LA PICAZÓN SE HIZO INSOPORTABLE


VOXPRESS.CL.- Este día tendría que llegar más temprano que tarde: La Moneda se abrió a dar luz verde a la carrera presidencial.

Hace un par de meses, la vocera del Gobierno y dirigentes de Chile Vamos, en especial de RN, descartaron dicha posibilidad, porque "es prematuro pensar en las próximas elecciones, cuando esta administración no lleva un año". Teórica y matemáticamente, tal postura resultaba correcta, porque una carrera presidencial con tanta anticipación hace perder visibilidad a la marcha y gestión de cualquier Gobierno.

No obstante, los tiempos en política son distintos, de ahí que el Ejecutivo y los partidos gobernantes no pueden desaprovechar sus 'cuartos de hora'.

Cecilia Pérez -que no habla por su cuenta- anunció formalmente que "en vista de que ya existen varias cartas presidenciales, es hora de pensar en un candidato que represente a la clase media". Lo expresado por la vocera tiene dos lecturas. Una es el convencimiento de La Moneda de que al oficialismo no le son suficientes los votos de la derecha, y se requiere de un candidato que encante a quienes Camila Vallejo (PC) denominó "fachos pobres", esto es, el enorme volumen del segmento emergente de la sociedad, el que no quiere arriesgar lo duramente ganado y progresado.

La otra lectura tiene una interpretación política fuerte: la absoluta indiferencia -o rechazo, mejor dicho- respecto de dos candidatos conservadores ya en campaña, uno José Antonio Kast (ex UDI) y el otro, Joaquín Lavín (UDI).

De los precandidatos que 'originan ruidos', José Antonio Kast (Acción Republicana) es el más potente y se advierte con una buena base de adhesión: encabeza las preferencias con un 13%. Es fácil concluir que esta luz verde para el precandidato 'monedista' es salirle al paso al abogado de Paine, de quien, tajantemente, Piñera manifestó que "no es lo que Chile necesita".

En cuanto a Joaquín Lavín, fue su propia nuera, la alcaldesa de Maipú, quien lo delató, al revelar que "sueña con ser Presidente"…Pero se enredó en su "entusiasmo cosista" y ha perdido bonos, incluso entre su fiel clientela de Las Condes por su populismo barato, al punto que fue derrotado en un plebiscito vecinal.

Para una candidatura de la magnitud de una presidencial no basta con los logros en una comuna, y un eventual respaldo nacional hacia él es una incógnita, porque no ha sido medido territorialmente por la UDI. En este sentido, le juega en contra que cuando quiso ser alcalde de Santiago, por amplio margen lo superó en adhesión Felipe Alessandri, y debió declinar su postulación.

De momento, sólo de momento, quien mejor grafica a ese "clase media" a que aludió la ministra es Felipe Kast, quien ya antes de la última elección (2017) proclamó estar preparándose para ser el sucesor de Piñera. Sin embargo, y aunque está presente en la memoria de los consultados, no parece lo suficientemente adentrado en el sentir colectivo.

Guste o no al oficialismo, el elegido tendrá que ser del total gusto del Presidente, porque éste deberá cargarlo y arrastrarlo en buena parte de su período para lograr una simbiosis.

Aunque a varios otros -más que a otras- les pican las manos por ser considerados una opción, lo real hasta hoy es que no se vislumbran liderazgos potentes de caras nuevas en el sector. Figuritas hay, y varias, pero se duda de que puedan tener conexión automática con la ciudadanía. El propio Manuel José Ossandón, que apoya y disiente alternadamente del Gobierno, no encanta a nadie como para embarcarse, otra vez, en una travesía por el desierto. Y, por último, se desechó la aventura sugerida por algunos de que quien mejor encarnaría "la continuidad" es Cecilia Morel. Ella lo desestimó, al considerarlo "una locura", acentuada su negativa por el fantasma del nepotismo que remeció a La Moneda en los días de instalación del Gobierno.

Si en el oficialismo, el anuncio de la vocera revolverá el panorama, en la oposición el escenario es peor. De momento existe sólo uno que, formalmente, ha revelado su intención, el ex canciller Heraldo Muñoz (PPD), ello luego de convencerse que su antigua jefa no va más, tras el papelón que está haciendo frente a la crisis de Venezuela: ha sido enjuiciada en forma transversal internacionalmente.

Las aspiraciones de Muñoz no son nuevas, ya que para sucederlo se las hizo ver a su correligionario y entonces Presidente Ricardo Lagos, pero éste le respondió que aún no lo consideraba preparado para el cargo. Es muy revelador que al plantear sus intenciones, no puso énfasis en el apoyo de los partidos, sino en el de la ciudadanía. De la antigua Concertación y de la Nueva Mayoría, es el único que figura en las encuestas.

Del resto del bloque, pese a que deben abundar los deseos de varios, se conocen las confesadas intenciones de Giorgio Jackson (RD) y Gabriel Boric (MA) y el anuncio del presidente del PC de que "esta vez, sí o sí, llevaremos candidato a la Presidencia", lo mismo que hace un tiempo expresara Ernesto Velasco, titular del PR, tema sobre el cual nunca más se ha vuelto a referir, pese a que José Antonio Gómez dijo ser "el más apropiado"…

En el PS todo es incertidumbre, dado el surgimiento de una potente disidencia al stalinista Álvaro Elizalde, quien partió el 2018 autoproclamándose aspirante presidencial. Es muy probable, casi seguro, de que sea derrotado en la elección interna de su partido.

En la DC, silencio. En esta materia, quedó muda, tras el fallido experimento Goic, aunque es impensable que a más de alguno no les están picando las manos por ser carta partidista en la próxima elección presidencial. Pero, por su historial pendular, de esta colectividad jamás hay certeza de lo que quiere y hacia donde va.

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