UN TANQUE EN DESUSO QUE AÚN DISPARA

December 22, 2019

 

VOXPRESS.CL.- En el periodismo escrito es el político con más apariciones destacadas en lapsos muy frecuentes. Hasta sin motivos para conocer sus comentarios, el senador José Miguel Insulza Salinas (PS) podría ser considerado ‘el personaje del año’, más que por sus desaciertos, por su notable capacidad para acceder a los medios de comunicación.

 

Este nivel de figuración se da por una realidad indesmentible: es quien, aunque en una notoria segunda fila, maneja los hilos de la vieja izquierda, la ex Nueva Mayoría,  y quien más guiños les hace al Frente Amplio y al PC para convencerlos de que en torno a él se puede recuperar el poder. Más por interés personal que por convencimiento, los insta a tomar nota de que un ‘panzer’ en desuso todavía dispara y hace daño.

Desde su cargo de vicepresidente del PS, Insulza es quien más gravita en el partido y sus opiniones son respetadas no sólo en la mesa directiva, sino en el Comité Central. Sin duda, el senador por Arica ha tenido y sigue teniendo peso…

 

Desde la muerte política decretada  contra Ricardo Lagos por el PC, la izquierda tradicional quedó sin líderes y, por ende, con un vacío de poder, hasta que el ex ministro Secretario General de Gobierno y del Interior, ex canciller, ex Secretario General de la OEA y ex presidenciable, decidió entrar a la arena. Su debut fue marchitado por el entonces presidente socialista Álvaro Elizalde, quien cedió a las presiones del PC para no hacer primarias y designar candidato,  a dedo, a Alejandro Guillier para competir contra Piñera y Beatriz Sánchez.

 

Insulza siempre ha sido un obsesionado por instalarse en La Moneda. Durante el Gobierno de Ricardo Lagos se forjó entre ambos una amistad a prueba de todo y si el entonces Mandatario tenía un solo confidente, éste era el hoy senador.

 

En aquellos tiempos, en más de una ocasión intercambiaron ideas en cuanto a la más que posibilidad de que su ministro del Interior sucediera a Lagos, cumplido éste su período. Uno del PPD y el otro socialista, compartían un pensamiento ideológico más próximo a la socialdemocracia que a las corrientes ultra que empezaban a incubarse.

 

Ninguno de ellos, sin embargo, evaluó el impacto mediático que iba a tener la ministra Michelle Bachelet, toda una desconocida, al subirse a una tanqueta y recorrer poblaciones anegadas por un temporal. Esa sola escena, tan sólo ésa, bastó para que de ahí en adelante se disparase en las encuestas de percepción popular, llegando a ser la candidata de la izquierda. Su falta absoluta de manejo político, su inexperiencia y su incapacidad de subordinar a sus partidos, la hicieron naufragar tan rápidamente, que a los tres meses de gestión, los macucos de la izquierda sondearon la posibilidad de sacarla pacíficamente de La Moneda.

Ése, su primer Gobierno, calificado por su propia gente como “de administración”, es recordado como el del surgimiento de la corrupción en los altos cargos públicos. El premio de consuelo a la decepción presidencial de Insulza fue la OEA, en la cual, como Secretario General, debió recibir las embestidas permanentes de Hugo Chávez y Evo Morales.

 

Volvió al país, según él, con la finalidad de montar un estudio de abogados top con dos viejos amigos de lucha por la elección de Salvador Allende. Como muchos otros ‘idealistas’,  abandonó su natal DC para sumarse al PS, hasta que, tras el ‘once’, viajó como exiliado a México. Luego se mudaría a Italia.

 

Se halla, sin duda, en la elite de los políticos mejor preparados existentes en el país. Egresado del Saint George y luego de titularse de abogado en la Universidad de Chile, hizo un magister en Michigan. De carácter fuerte, con un potente liderazgo, el PS decidió incorporarlo a su bancada parlamentaria dada su falta de jerarquía en su equipo de senadores. Las partes acordaron que iría por la Cuarta Región, ante la fuga de esa circunscripción de Isabel Allende, fustigada por la militancia regional acusada de nula gestión. Sin embargo, fue con esta designación con la que el ‘panzer’ empezó a perder fuerza y potencia: el PC exigió su salida de dicha postulación para que no le quitase votos a su propio candidato, su entonces secretario general y diputado Lautaro  Carmona. El ’tanque’, a regañadientes, partió a Arica con el compromiso de que recibiría el respaldo en las urnas de la militancia comunista. Fue electo.

 

Su primera decisión fue de carácter estratégico pensando en una eventual, e indisimulada,  precandidatura presidencial: aliarse al cuestionado y todopoderoso presidente del PS, Álvaro Elizalde. Fue quien, al interior del Comité Central, dictó las pautas para la reelección de éste por sobre Maya Fernández; se enfrentó con la dura oposición de cuatro corrientes internas encabezadas por Marcelo Díaz y Fernando Atria –quien, luego, se marchó al FA-; fue  el vocero oficialista durante todo el largo período en que duró el recuento de votos por las acusaciones a la mesa de permitir sufragar a los militantes narco de San Ramón. El alcalde de esa comuna Miguel Angel Aguilera, antiguo mano derecha de Insulza, concedía favores a los narcotraficantes a cambio de firmar la incorporación al partido.

 

Ya de lleno en el ala dura de su partido, la ‘elizaldista’, Insulza encabezó la asamblea de senadores opositores para articular a la izquierda en contra del Gobierno. Se convirtió en el líder natural de la directiva y es el autor de todas las mociones de su partido tendientes a desestabilizar al Ejecutivo. Su objetivo es demostrar más rigor e intransigencia que el PC y el Frente para ganarse un lugar entre los posibles precandidatos presidenciales: ideó el boicot contra el ingreso de los subsecretarios a las sesiones del Congreso, exigió que la ex vocera le diera públicas excusas a su partido, marcó gran distancia con La Moneda, estuvo detrás de la acusación constitucional contra el ex ministro Andrés Chadwick; no transa en su postura anti-Carabinero;, votó en contra de aumentar las penas a los encapuchados; de haber prosperado, estaba a favor de la acusación contra Piñera;  es un férreo defensor de una Asamblea Constituyente, rehúsa dar crédito a que en la insurrección extremista intervinieron agentes extranjeros y es uno de los delegados chilenos –con Karol Cariola y Alejandro Navarro- del Grupo de Puebla, brazo permanente del Foro de Sao Paulo.

 

El ‘panzer’ está convencido de que la izquierda no puede jugar nuevamente otra carta como la de Beatriz Sánchez del 2017, por lo cual cree que ni ella, ni Jadue, ni Boric, ni Sharp tienen el piso, el blindaje y el rodaje para ser la opción de la izquierda el 2021. Todos los antes mencionados, marcan –aunque no mucho- en las encuestas presidenciales, menos Insulza que, simplemente, no aparece.

 

Ésta es la gran razón del porqué un político a quien se le reconociera por su ponderación ideológica, hoy actúa y se pronuncia con un discurso más extremista que el  de los propios extremistas. De momento, continúa teniendo la ventaja de sus buenos vínculos con el periodismo que le entrega generosos espacios en forma periódica, pero no cuenta con  el apoyo más relevante, el de la nueva izquierda, la violentamente renovadora, que poco o nada quiere con los izquierdistas conservadores. Insulza sigue pensando  que uno de viejo cuño,  como él, puede ser la solución… aunque exclusivamente actuando y hablando con inusual virulencia.

 

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