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LA CORRUPCIÓN, EL TESORO DE LA IZQUIERDA: EVO NO FUE LA EXCEPCIÓN

November 17, 2019

 

VOXPRESS.CL.- Pasan y pasan los años, y el socialismo internacional, ése que termina siendo expulsado desde donde pone sus banderas por acabar con la paciencia de sus oprimidos, continúa cayendo en el vicio de escupir al cielo. Sus adherentes suelen disfrutar con sus ataques contra “la abusadora oligarquía”, pero sus propias cúpulas tienen estatus realmente lujuriosos.

 

No es un fenómeno nuevo ni sorprendente, porque la práctica de gobernar en nombre del pueblo pero no para él, es tan antigua como la revolución bolchevique de octubre de 1917.

Sudamérica se ha convertido en una interesante vitrina del socialismo corrupto, y su última víctima fue el indígena Evo Morales, tras gobernar sin contrapeso por 14 años a Bolivia.

 

El socialismo internacional empodera tan brutalmente a sus aliados que éstos, más temprano que tarde, terminan huyendo o sacados del poder por la indignación popular, cansada de las arbitrariedades y trampas de sus gobernantes.

 

A Lula da Silva y Wilma Rousseff, el primero recién salido de la cárcel y la otra obligada a dejar la Presidencia, los sancionó la Justicia por corruptos y los condenó el pueblo, que, por votación aplastante, puso a un derechista autoritario en el poder dispuesto a limpiar el país.

 

Desde Perú debió huir Alejandro Toledo, quien esquiva a la Justicia de su país escondido en Estados Unidos, y desde Ecuador tuvo que escapar Rafael Correa, refugiado en Europa y también eludiendo desde allá la acción de los tribunales.

 

En su oportunidad (2015), el pueblo castigó duramente a Cristina Fernández viuda de Kirchner, una socialista que se escuda en un peronismo desteñido y desnaturalizado. En un análisis digno de psiquiatras, ese mismo pueblo la ha devuelto al poder, pese a la gran cantidad de juicios en su contra por crimen, robo y enriquecimiento ilícito.

Tan huérfana se siente Argentina en medio de un vecindario anti socialista, que ya anunció que su gran socio comercial y de identidad política será México, hoy en manos del socialista López Obrador.

 

Tras conocer el retorno del socialismo a la Casa Rosada de Buenos Aires, el dictador venezolano Nicolás Maduro se puso a disposición del ‘toy boy’ de K, Alberto Fernández, para que reciba la misma ayuda de que disfrutó de la UNASUR, inventada por Hugo Chávez y Carlos Kirchnner como sociedad de socorro mutuo de la izquierda sudamericana.

 

Venezuela, como es de conocimiento mundial, es un narcoEstado, donde tanto la cúpula política del ex chavismo -hoy, oficialmente, socialismo- como la alta oficialidad de su Ejército están involucrados en el tráfico de drogas. Su vicepresidente, tan extremista pero algo más culto que Maduro, Diosdado Cabello, tiene orden de captura internacional por introducir en Estados Unidos toneladas de cocaína.

 

Conocidas como “izquierda de caviar”, las cúpulas del socialismo en ejercicio parecen fortalecerse con el respaldo popular que las lleva al poder, sintiéndose inmunes. En este contexto, hasta hoy no existe una explicación lógica ni argumentada para entender que la ex Presidenta socialista de Chile haya salido impoluta de su Gobierno, pese a los casos, incluso familiares, de corrupción en que se vio involucrada. Uno de los más desvergonzados fue el de su antiguo potrillo y ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

 

Aunque la Justicia de Brasil aún continúa adelante con sus indagaciones por el escándalo OAS, en el cual ella es mencionada, mientras tanto hay que considerarla una excepción en el socialismo sudamericano, y ello porque la ciudadanía nunca tuvo el coraje ni menos se tomó la molestia de salir a gritárselo en su cara, como sí ha ocurrido en otros países de la región.

 

La envidiable situación de Perú, de echar para sus casas por corruptos a todos los congresistas, sólo es  posible por su Constitución, la que considera esa opción como un derecho presidencial.

Creyendo que los aborígenes, consanguíneos suyos, jamás se aburriría de él, Evo Morales, en Bolivia, se dio el gusto de actuar como un genuino dictador, aprovechándose de un respaldo que en su primer período partió en un 65%, pero que ya en el tercero apenas llegó a un 52%.

 

Erró al creer que el indigenismo nuevamente lo salvaría: convocó a un plebiscito para que la ciudadanía se pronunciara si lo autorizaba a presentarse a una cuarta administración y la votación le resultó categóricamente adversa. Sin embargo, recurrió a una triquiñuela creada por la Asamblea Constituyente y la Corte Suprema, con jueces colocados a dedo por él, anuló el referendo y lo autorizó.

 

Viciado desde su misma concepción, el acto eleccionario igual se llevó a cabo, pero Morales obtuvo sólo un 47%, por lo que debía ir a segunda vuelta, ante lo cual la Corte Electoral, hija de la Asamblea Constituyente, dijo haber recontado los votos y que obtuvo el 50%. Era electo Presidente.

 

La oposición al socialismo presentó fotos y videos con centenares de cajas llenas con votos sin escrutar y, más grave aún, hasta con protección militar, situación que detonó la indignada respuesta de la población en contra de esta descomunal pillería. Para mayor prueba de la corrupción del socialista ex Presidente boliviano, el mismo Vaticano confirmó que en su banco -el del “hermano Francisco”- hay millones de euros depositados por él.

 

En su afán de aferrarse al poder y perpetuar al socialismo en su país, apeló a la OEA, exigiendo que su  determinación fuese vinculante. Tras la investigación, su Secretaría General informó que hubo fraude. Ante ello, la ahora eufórica ciudadanía, el alto mando militar y la policía le pidieron que renunciara.

 

Lo hizo junto a su vicepresidente Álvaro García Linera –también con ahorros en el banco del Vaticano- , consejero y su asesor de primera mano, y quien, gracias a la Asamblea Constituyente,…era al mismo tiempo ¡presidente de la Asamblea Legislativa! Otro tipo de modelo de la concentración del poder (totalitarismo) del socialismo.

 

¿Qué se podía espera como reacción de parte de un socialista repudiado por su pueblo por corrupto y pillo? Lo de siempre: para Morales fue un Golpe de Estado, versión increíblemente falsa que, de inmediato, fue asumida y difundida como “verdad” por la izquierda mundial, incluso la chilena. El corrupto Evo, en tanto, huyó a México donde la izquierda lo guarecerá de los ‘descubrimientos’ que se le vendrán encima.

 

Existían indicios y desde ahora, claras evidencias, de que el socialismo en Bolivia estaba a punto de caer, y cayó. En el subcontinente sólo va quedando el manchón mundial de Venezuela, que ha tomado el relevo de la solidaridad revolucionaria que antes dirigiera Cuba, y habrá que mirar con recelo la aventura interplanetaria en que se embarcaron los argentinos, que sueñan con las promesas socialistas de que tendrán todo gratis.

 

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