LA INDEBIDA INTROMISIÓN DE UN CÉLEBRE CORRUPTO


VOXPRESS.CL.- Si una virtud tiene la izquierda –si es que tiene alguna- es su osadía, su audacia para aprovechar y estrujar las circunstancias que siente y cree le son favorables. Por estos días, y es una incógnita hasta cuándo, el socialismo internacional se está dando un festín en Chile, donde, siendo minoría por decisión de la ciudadanía, impone las reglas del juego.

El país continúa encajonado en una crisis política fruto del Golpe urdido por el socialismo más duro y planificado por una dictadura condenada por medio mundo. Esto hizo posible que la que era oposición hasta el 18 de octubre pasase a ser la dominadora del escenario, y hoy impone sus reglas y se permite cruzar los límites de lo que tolera una democracia, como es su crónica falacia de los derechos humanos y su distorsionado concepto de justicia.

En medio de un escenario que ha estremecido al mundo por su inaudito poder de aniquilamiento, violencia, destrucción y arrasamiento por parte de su propia gente, la izquierda se dio el gusto de organizar un evento, utilizando como sede el salón de honor de la sede capitalina del Congreso Nacional, un símbolo de la tradición republicana, y en el cual el tema fue, escabrosamente, la “criminalidad” de los convocados por la Constitución a proteger la democracia. En tan disparatada hipocresía, y en el lugar menos apropiado, se rindió, incluso, un homenaje a los encapuchados en su condición de “héroes contra la represión”.

Lo increíble es que este machitún marxista fue denominado Congreso Latinoamericano de los Derechos Humanos y uno de sus connotados participantes fue un corrupto de fama internacional, el destituido (ex) juez español, el prevaricador Baltasar Garzón. Otro fraudulento integrante de la pandilla, Evo Morales, no se animó a viajar desde Argentina, donde se halla refugiado, tras engañar a su pueblo.

El organizador/presidente del Foro fue el senador Alejandro ‘Navarro, ‘funado’ por antipatriota en la Plaza de la Constitución y durante un vuelo comercial, dada su activa participación, en Caracas, en la planificación del Golpe extremista del 18 de octubre. Adscrito a la corrupción, en un intento de fraude, quiso hacer pasar un accidente recreativo en la nieve como producto de su trabajo parlamentario.

De sólo observar este enjambre de personajillos de la izquierda internacional reunidos en el seno de una democracia, aunque cada vez menos plena, surge espontánea una interrogante: ¿por qué este tipo de Foro pro derechos humanos no lo organiza en Cuba, Nicaragua, Venezuela, NorCorea o China? La respuesta la dio Navarro: “lo que se buscaba, se consiguió, esto es difundir en todo el mundo el abuso y el maltrato a los chilenos”…

Ésa fue, precisamente, la finalidad de este encuentro: amplificar internacionalmente su dominio en la escena nacional, como eslabón de la cadena de acciones programadas para desarmar la democracia y montar otro modelo político, vía nueva Constitución. La izquierda ya instaló un bastión en el territorio, cual es la subordinación del Gobierno, y así como ha establecido el poder en las calles, también lo ha demostrado en el Parlamento con la destitución del (ex) ministro del Interior y la muy probable expulsión del suspendido Intendente metropolitano, y con el arrollador desprecio a los proyectos del Gobierno..

Con una soberbia que nadie se ha animado a rebatir, la izquierda no cesará hasta hacer saltar de su puesto al Presidente de la República, acusándolo ante el mundo de ser un “sistemático violador de los derechos humanos”. Antes de este Foro Internacional, ello fue advertido, por no decir anunciado, por Garzón, al decir que “toda la responsabilidad es de quien ejerce el mando en el país”, palabras que dieron la vuelta al mundo, tratándose de un diabólico personaje apreciado, incluso, por la ONU, la cual lo designó ‘asesor’ del Tribunal Penal Internacional de La Haya.

Garzón debería estar recluido en las termas del silencio, luego de que, siendo integrante de la Audiencia Nacional, la Corte Suprema española lo expulsó, inhabilitándolo por once años, por prevaricador, pero, aunque castigado, fue funcionario del Gobierno depredador de Cristina Fernández –que le otorgó la nacionalidad argentina- y asesor de Rafael Correa, el Mandatario ecuatoriano actualmente fugado de la justicia. Transparente cual bola de cristal, fue defensor del controvertido ladrón de información secreta y fundador de Wikileaks, Julian Assange, y artífice, en Colombia, del plan de paz por parte de los terroristas de las FARC. En 1993 fue derrotado como candidato a diputado por el PSOE, pero se ganó un buen remunerado cargo público con rango de ministro.

Este ícono de la inmoralidad se despidió de Chile con un encuentro callejero con los violentistas que tienen blindada a las ciudades por pánico a su “pacifismo”.

La trenza del socialismo internacional no dejará tranquilo a Chile y cada vez más intensifica, y amplifica, su acoso, a sabiendas de que tiene amarrado al país, ello con el manejo de la violencia, con la inhibición y desprestigio de Carabineros y con el sometimiento a un Gobierno que, disminuido y hasta impotente, sigue estando siempre listo a acuerdos, diálogos e incluso hasta a aprobar y fomentar su diabólico proyecto constitucional.

Por historia y doctrina, la izquierda no es de acuerdos ni de parlamento, sino su único argumento es el garrote. Pero esta vez desbordó todo lo tolerable, al traer al corazón de la institucionalidad democrática a un despreciable y corrupto personaje que, por pudor, ni siquiera debería exponerse públicamente.

Al no tener Garzón un cargo oficial sobre la materia, el que haya venido a Chile a dar clases de derechos humanos y, lo más grave, a enjuiciar la labor de una policía que ni siquiera ha recibido la orden de hacer respetar lo que le ordena la Constitución es, simplemente, una intromisión indebida y debió aplicársele la ley que rige en estos casos: la expulsión.

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