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Esta semana: LAVÍN, LA EXCEPCIÓN DE LA UDI

January 16, 2020

 

 

VOXPRESS.CL.- Joaquín Lavín Infante, un antiguo y disciplinado numerario del Opus Dei, fue alumno y discípulo de Milton Friedman, Premio Nobel y  el más grande impulsor del neoliberalismo y de la libertad de mercado, cuando viajó a Chicago para obtener allí un magister.

 

Adorador de este sistema económico, fue parte del grupo creador de la Universidad del Desarrollo en Concepción y, posteriormente, en Santiago, poniendo énfasis, en ambas, en las carreras de Ingeniería Comercial para formar profesionales fieles al modelo. Colaboró en la realización de  ‘El Ladrillo’, propuesta presentada por economistas al régimen militar para reactivar al país post Unidad Popular y fue el autor de ‘Revolución Silenciosa’, recopilación que grafica la transformación de una economía ruinosa en una exitosa.

 

Fracasó en un intento de ser diputado, con el slogan de ‘Gallito de Pelea’ y perdió una presenatorial.  Encontró su lugar en las alcaldías de Las Condes y de Santiago, adquiriendo una fama de ‘cosista’, esto es, que trabaja, y duro, para beneficiar  a sus vecinos. Para la última elección municipal, el 2016, quiso postular en la comuna capital, pero una encuesta vecinal prefirió que el candidato fuese su muy cercano y servidor concejal Felipe Alessandri.

 

Hallándose sin espacio, de la noche a la mañana, lo salvó su amigo incondicional Francisco de la Maza, quien, sin siquiera consultarlo con su partido, la UDI, lo designó su sucesor en Las Condes.

 

Se rodeó de un costoso equipo de asesores que le ha generado innumerables ideas innovadoras para los vecinos –aunque algunas de ellas, algo inverosímiles-, y las que le dieron celebridad, como sus guerras declaradas a la delincuencia y al alcoholismo infantil y la puesta en marcha de diferentes métodos de seguridad ciudadana, además  de otras en las que tuvo que echar pie atrás.

 

Echó malo a la técnica de pasar gran parte del día en la calle testificando y solucionando los conflictos vecinales: siempre es el primero en llegar a colisione e incendios o derrumbes y se da el tiempo para ser panelista en programas de radio y televisión en los más diversos horarios del día.

 

Es el personaje de la vida nacional con más apariciones públicas. Ello le ha sido de gran utilidad para llevar veinte meses encabezando todas las encuestas de orientación presidencial (noviembre del 2021).  Quien  permanentemente, lo amaga es José Antonio Kast, del Partido Republicano. Éste, y con razón, lo acusa de aprovecharse  de la función de la alcaldía y de los fondos de ésta para hacer precampaña presidencial.

 

La atractiva presencia de JAK en el escenario político nacional y su coherencia ideológica, incomodan a Lavín, quien por su populismo exacerbado no sólo perdió el eje, sino un lugar que por lógica le pudo haber correspondido. El alcalde percibió el golpe del desplazamiento y se abrió un extraño espacio para ubicarse en un postura que, en el Chile, actual no lo ayudará.

 

La polarización imperante, lo llevó –a él o a sus asesores- al camino propio que ha tomado frente al plebiscito constituyente, esto es, la ruta de la izquierda hacia el totalitarismo.

 

Lavín, consciente de que juega con fuego, sabe que en el Chile actual está agotado el diálogo y que los acuerdos se hallan más distantes que cercanos, pero su condición de puntero en las encuestas lo impulsa a explotar la situación por más inconsecuente que sea. La UDI, con un puñal en el corazón, lo apoya y lo libera de la disciplina partidaria, exclusivamente gracias a su expectante ubicación.

 

No obstante su privilegiada, hasta hoy, carrera presidencial, ella induce a plantearse algunas dudas más que razonables. Una tiene que ver con la transversalidad de adhesión hacia Kast, en especial en estos crudos momentos: denuncia ingobernabilidad, abandono del programa, carencia de autoridad y cobardía para que Carabineros pueda cumplir su mandato constitucional. Fue el primero en proclamar su rechazo al proyecto de nueva Constitución.

 

En cambio, la situación de Lavín no es la misma que la de su antagonista natural, porque ha perdido seguidores por sus afanes de incrustar viviendas sociales en el corazón de su comuna, por tratar de mantener un enclave de la UP en Nueva Las Condes, por su simplista coqueteo con gente de izquierda, por el fracaso de su brigada juvenil de delatores y del patrullaje nocturno de padres, por el fallo adverso de la Justicia en contra de su prohibición del cigarrillo en los parques   y por condicionar la construcción de una futura estación del Metro. Ahora, acrecienta su déficit, al asegurar que votará por el SÍ el 26 de abril y que evalúa, con fondos del municipio, crear su propia franja electoral para impulsar una nueva Constitución.

 

No parecen propias de él expresiones tan disparatadas como que “una nueva Constitución permitirá unir a los dos Chile”, que un nuevo texto “representará a todos”, que “al fin habrá una Constitución democrática” y que “surgirá un modelo social de mercado”…

 

Cuesta entender que a un militante fundador de la UDI y que trabajó directamente por el modelo al que hoy le hace campaña en  contra, su partido lo mantenga como carta presidencial, más todavía si éste acuerda votar masivamente por el NO. Tan aberrante determinación, por ética y moral, no puede refugiarse en una oportunista “diversidad de la militancia”, porque ello no es más que una autorización para atornillar al revés.

Ni siquiera el escozor que en algunos influyentes provoca el que Kast haya renunciado a la UDI, es una excusa para haber procedido como se hizo.

 

Imaginamos que la UDI hace tiempo ya habrá tomado debida nota de que la intención de voto expresada periódicamente en favor de Lavín, no es fielmente tal. Desde que Kast emergió como una amenaza real y creciente para la izquierda, ésta instruyó a sus adherentes “intervenir” las encuestas –tal como lo hizo con Guillier en contra de Lagos- para que Lavín apareciese disparado y, así, poner en entredicho la opción del ex diputado gremialista.

 

Por ninguno de ambos lados serán componedores quienes se enfrenten para dilucidar el destino de un Chile al borde de la cornisa. Sólo basta con revisar la tendencia de las últimas encuestas para darse cuenta de que la democracia deberá ser defendida por el más firme, corajudo y coherente para hacer frente al extremismo, de momento representado en potenciales cartas tan decidoras, como  Beatriz Sánchez, Gabriel Boric, Pamela Jiles, Daniel Jadue y Jorge Sharp.

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