ASÍ DE POLITIZADA, LA JUSTICIA NO SIRVE

July 21, 2019

VOXPRESS.CL.- Cualquier otro argumento que no sea la ideologización, resulta ocioso  para explicar que en el lapso de un mes haya fracasado un nombramiento de ministra para la Corte Suprema y otro estuviese al borde3 de caerse también. Primero fracasó la designación de Dobra Lusic y después, María Angélica Repetto resultó aprobada, tras presiones y concesiones políticas.

 

En ambos casos ni se tocaron los antecedentes profesionales ni académicos de las postulantes- Sólo prevaleció que se mantuvieron "los equilibrios políticos en la Corte Suprema", un Poder del Estado que, se supone, es independiente, autónomo y que falla siempre ajeno a las sensibilidades ideológicas.

 

El sistema de designaciones de los ministros de la Suprema ha operado permanentemente con una ingerencia directa -primero- del Ejecutivo y una decisión final del Legislativo, a través de su Cámara Alta.

Esta forma de procedimiento es la única responsable de que la Justicia, en su conjunto, esté politizada, y prueba de ello es su historial de trascendentales fallos  determinados por la sensibilidad ideológica del magistrado de turno. La cacareada  independencia de los Poderes del Estado, y en particular del Judicial, no es más que un lindo verso,  fruto de la teoría constitucional.

 

En un país sin fanatismos ni odiosidades ideológicas, podría hasta intentarse  que fuese la propia Corte la que designe a sus propios ministros.  Pero en el caso de Chile, el resultado sería aún peor, pues la Justicia ya fue astutamente penetrada por la izquierda, siguiendo las pautas del socialismo internacional. El presidente de la Suprema, Haroldo Brito, ha sido un activista del progresismo, y el gremio de magistrados se lo disputan periódicamente listas afines a dicha sensibilidad.

 

El ministro de la Corte rancagüina remecida por corrupción y de reciente suicidio, fue quien intervino personalmente para que fuese sobreseído el hijo de la ex Presidenta Bachelet.

El proceso en régimen obliga a quien propone un nombre a "negociar" con el Senado, y, naturalmente, no se trata de una negociación profesional ni académica sobre el postulante, sino exclusivamente política, con la finalidad de que en el máximo tribunal "se mantengan los equilibrios", esto es, que no haya un número superior de ministros proclives a una ideología.

 

Cuando el Ejecutivo propuso a Dobra Lusic, los senadores opositores estuvieron de acuerdo por tratarse de una jueza dura en sentencias sobre derechos humanos, pero, más tarde, por infligirle  una derrota a La Moneda, le quitaron su respaldo, aduciendo que la magistrada había estado detrás del nombramiento de un notario. Ante el inminente revés, horas antes de la votación, el Ejecutivo retiró su decreto de nombramiento.

 

En el caso de María Angélica Repetto, en una estrategia -según el ministro de Justicia- para "despolitizar" el proceso, se optó por no negociar con la oposición y enviar la propuesta directamente al Senado. El oficialismo tiene en la Cámara Alta sólo 19 votos de los 29 mínimos reglamentariamente requeridos para su aprobación.

Luego de entrevistar a Repetto, los tres senadores opositores de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, de un total de cinco integrantes, consideraron "incorrecto" el procedimiento del Gobierno y que, al igual que en el abortado caso de Lusic, debió negociar previamente.

 

La Comisión está integrada por  Francisco Huenchumilla (DC), Alfonso De Urresti (PS), Felipe Harboe (PPD), Andrés Allamand (RN) y Víctor Pérez (UDI). Cuando recibió a la ahora ex ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso no le formularon preguntas acerca del rol natural de un magistrado, sino acerca de sus apreciaciones valóricos sobre el aborto, el feminismo y el matrimonio homosexual, todas materias de especial interés y prioridad para la izquierda.

 

Repetto se inició en el Primer Juzgado Civil de Valparaíso y tuvo un paso por tribunales de Letras de San Felipe y Los Andes. Fue relatora de la Corte de Apelaciones porteña, luego secretaria titular del Segundo Juzgado del Crimen de dicha ciudad y Cuarto Juzgado Civil de Viña del Mar. Desde el 2002 es ministra.

A diferencia de Lusic, quien fue elogiada por la oposición por sus fallos en derechos humanos, Repetto se ha inhabilitado en causas sobre la materia por su parentesco con el ex ministro del Interior del régimen militar, Ricardo García Rodríguez.

 

La oposición consideró que el Gobierno "faltó el respeto al Senado", al no negociar su nombre, al margen de que  varios parlamentarios reconocieron su "incomodidad" por no ser la postulante partidaria del aborto y estar en desacuerdo con los excesos de movimientos que desvirtúan el real concepto de feminismo. El senador Lagos Weber (PPD) le reprochó su "conservadurismo".

 

Frente a esta postura obstructiva, el Gobierno levantó la voz: el ministro de Justicia, Hernán Larraín, calificó de "increíble" que por "un procedimiento se quiera echar abajo el nombramiento", en tanto la vocera Cecilia Pérez acusó de "pequeñez política a la oposición". Sin embargo, enfrentado al riesgo de una segunda derrota consecutiva, La Moneda dio una voltereta y para obtener los votos necesarios en el Senado, en plena sala el ministro se comprometió a que "nunca más nos saltaremos la negociación". Ello destrabó la nominación, y Repetto terminó por ser aprobada con 36 de los 39 votos emitidos.

 

Lo prevalente era mantener "los equilibrios políticos", pero, por sobre todo, hacer presente al Ejecutivo que es minoría en el Parlamento. En la Suprema, hay 10 ministros propuestos por Piñera -en ambos períodos-, 9 presentados por Bachelet y 1 por Lagos.

 

Tras este censurable episodio, hay que hacerse a la idea de que la Justicia continuará prisionera de la política, y que, así, su función está viciada, no sirve.

 

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