el mundo en cuanto a servicio a la comunidad.

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