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GOLPE DE TIMÓN EN MEDIO DEL TEMPORAL

August 4, 2019

 

VOXPRESS.CL.- Se echaba de menos una jugada de buena estrategia política, como fue la protagonizada en el encuentro que sostuvieron dirigentes de Chile Vamos y el Presidente de la República. En su incontrolable afán de discurrir cada día algo nuevo, el Presidente extravió el norte acerca de las prioridades del país. Como oyó  algo de  eco opositor en cuanto a las reformas a las instituciones públicas, se entusiasmó con el tema, subordinando  los desvelos de una ciudadanía tremendamente achacada por sus problemas del diario vivir.

 

A nadie le cabe duda de que Chile necesita modernizarse y que sus institucionales se actualicen, sean más eficaces y más confiables para la gente. Pero el punto de inflexión es que la población no está pendiente, hoy, de la modernización, por ejemplo, de la Corte Suprema –algo casi imposible-, del Poder Legislativo –peor todavía-, del Tribunal Constitucional y de la Contraloría General. Sus prioridades son cómo hacer durar el dinero hasta fines de mes y como reducir el monto de sus deudas.

 

En dicha mini Cumbre del oficialismo en el Palacio de Cerro Castillo se le repuso la luz original al foco   del Gobierno, retomándose  la agenda social que prevaleció en la campaña electoral y en los primeros meses de gestión. La conclusión del encuentro puede resumirse en un viejo proverbio que dice “quien mucho abarca, poco aprieta”.

 

Había, sí o sí, que corregir el rumbo de la navegación, precisamente porque en las aguas en las cuales hoy navega el país no son tranquilas. Todos viven las consecuencias de  estrecheces económicas, partiendo por las propias autoridades de Hacienda que, permanentemente, están corrigiendo a la baja el crecimiento anual del país. Empujado por una inmigración que tiene con los dedos pillados al Gobierno, el desempleo no cede, el comercio consigna una baja histórica en sus ventas y la inversión empresarial está cada vez más deprimida. Los enfermos suman y los viejos se duplican.

 

El que se haya optado por concentrar la ofensiva legislativa y las políticas públicas en un solo objetivo tiene la ventaja de acotar los riesgos en las pretensiones de la derecha de continuar  otro período en La Moneda.

 

Sin embargo, en esta reanudación del camino de la prioridad ciudadana, el oficialismo enfrenta otro temporal: el suyo. No se podrá sacar de encima un problema que ya lo tiene instalado: su debate presidencial. Tendrá que aprender a llevar simultáneamente, pero por carriles separados, su gestión gubernamental y la sucesión presidencial, y ello, porque, en definitiva, están atados el uno al otro: del grado de  receptividad de la gente hacia la acción del Ejecutivo dependerá el futuro respaldo en las urnas.

Seguir insistiendo en la muletilla de que “es apresurado” involucrarse en el tema, como lo reitera la vocera, no es más que una ingenua excusa para disimular lo indisimulable: la derecha está metida en un zapato chino frente al próximo desafío presidencial.

 

De acuerdo a las consultas de percepción popular que se hacen cada vez con mayor frecuencia, Joaquín Lavín (UDI) continúa disparado en punta, seguido por José Antonio Kast (Republicano), que no forma parte de la coalición oficialista, pero que origina progresivamente más aprensiones y temores en ésta por interpretar a quienes se rebelan contra lo “correctamente político”, la línea que invariablemente ha seguido el Presidente. No obstante, RN, el partido matriz y el más robusto de Chile Vamos, no quiere a Lavín ni tampoco a Kast, sino aspira a que alguno de sus senadores sea el candidato del bloque.

 

De ellos, quien algo marca en las encuestas es Juan José Ossandón, pero con un bajísimo porcentaje, en tanto Andrés Allamand, ya en dos oportunidades, ha admitido estar dispuesto a una competencia, lo que acaba de coronar con una ácida crítica al alcalde de Las Condes.

Lavín no sale de su discurso: “soy alcalde y el próximo año repostularé”, advirtiendo que  “más adelante” se verá “lo otro”. Kast lo acusa que está haciendo campaña presidencial con los recursos públicos de su municipalidad, en tanto Allamand le saca en cara “su falta de fondo político”, y RN ya eligió al candidato que se le pondrá por delante para las municipales del próximo año, Carlos Larraín. Éste, de partida, le enrostró que “para ser Presidente se necesitan muchas cualidades más que las de hacer cosas”.

Aunque sugirió que como nuevo partido afín al sector debería ser incorporado, a José Antonio Kast no se le quiere al interior de la coalición de Chile Vamos, lo que de plano descarta que pudiera llegar a ser el candidato único, y como en RN y EVOPOLI tampoco aceptan a Lavín,  “excepto en una primaria interna”, la derecha está, desde ya, inserta en su histórica tragedia de no poder entenderse y convencerse, algún día, de que el adversario no está en la vereda propia, sino en la del frente.

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