LA ÉTICA COMO TRANSACCIÓN POLÍTICA


VOXPRESS.CL.- ¿Debe renunciar un funcionario por razones éticas? Ésta debe ser una de las interrogantes surgidas a comienzos de la civilización y que perdura hasta hoy. Si cada cual se echara un vistazo hacia su interior, hallaría muchas infracciones a un correcto comportamiento, leves, medianas y graves. Sólo que se las impide ver el tan cierto proverbio de la paja en el ojo ajeno.

El ser humano nació predestinado a flaquear de alma y conciencia, y sólo un reconocimiento de ello y un real arrepentimiento pueden conducirlo a vivir en paz consigo mismo.

Si bien la ética se enseña y de ella hay abundante literatura, es intangible. Su violación no es un delito físico y, por lo mismo, la anti-ética es portable permanentemente. Hay quienes -los políticos, entre ellos- hacen de ella una mala práctica.

Esta indesmentible realidad induce a concluir que son excepcionales las personas que tienen el derecho a sacarles en cara la ética a otros.

Aunque duro, un ejemplo muy actual lo constituye la pléyade de ministros de la Iglesia que han sido marginados, enjuiciados y apartados. Por siglos y años, ningún feligrés imaginó que estaba abriendo inocentemente su conciencia ante un súper confiable ser doble estándar.

Hace poco, tribunales de Justicia, en respectivos fallos, enviaron a clases de ética a unos empresarios que se coludieron en los precios de fármacos y, después, a los propietarios del grupo Penta, en el pésimo entendido que ella puede aprenderse como la biología o las matemáticas. En medio de la escandalosa revelación de las sobredietas de nuestros parlamentarios, se conoció que la mayoría de ellos firma las asistencias y se retira, y que no existe un control en los gastos de asesores ni de abogados personales. Otros les pagan millonarios sueldos a sus choferes particulares –financiados por el Fisco- y éstos reciben sólo parte de salario, sin haber modo, hasta ahora, de detectarlo.

Con motivo de la obligada renovación del padrón de militantes solicitada a los partidos por el SERVEL, el PC resultó ser el con más adherentes, pues inscribió como propios a quienes firmaron respaldos a campañas medioambientales y animalistas.

En cuanto a ética, por estos días, en Chile no hay Dios ni ley. Ejemplo de ello es lo que está ocurriendo con la exigencia de la DC de condicionar cualquier apoyo legislativo al Gobierno a la salida de su cargo del subsecretario de Salud, Luis Castillo.

En el fallo del ministro Alejandro Madrid sobre la real causa de muerte del ex Presidente Frei Montalva, dicho funcionario aparece “cuestionado” pero libre de cualquier condena por su actuación mientras se desempeñaba como titular de la Red Asistencial de la Universidad Católica.

La mesa directiva de la DC, de la cual forma parte Carmen Frei, lo acusa de -en su momento- haber negado la existencia de una autopsia a su padre, siendo que un colega patólogo suyo le confesó al juez que sí se realizó. El partido y el PR, con la indignación del Frente Amplio, han permitido que el Ejecutivo saque adelante en el Congreso algunos de sus proyectos. De ahora en adelante, si el Presidente no hace saltar a Castillo, la postura decé será diferente…

“El del subsecretario no es un problema penal -asegura Carmen Frei- porque no recibió sanción alguna en el juicio por la muerte de mi padre, pero sí lo es de índole ético”. El punto de inflexión es que no es precisamente Carmen Frei, dirigenta nacional de la DC, la más apropiada para invocar la ética como transacción política, cuando ella misma, a horas de conocerse el dictamen del juez Madrid, rindió un homenaje a caudillas del PC en un gesto, muy poco ético, destinado a asegurar los votos comunistas para su correligionario Gabriel Silber, candidato ‘comprometido’ para asumir la presidencia de la Cámara en marzo, pero ahora puesto en duda por la ultra izquierda.

Al margen de las Iglesias, en la cada vez más frívola y degradada sociedad chilena, hay que tener mucha prudencia al imputarle a otro falta de ética. En medio del ardor de la pasada campaña presidencial, la entonces presidente DC, Carolina Goic, le enrostró al candidato Piñera que “el hecho de no ser condenado no excluye la falta ética”, mientras ella, calladamente, mantenía en su Co0nsejo Nacional a un ex enjuiciado por violencia intrafamiliar, el (ex) diputado Ricardo Rincón.

Todos los hijos de Frei Montalva, y obviamente Carmen y Eduardo, fueron testigos no de una, sino de varias traiciones de cercanos amigos y correligionarios a su padre, entre ellos su médico de cabecera y subsecretario de Salud. Especialmente en el mundo político hay que tener muchísimo cuidado cuando se atribuye a otro falta de ética, y se agrava la falta cuando se usa a ésta como moneda de cambio.

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