LA PRIMERA LÍNEA NO ES PATRIMONIO DE LA EXTREMA IZQUIERDA

May 10, 2020

 

 

VOXPRESS.CL.- Durante el Foro Latinoamericano de Derechos Humanos, una especie de retiro espiritual de la ultra izquierda, en enero pasado, el senador Alejandro Navarro invitó, para rendirles un homenaje, a los ‘primera línea’, los mismos protagonistas del Golpe político del 18/O. Encapuchados “por seguridad”, los anónimos extremistas concurrieron a la sede capitalina del Congreso Nacional, donde fueron ovacionados y calificados de “héroes” por su “valentía de enfrentarse con las fuerzas represivas”. Conscientes de que no se trata de aportes a la sociedad, parlamentarios del PC y del FA, más una ex actriz activista  pro marihuana, solicitaron que fuesen gratificados con una remuneración mensual…

A raíz de la actuación de este bloque de vándalos, la definición primera línea se hizo usual, aplicándola a cualquiera circunstancia, encaje o no, en el real sentido del concepto. Aunque parezca increíbles, hasta funcionarios de Gobierno la incorporaron a su vocabulario rutinario, en tanto para la izquierda se constituyó en  sinónimo de “heroísmo”, ignorando que la denominación corresponde, exclusivamente, a su origen militar...

El sello diferenciador de  primera línea –sin comillas- es que iba al frente sin vuelta atrás, que no es  el caso de estos extremistas criollos. Cuando fueron encerrados en un cuadrante vecino a Plaza Baquedano,  huyeron hasta por los jardines de los condominios que ellos mismos se habían dedicado a destruir.

Los auténticos integrantes de una primera línea en los conflictos bélicos ganaban o morían, en cambio estos encapuchados callejeros  fueron dejados en libertad, sanos y salvos, por la Justicia. Previamente, eso sí, la policía tomó la precaución de fotografiarles sus caras y su torso  desnudo para demostrar la ausencia de contusiones o heridas producto de “torturas”.

La terminología militar define como una primera línea a la posición o posiciones más cercanas al área de contacto con el enemigo.  El término apareció por primera vez en 1520, pero  solo en 1842 se registró su uso en el sentido militar. Se amplificó en 1915, durante la Primera Guerra Mundial, en la lucha de trincheras, específicamente en los frentes de Francia y Bélgica.

El comunismo hizo suya la expresión por el desarrollo  de la Guerra Civil española y en reconocimientos a sus milicianos que combatieron contra el ejército nacionalista de Francisco Franco. La izquierda tiene como símbolo de la resistencia internacionalista  una canción llamada ‘Brigada 1, primera línea’, ello al margen de varios otros temas alusivos  a “la canalla fascista”.

El socialismo internacional hizo suyo  el concepto, tras una épica batalla en el pueblo de Belchite, al sur de Zaragoza, con una duración de cuatro días, en agosto de 1937. Una brigada británica aliada de los republicanos anti-franquistas, rechazó una ofensiva de las fuerzas regulares y, al mismo tiempo, frenó el ataque de refuerzos  llegados  desde el norte.

Si se repara en ello, el concepto de primera línea se asocia sólo a un conflicto armado, independiente de la causa,  y en la totalidad de los casos se vincula al heroísmo de quienes son conocidos en las guerras como “carne de cañón”. Por consiguiente, nada tiene que ver con las conductas de estos grupos de vándalos saqueadores que no enfrentaron a ningún enemigo y que se dedicaron a destruir y saquear a inocentes, abriendo el primer gran forado a la actual recesión económica. No se conoce ningún registro histórico en que una primera línea haya actuado con sus rostros enmascarados para cubrir  su identidad.

Lo preocupante, y desconcertante, es que, desconociendo su real significado, todos quienes hoy aluden a primera línea lo hacen en recuerdo de los violentistas que durante meses intentaron derribar la democracia. Lo gravísimo es que se refieren al concepto algunos funcionarios de Gobierno, entre ellos, la mismísima ministra vocera de La Moneda.

Por respeto a la historia militar y a tantísimos héroes de verdad que dejaron sus vidas en la primera línea de un frente de batalla, resulta aconsejable que dicha expresión deje de ser manoseada y mal utilizada, fundamentalmente cuando la intención es, con ello, instalar en el consciente colectivo las desastrosas “hazañas” de los vandálicos extremistas y golpistas chilenos.

 

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